viernes, 30 de noviembre de 2007

Se acerca, se acerca...

...la Navidad, esa época feliz para algunos, deprimente para otros, incluída servidora. Uno de los signos inequívocos de su llegada es el cambio de la publicidad televisiva, uno de cuyos epítomes es el anuncio Freixenet, este año no ocupado por famosos actores ni por las alegres burbujitas, ni por ese niño vestido de rojo, con una botella de cava talla percherón y con cara de depauredado, sino uno creado por un famoso director. Scorsese, concretamente, que ha rendido un homenaje a Hitchcock en el que lo único malo es que no existe el resto de la película... Uno de los pocos anuncios que veré sin penar esta Navidad (antaño fiesta religiosa, hoy festival en el que las tarjetas de crédito son incendiadas; lástima que nadie las incendie para mí).

martes, 13 de noviembre de 2007

Giulietta Simionato condecorada por la ABAO


Mañana la Señora (a esta también me refiero con mayúsculas, y si pudiera correr a arrodillarme ante ella a fe mía que lo haría) Giulietta Simionato recibirá la medalla de oro y brillantes de la ABAO, en cuyos inicios estuvo bastante presente. En la actualidad, y a sus 97 años, la Señora Simionato es miembro del Comité de Honor del Tutto Verdi que la asociación bilbaína está llevando a cabo. Doña Giulietta, una leyenda ella misma, compartió escenario con todas las leyendas de la era de los 50, desarrollando una especial amistad con Maria Callas. A Giuseppe di Stefano (ella, profesional, él un desastre) le solía recordar "Eres un inconsciente" (en su libro El arte del canto, Pippo recuerda: En cada ocasión que tengo la alegría de encontrar a Giulietta Simionato -y por fortuna sucede muy a menudo- mi querida colega no olvida puntualmente recordarme, reprendiéndome, a aquel lejano 1949 en el Palacio de las Bellas Artes de la ciudad de México, donde cantamos juntos en cuatro óperas: Mignon, Favorita, Barbero de Sevilla y Werther. "Cuánto me has hecho pasar aquella vez en México!"). En la cumbre de su carrera, Simionato afirmó:«En el momento cumbre destacan tres cosas: inteligencia, voz y corazón». Felicidades, Señora Simionato.

Rossini


El 13 de noviembre de 1868 moría en París Gioachino Rossini. Y digo Gioachino porque ese, como se esforzaba en puntualizar inútilmente, era su nombre. Luego la posteridad le añadió una c que en principio no tenía por qué estar ahí. Ni que decir tiene que, dado el carácter de nuestro personaje, se habría tomado las cosas con bastante humor. Rossini había nacido en Pesaro en febrero de 1792, apenas unos meses después de la muerte de Mozart. Su padre era músico, amén de ferviente partidario de la Revolución Francesa. Su madre, una cantante de discreta carrera. Los años de infancia y de la primera juventud de Gioachino transcurrieron entre diversas ciudades como Rávena, Ferrara o Bolonia, en fin, a donde el trabajo (y las incómodas ideas políticas del padre) llevaran a la familia. En Bolonia precisamente comenzó su formación musical; cantó en la Accademia filarmónica de la ciudad y en 1806, a los 14 años, entra en el Liceo musical. Allí se enamoraría de Haydn y de Mozart, hasta tal punto que lo apodaron il tedeschino (el alemancito), pero también de la obra de Cimarosa. Y también compone su primera ópera, Demetrio e Polibio, que será representada en 1812. Desde entonces no paró. Literalmente, no paró. Y si no, a echarle un vistazo al (inmenso) listado de sus obras. Hasta que llegó el estreno de Guillermo Tell en París en 1829. No compuso más óperas y se retiró a la vida privada. Los historiadores han especulado sobre las razones de esa retirada, y por qué Rossini no quiso continuar la senda (la de la ópera puramente romántica) que había iniciado con Guillermo Tell. Y ahora, algo de Rossini...

Horne y Caballé en Tancredi. Supongo que el vídeo es de aquella gala rossiniana con, creo, Abbado, que se realizó con motivo del bicentenario de su renacimiento allá por 1992 (pero vaya usté a saber...). De la misma gala, Doña Montse cantando Sômbre foret.


