lunes, 28 de abril de 2008

Sin motivo aparente

Sólo por disfrutar de La Creación de Haydn. Sin que haya efemérides ni propósito alguno detrás . Porque adoro a Lucia Popp. Porque Ramey me encanta. Porque Riccardo Muti es una de mis mayores debilidades "directoriales". Porque prefiero las versiones "romantizadas" a las historicistas. Por puro placer. Porque es mi oratorio favorito. Porque es muy hermoso. La Creación de Haydn, en un vídeo de 1990 que servidora utilizó para hacer sus primeras armas en Youtube (y como tal pagué la novatada comiéndome unos segundos de la obertura, ejem).













miércoles, 23 de abril de 2008

Abbado dirige Beethoven

Por si alguien no se ha enterado a estas alturas, Claudio Abbado anda estos días por Madrid donde ha dirigido Fidelio, de Beethoven, y donde también dirigirá un concierto (beethoveniano asimismo) . Podéis ver diversos artículos y críticas por aquí: ABC y El País por ejemplo. La envidia me devora por no haber estado allí. La envidia sana, y otro sentimiento nada sano contra nuestras queridas radios y televisiones que ni han retransmitido nada ni parecen tener planeado hacerlo. En fin. Como premio de consolación veámosle con la Filarmónica de Berlín dirigiendo la Obertura Egmont de Beethoven.

Vídeo de suasoires

Feliz Día del Libro

Hoy, 23 de Abril, es el Día del Libro. Felicidades a todos los lectores empedernidos y a todos los libreros. Felicidades también a todos los Jorges, Jordis, Jorginas, etc, ya que hoy es también su día. Y aunque una es madrileña (actualmente exiliada de su amada Villa y Corte) y por tanto nunca ha vivido esa bonita costumbre catalana de regalar libros y rosas los 23 de abril, ha tenido el hábito de regalarse a sí misma un libro en tan señalada fecha (porque los demás no piensan en regalarme libros). Siempre he sido una lectora fanática, un poco anárquica, compulsiva incluso; ahora lo soy un poco menos. Internet es una tentación muy grande. En todo caso esta mañana he salido de casa dispuesta a encontrar un nuevo amigo impreso en alguna de las tres librerías (bueno... dos y media) que tengo actualmente a mi alcance. Dos de ellas una al lado de la otra. Primera impresión. Como aquí todas las librerías se ven obligadas a vender prensa para sobrevivir, me encuentro con ejemplares de las mil y una colecciones quiosqueras en curso. Tropiezo con un libro de César Vidal y retrocedo. Es una novela, pero ya leí Los Hijos de la Luz y si no arrojé el libro por la ventana fue porque no era mío (en fin, eso de que la Francia prerevolucionaria era la Arcadia feliz, pues no, no paso por ello); los dos ejemplares de las Grandes Batallas de la Historia están justo a su lado. Bien, siempre me ha gustado la Historia, y soy una apasionada del género biográfico, pero en esta ocasión no tengo demasiadas ganas de jarana, y menos relacionada con la Segunda Guerra Mundial (soy más del XIX...). Así que me pongo a fisgar por los expositores de las colecciones de bolsillo. Tras apartar la no-se-cuántas edición de Los Pilares de la Tierra (un día lo presté y por tanto lo perdí, como exige la tradición), no hay mucho que me llame la atención, salvo por el colorido. Topo con una novelilla romántica que se llama La Tentación del Templario, o algo así, y que muestra a un metrosexual que habría sido la deshonra de los Pobres Caballeros de Cristo, y a una rubita que parece dispuesta a arrancarle de los votos de castidad de la Orden. Todo en rojos, rosas y fucsias hechos para atraer las miradas del posible lector. En definitiva, nada interesante, de modo que un poco desesperada me dirijo hacia la mesa atestada de best-sellers. La sección "clásicos" no existe (salvo por dos Quijotes, un Mio Cid y tres Celestinas muertas de la risa) y en la mesa en cuestión, Un Día de Cólera de Pérez-Reverte y la última de Harry Potter, Las Reliquias de la Muerte, conviven con una pila de la edición de bolsillo de La Catedral del Mar a punto de desplomarse. Como quiera que los tres libros son conocidos míos, paso de largo. Finalmente vislumbro en la sección de novedades (y, curioso, no muy a la vista) El juego del ángel, de Carlos Ruiz Zafón. Único que se adapta a presupuesto inmediato y que aún no haya pasado por mis manos. Así que tomo el grueso ejemplar y paso por caja. No es que sea la mejor opción, pero le tengo cierto cariño al autor; al fin y al cabo lo llevo leyendo desde que tenía 13 años (yo, no él) y me regalaron El Palacio de la Medianoche. Ya veremos qué tal.

