lunes, 30 de noviembre de 2009

Carmen: la Scala calienta motores

Antes de entrar en materia, veamos un vídeo de la última vez que Carmen abrió la temporada del más célebre de los teatros de ópera. Fue en 1984, dirigía Abbado en las postrimerías de su etapa como director musical y la protagonista fue Shirley Verrett. Plácido Domingo era Don José y Ruggero Raimondi asumió el papel de Escamillo.  No hubo piedad por parte del público. Aunque eso aquí no se ve.

vídeo de zuccherohk
Se acerca el 7 de Diciembre, y se van sabiendo cosas de esta Carmen que abrirá la temporada 2009-2010 del teatro milanés, fundamentalmente gracias a la directora de escena Emma Dante y a Daniel Barenboim. Pese a la gran incógnita de la protagonista, Anita Rachvelishvili (una joven cantante procedente de la Academia de la Scala y de la que podéis leer una entrevista aquí), de lo que más se ha hablado en estos días es de la puesta en escena. Sobre todo de ciertos elementos de la puesta en escena. Se ha hablado de un coche fúnebre que esperaría a Carmen al inicio de la ópera, para recogerla después de su asesinato (previa violación por parte de Don José). Se ha hablado de dobles que seguirían a los personajes, expresando sus verdaderos sentimientos (ya vimos algo similar en el Don Carlo del pasado año). Pero puede que todo esto se vea modificado antes de la primera representación. La directora de escena (que hace frente a su primera producción operística) ha señalado el perfecto entendimiento con Barenboim (buena señal) y que comprende que en la ópera todo debe supeditarse a la música (ídem). Los que tengan la cadena Arte en casa podrán verlo en el habitual falso directo. También podrá seguirse en cines de medio mundo, como nos recuerda este anuncio. Esperemos que la calidad de la retransmisión no haga juego con la información que nos procuran de algunas de las óperas que se verán en los cines durante la temporada 2009-2010:

(Si estáis interesados en ir a verla en pantalla grande, podéis consultar la lista de salas aquí)
Musicalmente, podemos esperarnos una edición fiel a las intenciones del compositor, en la medida de lo posible. Carmen no tiene la abrumadora cantidad de ediciones de Los Cuentos de Hoffmann, pero también puede resultar un quebradero de cabeza en ese sentido. Por descontado, se utilizará la versión con diálogos y no la tradicional con los recitativos de Guiraud. Barenboim ha elegido la de Robert Didion, que al parecer ya dirigió en Berlín. Él es quien más me atrae en esta Carmen. Como responsable de la única función de verdadera altura que recuerdo en las noches de San Ambrosio de la era Lissner (después de la Aida del plantón y del vergonzoso Don Carlo del pasado año; no he escuchado el Idomeneo del 2005, pero si me guío por el Don Giovanni de Harding tampoco tengo ganas de hacerlo), espero que resucite la magia de aquel Tristán... en Carmen.
Hablando de Lissner, hace poco renovó su contrato, con lo que se quedará en la Scala hasta 2015. En contra de lo que decía hace unos meses, parece que se ha decidido a buscar un director musical (Barenboim es maestro scaligero, como ya lo fuera Fürtwangler). De momento suenan los nombres de Daniel Harding y Gustavo Dudamel. Qué curioso, los mismos que se habían incluído en su candidatura (me pregunto si fue seria alguna vez) al Teatro Real.

La Vestale: pequeña (y personal) discografía.

Dos cosas saltan a la vista en la discografía de esta ópera de Spontini. Primero, que a pesar del relativo exotismo del título, contamos con doce grabaciones de distinta procedencia, según CLOR. Segundo, que ninguna de ellas acaba de convencer, por cuestiones técnicas, por los cortes practicados a mansalva en prácticamente todas, o por lo discreto del reparto en la única edición integral. La traducción italiana predomina, aunque también disponemos de grabaciones de la original francesa e incluso una muy reciente (del año 2002) en inglés, procedente de la ENO.

Previtali/ Maria Vitale, Renato Gavarini, Elena Nicolai, Alfredo Fineschi. Coro y Orquesta de la RAI de Roma, 1953. Fonit Cetra y otros sellos.
La grabación más antigua que tenemos a mano (¿podemos esperar el milagro de que algún día aparezca algo de Ponselle?) es la dirigida por Fernando Previtali y protagonizada por Maria Vitale como Giulia. Se trata de un registro del año 1953, y el sonido es bastante bueno. Obedece a la costumbre de la radio italiana de grabar óperas con su orquesta, algunas de ellas títulos relativamente inusuales por aquel entonces. Alumna de Giannina Arangi-Lombardi, la Vitale era una habitual en este terreno, y la discografía que de ella nos ha quedado se fundamenta en las tomas radiofónicas. Para la RAI había grabado I Lombardi alla Prima Crociata, Aroldo, I due Foscari u Oberto, conte di San Bonifacio (el joven Verdi era entonces también una rareza), o Elisabetta regina d'Inghilterra, de Rossini. Huelga decir que la ópera se ofrece en su habitual traducción italiana y que los cortes son generosos.