Y volvemos a Horne con un fragmento de Semiramide...

domingo, 11 de noviembre de 2007

Brahms, Giulini y Ashkenazy

Este domingo, empecemos la mañana con un concierto de lujo. Carlo Maria Giulini, Ashkenazy y Johannes Brahms (en espíritu, en espíritu) en el concierto para piano y orquesta número uno del señor de las barbas. Que lo disfrutéis.













sábado, 10 de noviembre de 2007

Y para terminar...

Leonora callasiana. Por qué no...

Alvaros

Mi Alvaro favorito no es otro que Richard Tucker. Así que a disfrutar con él y con Robert Merrill en Solenne in quest'ora:

Y de nuevo en uno de los vídeos más enlazados por una servidora en tooodos sitios. Mas, merece la pena, ¿o no? Le minaccie, i fieri accenti:

Placi como Alvaro con Vladimir Chernov (a mí que me registren que no me suena, lo confieso) en el mismo Invano Alvaro en el Met con, evidentemente, James Levine dirigiendo.

José Carreras:

Más de la Forza (Leonoras varias)

La Vergine degli angeli, con Ezio Pinza y Rosa Ponselle:

Pace, pace mio Dio también con Ponselle:

Leontyne Price:

Montserrat Caballé:


La Forza del Destino



El 10 de noviembre de 1862 se estrenaba en San Petersburgo La Forza del Destino de Giuseppe Verdi, ópera en cuatro actos con libreto de Francesco Maria Piave basada en el drama del Duque de Rivas Don Álvaro o la fuerza del sino (aunque la escena del sermón de Fra Melitone en el campo de batalla se basa en Schiller). Posteriormente se realizaría una revisión de partitura y libreto (esta última a cargo de Ghislanzoni), siendo estrenada la versión definitiva en la Scala de Milán el 27 de febrero de 1869. Curioso es constatar que un año después del estreno ruso se producía el estreno madrileño, en presencia del mismo autor del drama original.
No sé por qué caminos oscuros La Forza del Destino se ha convertido en una obsesión para una servidora, cuyo primer Verdi favorito había sido desde siempre La Traviata. No obstante, lenta e inexorable, la Forza ha ganado su plaza, desplazándola en mis preferencias.
En 1861, Italia era por fin un país unido. Verdi había accedido a regañadientes, y sólo por insistencia de Cavour, a ocupar un puesto en el Parlamento, que abandonaría a la muerte del gran impulsor del Risorgimento. Ese mismo año, comenzó a componer un encargo para el lejano Teatro Imperial de San Petersburgo, La Forza del Destino, basada en un drama español que conocía cierto éxito. La intención primigenia, había sido elegir el Ruy Blas de Victor Hugo, pero la censura lo hizo imposible. El estreno de la ópera debía tener lugar al principio de la temporada de invierno del año siguiente. Verdi tuvo que soslayar numerosas dificultades a la hora del estreno. Enfermedades de los cantantes, entre otras cosas. Un estreno que no cosechó el éxito esperado, acaso por el final sumamente sombrío que, todo hay que decirlo, corresponde fielmente al del Duque de Rivas: tras la muerte de Leonora a manos de su hermano (quedando así restaurado el honor de los Vargas), Alvaro se suicidaba desesperado. En la revisión de la Forza, que ha quedado como definitiva, Leonora agonizante exhorta a Alvaro a resignarse ante la voluntad divina.
Existe una extraña "maldición" que pesa sobre La Forza del Destino. Como Macbeth en el teatro británico, su nombre es tabú entre muchos cantantes de ópera. El hecho luctuoso más recordado acaecido durante una representación de La Forza es la muerte del barítono Leonard Warren mientras interpretaba a Don Carlo de Vargas en el Met en 1860. Se desplomó después de la frase È salvo! O gioia!, poco después de cantar su aria Morir! Tremenda cosa... Urna fatale,siendo sus compañeros de reparto Renata Tebaldi y Richard Tucker. Rudolf Bing anunció su muerte minutos más tarde al horrorizado público del teatro neoyorkino. No obstante, la "maldición" ya existía mucho antes de la trágica muerte de Warren.
Para que os hagáis una idea de la diferencia entre las dos Forzas, he aquí la obertura que escucharon en San Petersburgo. Dirige Gergiev (en el mismo San Petersburgo), que se ha preocupado bastante de "resucitar" la versión original. Por cierto que existe grabación en cd y dvd del experimento, por lo demás muy interesante.