sábado, 12 de abril de 2008

Mitos irrenunciables. Montserrat Caballé. Pequeño concierto para una gran diva


Celebremos de modesta manera el cumpleaños de Montserrat Caballé (eso sí es una diva, señores) con una serie de audiciones. En primer lugar, decir que Caballé ha tenido un repertorio inabarcable. Lo ha cantado todo, y todo divinamente. Así que allá va una pequeña muestra de su arte.
En Bellini, comencemos (aparte de Norma, evocada esta mañana con el video de la Scala) con la escena de locura de Imogene de Il Pirata. Dirige Gianandrea Gavazzeni, y en ella oímos también a su esposo Bernabé Martí :



Seguimos con Bellini, pero en esta ocasión con la Elvira de I Puritani. No recuerdo si la llegó a cantar en escena o si sólo hizo esta grabación con Muti. Su Arturo era Alfredo Kraus:



En Donizetti no se puede hablar de Lucrezia Borgia sin pensar en Caballé. Hela aquí, en el Concierto que (en compañía de Franco Corelli) diera en memoria de Martin Luther King; en otro fragmento (Infelice, il veleno bebesti!) está acompañada por Alfredo Kraus:


Otro de sus grandes papeles donizettianos fue el de Maria Stuarda. Las grabaciones son numerosas. Aquí la escuchamos en la famosa escena del enfrentamiento entre las dos reinas. Grabación liceística de 1979, con Bianca Berini como Elisabetta:

Terminemos este pequeño repaso que no es sino la punta del iceberg (o el polvillo de hielo que hay sobre la punta) con Verdi. En primer lugar, recordar La Forza del Destino, que Caballé cantó en la Scala con Carreras, aparte de en muchos otros teatros más, claro. Esta sin embargo es una grabación del aria en estudio, con Anton Guadagno a la batuta:

La reina Elisabetta de Don Carlo también fue uno de sus caballos de batalla. Este Tu che le vanità pertenece a su grabación con Carlo Maria Giulini (grabación en la que participaban también Domingo y Verrett como Carlo y Eboli):

Termino con Aida y con el O patria mia más bello que escucharse pueda. La grabación, adivina adivinanza..., sí, es la de Muti de 1974. Dos intérpretes en absoluto estado de gracia:

Felicidades, Señora.









Caballé como Norma

La escena final. En la Scala, bajo la batuta de Gavazzeni, en 1977. Hoy empezamos la mañana con Doña Montserrat que, por cierto, cumple años. Felicidades (y luego seguiremos con ella).


Vídeos de LadyArmide

miércoles, 9 de abril de 2008

Plácido y la copla

Antes de nada, escuchad y luego formaos vuestra opinión:

Resulta curioso que, no siendo fan de Domingo, y tampoco su enemiga acérrima (ya dije una vez que me resulta especialmente simpático y que me iría con él de cañas encantada de la vida), hable de él tan a menudo; a ver si va a ser verdad que, como decimos a menudo en el Foyer, todos los caminos conducen a Placi. Pero en fin, actualidad obliga. Don Plácido estuvo ayer en uno de esos encuentros digitales que le ha dado por organizar al diario El Mundo, y de los que han participado, por ejemplo, Cecilia Bartoli o más recientemente Rolando Villazón. Teóricamente el internauta pregunta lo que se le antoje al invitado en cuestión, aunque tooooodo el mundo sabe que filtro, haberlo, hailo. Domingo no está de actualidad únicamente por el Tamerlano del Real, sino por su nuevo disco. Un disco de coplas, Pasión española. Ya sabéis, La bien pagá y demás canciones con las que, queramos o no, nos han mecido nuestras abuelas y que por tanto (queramos o no, también) forman parte de nosotros.
A estas alturas, y con su currículum, da la sensación de que Domingo puede hacer lo que le de la gana; su prestigio internacional seguirá intacto, sus adoradores comprarán el disco, sus detractores acérrimos gritarán en arameo y los demás nos aprestamos a escucharlo con curiosidad. Eso hice ayer, gracias a Arsace. Y vaya. Esperaba horrorizarme, lo digo en serio. Y no me horroricé, quien sí se horrorizó fue mi madre (aficionada a la copla), así que como regalo del día de la ídem Domingo y su disco pierden toda posibilidad remota que pudieran tener. Qué curioso que la aficionada a la ópera se mostrara tolerante, cuando tantas veces se nos pone el marchamo de elitistas... Más allá de vicisitudes familiares, y centrándonos, la primera sensación al oír el disco fue la evocación de los largos viajes a la costa en el coche de mi tío escuchando los cassettes de la Piquer, de Marifé y de la Jurado (oh, no, vicisitudes familiares de nuevo). La segunda sensación provocada fue el deseo intensísimo (satisfecho gracias a Youtube) de escuchar a Imperio Argentina. Así que luego de oír una detrás de otra El día que nací yo, La falsa moneda (que Domingo ha conseguido que se me pegue, como hizo con el Kleinzack), Antonio Vargas Heredia y demás por esa dama de la copla, quedé aliviada. Porque lo que Plácido canta en este disco está tan lejos de su mundo y las exigencias del género están tan lejos de él que no pude evitar la extrañeza. Como sucedió con sus discos de Tangos y de Rancheras. Plácido, siga usted cantando ópera.
En otro orden de cosas, más frívolo (aún) hay que ver qué poco generosos son los de DG con el Photoshop. Muy favorecido no es que le hayan sacado en las fotografías promocionales.