Votto/Callas, Corelli, Stignani, Sordello, Rossi-Lemeni. Coro y Orquesta del Teatro alla Scala de Milán, 1954. G.O.P. y otros sellos. 
Supongo que esta grabación es la culpable de mi obsesión por este título. Callas resucitó a lo largo de su carrera algunas heroínas neoclásicas que habían caído en el olvido. Especialmente fue así en el caso de la  Medea de Cherubini, un papel que quedó asociado para siempre a la Divina, hasta el punto de que hay quien dice que es más suyo que del compositor florentino. Giulia, la protagonista de La Vestale, fue otra de ellas. Primer fruto de la colaboración entre Callas y Visconti (que había sido una imposición suya), La Vestale abrió la temporada 1954-1955 de la Scala de Milán. De esas funciones nos ha quedado una grabación con una toma de sonido que linda en lo infame. Ha sido editada por diversos sellos y objeto de remasterizaciones que no han ayudado a mejorar este aspecto. Así que el que quiera escucharlo se ve obligado a adivinar entre los sonidos de fondo una Callas electrizante acompañada por  Franco Corelli , pletórico y recién llegado al escenario milanés.  Qué curioso que una de las últimas apariciones de Callas sobre ese escenario del que fue reina fuese con otra historia de romanos (Poliuto, de Donizetti) y acompañada por el mismo tenor. Como había hecho con Norma (la soprano se refería a la ópera de Spontini como una Norma neoclásica con final feliz), Callas despoja de verismos y  similares a la joven Giulia. Tampoco hay que olvidarse de la Gran Vestal de Ebe Stignani. Votto resucita parte del ballet del Acto I, aunque algún corte (como el que ya explicaba en otra entrada de Caro oggetto) resulta difícil de justificar. Una grabación histórica que hay que conocer, (aunque una vez más repito: los oídos sensibles tal vez deban empezar con alguna de las grabaciones posteriores) y que debe complementarse con la audición de las arias que Callas grabó en estudio con Tullio Serafin.

Previtali/Gencer, Merolla, Mattiucci, Bruson. Coro y Orquesta del Teatro Massimo de Palermo, 1969. Living Stage y otros sellos.
Quince años después de la representación de la Scala, otra gran cantante que se ocupó del repertorio olvidado hace suyo el papel de Giulia. Leyla Gencer es la protagonista de este registro que tiene un sonido notablemente mejor que el de la grabación de 1954, aunque tampoco sea una maravilla. Gencer asume el papel con dramatismo y convicción, obedeciendo al mismo sentido "clásico" establecido por la Divina (con alguna pequeña licencia, como también se tomara aquella) ;  nada a destacar en el Licinio de Merolla.  A señalar la presencia de Renato Bruson como Cinna. Previtali conserva los cortes que ya aplicara en la grabación con Maria Vitale. Regulares la orquesta y el coro, que se muestra extrañamente ineficaz en la marcha fúnebre (uno de los momentos más impactantes, que queda bastante diluído).


Kuhn/Plowright, Araiza, Pasino, Lefebvre. Coro y Orquesta de la Radio de Baviera, 1991. Orfeo. 
Única grabación de estudio disponible de La Vestale, ha despertado las iras de algún spontiniano de pro, ya que, a pesar de su tardía fecha (en una época que suele abrir todos los cortes), deja fuera buena parte de la partitura, como los dichosos ballets, pero no sólo eso (se recorta ligeramente la intervención del bajo en el Acto II, especialmente en un pasaje que ya el destinado a su estreno había calificado de incantable). La ópera se presenta en su versión original francesa. La soprano inglesa Rosalind Plowright se defiende como Julia, mientras que a Araiza lo encuentro ligeramente decepcionante como Licinius. No es que esté mal,  pero podría haber resultado mejor. La dirección de Kuhn me resulta algo monótona, no sólo comparada con la posterior grabación de Muti, sino también con sus antecesores.