Y esto, lo que escucharon en Milán una vez corregida, aumentada y -en mi opinión- mejorada. Vamos, la obertura de la Forza de toda la vida, con Riccardo Muti en la Scala.

Luego, si se puede, seguiremos celebrando el cumpleaños de esta ópera... Eso sí, si sois de la forzadestinera cofradía, recordad que ya hay por aquí una selección con Leonora de Vargas en carne mortal.

Di Stefano canta Don Alvaro

Porque es 10 de noviembre y la Forza cumple años... empezamos el día así.

viernes, 9 de noviembre de 2007

¡Que se nos hunde!

Pues sí, se nos hunde la Esfinge de Gizeh. O al menos eso dicen las noticias que nos llegan de Egipto. Según el arqueólogo Bassam el Shammaa, el afloramiento de aguas subterráneas en torno a la milenaria escultura (unas 4.600 primaveras, más o menos; no empecemos con cosas del tipo atlante o extraterrestre que me entra la risa floja) le dejaría, si no se hace nada por remediarlo, treinta o cuarenta años de vida. El problema podría proceder de algún escape de las tuberías que corren bajo la meseta, casi tomada por asalto por la ciudad de El Cairo. Se sigue investigando al respecto. Dure usted 4.600 años y vea todas las cosas que ha visto, total pa terminar seriamente amenazada por una tubería. Esperemos que se encuentre la solución.

Efemérides de hoy

9 de noviembre de 1885: viene al mundo en Montagnana Aureliano Pertile. Comenzó en 1906 sus estudios de canto, debutando en 1911 en Martha, de Flotow. Ya en 1916 se subía por vez primera al escenario de la Scala para cantar Francesca da Rimini. Durante el periodo toscaniniano será uno de los reyes del teatro milanés, donde cantó en Mefistofele, Lohengrin, Manon Lescaut, Louise, Lucia, Traviata, Aida, Iris, Bohème, Trovatore, Tosca, Pagliacci, estrenando Sly y Nerone además. Retirado en 1946 precisamente con el Nerone de Boito, se dedicó a la enseñanza en el Conservatorio de Milán hasta su muerte en enero de 1952. Oigámosle en uno de sus papeles emblemáticos, Cavaradossi:








9 de noviembre de 1929. Nace el barítono Piero Cappuccilli
en Trieste. Su debut se produjo en 1951 en su ciudad natal, cantando después Scarpia en Florencia. Debutó en la Scala en 1964 como Enrico en Lucia di Lammermoor de Donizetti, haciéndose un fijo de "la casa". Entre otras óperas, cantó allí en Attila, Favorita, Ballo, Aida, Luisa Miller, Don Carlo, Forza, Vespri, Chénier, etc... Cappuccilli murió el 12 de julio de 2005 en su Trieste natal, a los 75 años de edad. Para rendirle homenaje en el día de su cumpleaños, lo veremos en la piel de Carlo Gérard.

Caballé, Lucrezia Borgia


¿Qué mejor manera de empezar la mañana? Caballé cantando Com'è bello...

Por cierto, edito. Nuestra Montse se ha llevado esta madrugada un Grammy latino al mejor álbum clásico por su álbum dedicado a la cancíon romántica española, compartido con John Neschiling por su grabación de la Sexta de Beethoven. Así que sinceras felicitaciones a la señora Caballé. Sobre todo por no tratarse de uno de esos premios conmemorativos, sino por seguir en activo. Lo dicho. ¡FELICIDADES!

jueves, 8 de noviembre de 2007

Casablanca y yo

Tendría trece o catorce años. Naturalmente había oído hablar de la película, otra parodiada, saqueada, homenajeada (son tres maneras de decirlo), pero jamás la había visto. Cuando una noche invernal de martes víspera de puente Ilsa, Rick, Victor, Sam y mi adorado prefecto Renaud (a ese personaje lo tengo en un altar y veo la película por él), me tuvieron hechizada pese a las generosas pausas publicitarias que introducía la 2, sentada en el salón de una casa que ya no es mi casa, y me convirtieron en amante del cine clásico y en mitómana compulsiva. Nunca olvidaré la maravillosa sorpresa con la que me enfrenté por primera vez a Casablanca, sorpresa que (milagro) se repite cada una de las veces que la revisito, a pesar de sabérmela de memoria. Esta noche Renaud, los demás y yo tenemos una cita. Otra vez.