domingo, 6 de abril de 2008

Turandot sin Puccini: Busoni

(Debido a que no he podido hacerlo durante el mes de marzo, en abril seguiré con Turandot como obra pucciniana del mes)

Ferruccio Busoni (realmente Dante Michelangelo Benvenuto Ferruccio Busoni) nació en Empoli en 1866. Era hijo de dos músicos profesionales, una pianista de ascendencia alemana y un clarinetista. Fue un niño prodigio que seguía los viajes de sus padres por Europa y que dio su primer concierto en público a los siete años. En su juventud tuvo la oportunidad de conocer a Franz Listz, a Brahms y a Rubenstein. Posteriormente se hizo una brillante reputación como pianista. Como tal, inició una gira internacional que le llevaría a Moscú y a Estados Unidos, hasta que en 1894 se instaló en Berlín. Aunque residiría durante la Primera Guerra Mundial en Zürich y en Bolonia, sería en Berlín donde acabaría sus días. Particularmente partidario de las innovaciones de la música contemporánea, en 1907 publicó un (entonces controvertido) manifiesto denominado Esbozo de una nueva estética de la Música, en el que aboga por la innovación musical, pero sin romper todavía con el pasado, explorando la microtonalidad y la música electroacústica, aunque en realidad nunca llegó a utilizar estas técnicas. También adaptó al piano numerosas obras de Bach.
El 11 de mayo de 1917, estrenó en Zürich dos óperas de breve duración: Arlecchino y Turandot, basada esta última en el drama de Gozzi que años más tarde inspirará a Puccini su última obra. Desgraciadamente para la Turandot de Busoni, hay que añadir. Aunque más fiel al original que la obra Pucciniana, la ópera de Busoni quedaría relegada por el éxito de su sucesora. El ínterés de Busoni por la cruel princesa no surgía de la nada. En 1907, ya había estrenado Busoni una Suite Turandot, que sigue siendo su obra más conocida. Esta Suite sería la base de la composición de la ópera del mismo título. Una ópera, fuerza es decirlo, no muy representada, poco ayudada por la celebridad de su homónima pucciniana, un poco como pasa con la Bohème de Leoncavallo o la Cavalleria Rusticana de Domenico Monleone.
No obstante, ya en los años 50 se representó en el San Carlo de Nápoles la Turandot de Busoni, con un reparto que incluía a Raffaelle Arié como Altoum, Giuseppe Campora como Kalaf y Anna De Cavalieri como la princesa Turandot, mientras que el omnipresente Piero di Palma encarnaba a Truffaldino. A la batuta, el gran, gran, gran y nunca suficientemente alabado Gianandrea Gavazzeni. Función retransmitida por la RAI, y de la que hoy se conserva grabación, cantada en italiano, aunque el libreto original está en alemán. El reparto completo es el siguiente:

FERRUCCIO BUSONI

Turandot

Raffaele Arié (Altoum)
Anna De Cavalieri (Turandot)
Fernanda Cadoni (Adelma)
Giuseppe Campora (Calaf)
Italo Tajo (Barak)
Piero de Palma (Truffaldino)
Saturno Meletti (Pantalone)
Mario Borriello (Tartaglia)

Coro y Orquesta del Teatro San Carlo de Nápoles
Gianandrea Gavazzeni, 1953

Podéis encontrarlo aquí

Y a modo de curiosidad, por ahí podéis encontrar grabaciones pianísticas del mismísimo Busoni (aquí interpretando a Liszt) que tuvo entre sus alumnos a un señor llamado Claudio Arrau... Vídeo de d60944



La carrera ha terminado

Adiós a un mito del cine. Charlton Heston nos ha dejado. Nunca he sido admiradora suya (y no solamente por su afición a los rifles, se lo hubiese perdonado de gustarme como actor), de todas maneras, allá va mi pequeño homenaje, porque amo el cine, y siempre es triste que un mito desaparezca. Vídeo de Magnecjusz

Abbado y Mahler

Sublime.



Vídeos de aarup3

sábado, 5 de abril de 2008

Juan Diego Flórez en Rigoletto

Acaba de debutar como Duque de Mantua en Perú. Estoy deseando que aparezca una grabación completa. Tiene una pinta estupenda... aunque la dirección no me gusta nada, nada, nada. Vídeo de dianitaEG.



Karajan, 100 años

Decían los vieneses, medio en serio medio en broma, que "Wolfgang Amadeus Mozart vino al mundo en Salzburgo, lugar de nacimiento de Herbert Von Karajan". Supongo que nacer en Salzburgo, con un hermano que se dedica a la música (era organista y las lenguas viperinas aseguran que su ilustre pariente le ordenó, alcanzada la fama, que no usara el apellido familiar) y un padre que la tenía como afición (era médico, pero tocaba el clarinete) debió de influir en el que se convertiría en el más famoso de los directores de orquesta del siglo XX (con permiso de Toscanini, claro), y el que más discos vendió. ¿O no fue así? Los inicios de la carrera de Herbert Von Karajan, se ha dicho mil veces, estuvieron muy ligados a la pertenencia al partido nazi, aunque Hitler no lo apreciaba demasiado desde que, dirigiendo de memoria (como solía) la obertura de los Maestros Cantores de Nuremberg, cometió un error. "Si este mequetrefe continúa en el teatro, no volveré a él", dicen que comentó. Pese a eso, Das Wunder Karajan, el "Milagro Karajan" (como se le llamó en 1938 después de dirigir Tristan und Isolde en la Staatsoper de Berlín) comenzó una brillante carrera que se interrumpiría, aunque no por mucho tiempo, al final de la guerra. Con la derrota nazi, Karajan sufrió las represalias, hasta que el productor de la EMI, Walter Legge (el que haría firmar a Callas su contrato exclusivo con la compañía), lo llevó a Inglaterra; comenzó a grabar con la Philharmonia Orchestra y ahí despegó de nuevo su carrera. Turbio pasado que no influye (¡faltaría más!) sobre su valor como intérprete, pero que ahí está, como una sombra en su biografía.
A Karajan o se le ama o se le odia, y hay pocas figuras en la historia musical del siglo XX que reúnan tan apasionados partidarios como detractores. ¿Quedó algo que no grabara? La obsesión por las Sinfonías de Beethoven es llamativa, ya que hay hasta cinco integrales con distintos sellos. A Der Gott se le acusa principalmente de ser un dictador, de tener irrefrenables ansias de poder, de querer controlarlo absolutamente todo, todo y todo. "Seré un dictador" fue la frase que esgrimió cuando tomó las riendas del Festival de Salzburgo, que dirigiría desde 1960 hasta el año de su muerte, 1989, y que se convirtió en un permanente desfile de estrellas; allí acudirían personalidades como Giuseppe Taddei, Ettore Bastianini, Franco Corelli, Leontyne Price, Jon Vickers, Nicolai Ghiaurov, Mirella Freni, Plácido Domingo, Agnes Baltsa, José Carreras; también dejó espacio para colegas de profesión, tanto los que ya gozaban de prestigio (Karl Böhm, casi siempre consagrado a Mozart), como las estrellas emergentes (Riccardo Muti). También ejerció su poder absoluto en la Filarmónica de Berlín, de la que sería director "vitalicio", y con la que tendría numerosos desencuentros, el más famoso el relacionado con el ingreso de la primera mujer que entró en la orquesta, la clarinetista Sabine Meyer. La relación con la orquesta se enrareció, y durante sus últimos años, el director trabajó más con la Filarmónica de Viena. Aún se discute sobre la calidad de su legado. Por mi parte os dejo con la Eroica de Beethoven con la Filarmónica de Berlín (gracias a los vídeos de magic5227), dedicada por Beethoven (después de tachar su primitiva dedicatoria a Napoleón) a la memoria de un gran hombre. Creo que a pesar de los pesares, Herbert Von Karajan encaja en esa descripción.


miércoles, 2 de abril de 2008

Entrevista a Domingo en la Ser

En el programa La Ventana de esta tarde, Plácido Domingo ha hablado sobre Tamerlano de Händel, la ópera que ahora está cantando en el Teatro Real.

Bros canta La Favorite

Retomamos el blog (después de una temporadita en dique seco) para escuchar a Josep Bros en La Favorite, de Donizetti. Y casi se me olvidaba... ¡Feliz Cumpleaños!
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