Cimarosa de estreno (o casi)

Otoño musical agitadillo el que estamos teniendo este año. A la presencia de Cecilia Bartoli en su gira dedicada a Maria Malibrán y a la de Juan Diego Flórez que el día 30 dará un recital en el Liceu (bienaventurados aquellos que puedan asistir), por no hablar de la expectación (léase mooorbazo) que rodea la Aida también liceística con Roberto Alagna como Radamés, se une la presencia de Riccardo Muti en el Teatro Pérez Galdós con una ópera de Cimarosa que dormía hasta hace bien poco el sueño de los justos en el archivo del Conservatorio de Nápoles: Il Ritorno di Don Calandrino, que fue presentada con éxito en el Festival de Pentecostés de Salzburgo de este año y que es algo así como el punto de partida de un proyecto de colaboración entre el director y la ciudad natal de Mozart para resucitar obras perdidas del XVIII napolitano a lo largo de cinco años; las mismas obras se presentarán en el Pérez Galdós, por cierto, o esa es la intención. El diario La Provincia incluye hoy en su edición digital una entrevista con Muti sobre el particular, y hete aquí algunos extractos copiados y pegados:
Usted recupera con fuerza la figura de Cimarosa como un genio. ¿No cree, sin embargo, que está infravalorado?
— Cimarosa era considerado en Viena como un rey de la música. El problema nace cuando Mozart crea un mundo absolutamente nuevo, revolucionario desde el punto de vista dramático y de la genialidad creativa, causa que oscurece a todos los compositores del seteciento. En realidad, Cimarosa nunca ha sido infravalorado. Incluso Standal decía que un momento dado no sabría si elegir entre Mozart o Cimarosa. Los compositores napolitanos del seteciento han preparado el camino de Mozart. Aún siendo de la escuela alemana Mozart sin la escuela napolitano su música sería distinta. No sonaría menos genial, pero su música sería distinta.
¿Por qué El matrimonio secreto, de Cimarosa, permanece en el repertorio actual de los teatros mientras no ocurre lo mismocon otras obras como Il ricordi di Don Calandrino?
— El matrimonio secreto es una obra maestra absoluta, no sólo en el repertorio de Cimarosa sino en todo el seteciento. Cimarosa es un autor prolífico con más de 90 óperas, pero además está enclavado en una época de gran vitalidad teatral y operísticas, pues se iba a los espectáculos líricos como ahora se va al cine. El público quería ver siempre cosas nuevas y muchas de las obras, injustamente, han pasado al olvido. Incluso un monstruo de la ópera como Gluck no se hace a menudo en Alemania.
Hay muchas carreras jóvenes prometedoras sin continuidad en su trayectoria. ¿Problemas en la enseñanza o de los directores de orquesta?
— Existe un gran debate. Los cantantes hacían antes una carrera más lente, elegían bien el repertorio, no viajaban a tanta velocidad y desarrollaban una técnica más sólida permitiéndole hacer carreras largas. Es el caso de Kraus, Tebaldi. La velocidad motiva que se quemen rápido muchos cantantes. Los maestros antes conocían perfectamente el repertorio y las necesidades vocales mientras las nuevas generaciones se ponen a dirigir sin conocer las exigencias vocales. Muchos cantantes jóvenes se lamentan de que los directores no los orienten bien.


El resto de la entrevista, por aquí. Por cierto; recomiendo encarecidamente al diario en cuestión (como a tantos otros) una cosa: leeros los artículos antes de publicarlos en vez de escribir de oído, que eso de Standal en vez de Stendhal me ha llegado al alma. Y lo de cambiarle el título a la ópera en plena conversación, pues también, también...
Si, como una servidora, estáis in albis sobre el argumento de la ópera en cuestión (sobre aspectos musicales, nos queda confiar en OperaShare o similares), daros una vuelta por esta página oficiosa dedicada a Muti y a dos compositores tocados por la gracia callasiana en los 50, Spontini y Cherubini. En italiano, naturalmente...

Maria Callas, Norma

Casta Diva y Ah! bello a me ritorna cantados por una jovencita Callas (se trata de su primer disco allá por 1949) para empezar el día.

martes, 6 de noviembre de 2007

No sale de mi cabeza...

Nada, que hoy me ha dado por escuchar Les Contes de Hoffmann (se trataba de la versión de la Stupenda y Placi, dirigiendo la cara mitad de Dame Joan) y no soy capaz de quitarme a Kleinzack de la cabeza... Con el clic-clac, clic-clac, voilà, voilà Kleinzack... A ver si Placi consigue exorcizarme.

Adriana, la ópera... y la realidad

Tal día como hoy pero de 1902 se estrenaba en Milán, en el Teatro Lírico, la ópera en cuatro actos Adriana Lecouvreur de Francesco Cilea, con libreto de Antonio Colautti basado en una obra del hiperprolífico dramaturgo-libretista francés Eugène Scribe. Como la mayoría de sus colegas compositores del verismo, Cilea es recordado por una sola ópera, y por un fragmento de otra (el archirequeteconocido Lamento de Federico de la Arlesiana). Los orígenes de Adriana Lecouvreur se remontan a 1899, pero por problemas con su libretista, Cilea no la estrenaría hasta 1902.




La protagonista de Cilea es un personaje histórico, la actriz francesa del siglo XVIII Adrienne Lecouvreur (1692-1730), nacida Adrienne Couvreur. Su historia, desde luego, no es tan romántica como nos la pinta Cilea. Para empezar, su relación con Mauricio de Sajonia (que no se parecía a Franco Corelli) no fue idílica, ya que aunque ella le protegió y ayudó con todos los medios a su alcance, él la engañó con otras (eso en las óperas nunca pasa...). Y Mauricio de Sajonia no fue el único, pues nuestra heroína también mantuvo relaciones con Voltaire. Su muerte se debió a una infección intestinal, aunque en su momento se especuló sobre un envenenamiento por parte de su enemiga la Condesa (que no princesa) de Bouillon.Como actriz que era, no pudo ser enterrada en sagrado. Adrienne había revolucionado los escenarios franceses imponiendo un estilo interpretativo más natural y realista desde que debutara a los 14 años.
Vayamos de nuevo a Adriana, la ópera. Gozó de cierta fortuna en los primeros años después de su estreno, para caer después en cierto olvido. En los años 50, dos figuras se encaprichan de la actriz y la "resucitan" para el repertorio operístico: Magda Olivero y Renata Tebaldi. Aunque siento debilidad por la interpretación escalígera de Mirella Freni (allá por el 89 y bajo la batuta de Gianandrea Gavazzeni), que, lástima, no la grabó en estudio ni se prodigó mucho en el papel.

lunes, 5 de noviembre de 2007

Juan Diego Flórez y sus Arias for Rubini

Pues ya lo he escuchado. Se lleva meses hablando de la oportunidad del repertorio elegido por el tenor peruano para este su nuevo disco. Que si los fragmentos de Guillermo Tell y el Pirata le venían grandes, que si tal, que si cual, que si Pascual. Que si es inexpresivo. Que si la Decca no nos deja tregua con tanta promoción (bueno, eso es verdad más o menos). A lo que íbamos, que es Juan Diego. Que me convence. Que me importa un pimiento si es o no la voz adecuada para Gualtiero o Arnoldo. Perfectamente disfrutable, muy disfrutable incluso. Canta como un dios el condenao. Aunque luego no vaya a cantar algunos de los personajes que aborda en este disco sobre un escenario. Por otra parte creo que se esfuma parte de la frialdad interpretativa que muchos le encuentran (nota: yo, no)
Por cierto que es curiosa la manía que se tiene últimamente de invocar a los cantantes del pasado para dedicarles un disco. Así vemos a Ceci con Malibrán o a Juan Diego con Rubini. En fin.. Al contrario que con la Maria de Ceci, bastante irregular, encuentro la nueva grabación irreprochable. Y de eso no hay quien me apee...
Hablando de Flórez, esta mañana ha estado en Hoy por Hoy en la cadena Ser. Hete aquí la entrevista. Al menos no le han ido con el tópico de "sucesor de Pavarotti"; sí es curioso la cadena de golpes de suerte que le dieron el espaldarazo al inicio de su carrera internacional, en Pesaro, la Scala y el Covent Garden. Este muchacho ha nacido con estrella.

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