Muti/ Huffstodt, Michaels-Moore, Graves, Raftery. Coro y Orquesta del Teatro de la Scala de Milán, 1993. Sony.
Un registro criticado por unos y elogiado por otros, y que provoca en mí opiniones encontradas. Eso sí; todo aquel que esté interesando en conocer esta ópera realmente, debe recurrir a esta grabación, hasta el momento la única que abre los cortes y nos presenta la partitura entera. A los demás les cabe la ópera en dos discos; esta edición tiene tres. La Vestale parece otra, dotada de todo su sabor neoclásico y de su gran continuidad. Al fin se comprende lo que quería decir Berlioz comparando el Acto II con un imparable crescendo. El principal problema de la grabación (descatalogada durante años, ahora ha reaparecido en la colección Sony Opera House) es el  discreto reparto, lo que no es poco decir. La protagonista Karen Huffstodt capta el drama de Julia (nos encontramos ante la versión francesa, por si hacía falta aclararlo) y asume el papel con dramatismo, pero le queda muy grande. Michaels-Moore (al parecer la tesitura original del general romano se parece más a la de un barítono que a la de un tenor...) cumple con Licinius de manera  eficiente y poco más. Dirige con brío Riccardo Muti, eterno defensor del repertorio neoclásico. El coro y la orquesta se muestran fantásticos (aunque tal vez demuestren más fuego en la grabación de la RAI efectuada en la noche de San Ambrosio, que circula por ahí). La toma es en directo, y aunque el sonido es bueno a veces da la impresión de ser un poco lejano (curiosamente algo que es habitual en las grabaciones procedentes de esa época y ese teatro). 

jueves, 26 de noviembre de 2009

Comparaciones: la Obertura de Così fan tutte


 Después de los problemas causados con el servicio de alojamiento de los mp3 (al menos mi conexión los tenía), vamos con una nueva comparativa. Hacía meses que no se dedicaba a los directores, así que esta es la ocasión. De nuevo vuelven a enfrentarse en una composición mozartiana. Para ser exacta, he elegido cuatro versiones distintas de la obertura de Così fan tutte. Ya he dicho en más de una ocasión que esta es una ópera que provoca en mí reacciones contrapuestas, aunque después de la escucha lo que suele predominar es la amargura. Admiración ante la maravilla compuesta por Mozart aparte. Dicho claramente, toda la peripecia de las dos parejitas "víctimas" del experimento sociológico de Don Alfonso no me hace la menor gracia. Será la bienvenida al mundo real que experimentan tanto los dos jóvenes pretendientes como las hermanas de Ferrara, será la mala leche que destila el libreto bajo la historia aparentemente frívola delineada por Da Ponte, será la incertidumbre sobre qué va a ser de las dos parejas después del descubrimiento del doble engaño. Sea lo que sea, siempre es igual. Pues bien, aquí tenemos las cuatro interpretaciones diferentes y el acostumbrado plazo de algo más de un mes para votar.




miércoles, 25 de noviembre de 2009

Comparaciones: Mefistofele. La solución.

En la última comparativa que se ha hecho en el blog, había elegido Ave Signor!, perteneciente a Mefistofele, de Arrigo Boito. Ahora toca desvelar los nombres de los caballeros que cantaban en esta ocasión. Una cosa es llamativa, y es que las grabaciones de dos históricos han quedado empatadas en un voto, sin conseguir llamar la atención. ¿Cuestión de sonido? Es posible. Vayamos con los nombres.


Nuestro primer Mefistófeles era el legendario Fiodor Chaliapin (o Shaliapin, como se quiera transcribir), que nació en Kazan en 1873. Tuvo una infancia traumática, en el seno de una familia sumida en la pobreza, con un padre que lo maltrataba y el teatro y la música como único asidero (a los dieciséis años entró en  el coro de una compañía de opereta, y allí se fijarían en él).  El papel del diablo de Boito está ligado no sólo a los inicios de su carrera, sino también a importantes hitos como su debut en la Scala de Milán. Su Fausto fue Enrico Caruso y dirigía Arturo Toscanini. Sucedió en 1901, y Boito diría de él: "Al fin he encontrado a mi demonio". Todos los testimonios de los que lo vieron en escena hablan de la fusión indisoluble entre el Chaliapin cantante y el Chaliapin actor. Lo escuchamos nuevamente:


Empatado con Chaliapin quedó Nazzareno de Angelis, nuestro Mefistófeles número 3. Qué decir de un hombre que interpretó al personaje de marras en unas quinientas ocasiones, y que además protagonizara la primera grabación de la ópera de Boito, con las huestes de la Scala dirigidas por ese enigmático caballero llamado Lorenzo Molajoli (tan enigmático que hasta se duda de su existencia, o de si Molajoli era un pseudónimo para otro director o grupo de directores, pero esa es otra historia).  Para cuando ese histórico registro se grabó, De Angelis ya llevaba prácticamente treinta años de carrera y ya había cumplido los cincuenta (había nacido en 1881).


Segundo lugar para Cesare Siepi, Mefistofele 4.  La grabación es la de estudio de Serafin, con Tebaldi y Del Monaco. Una toma para la que se había pensado en Di Stefano (existen unas selecciones con el tenor siciliano), pero que al final acabó grabando, como Fausto, Del Monaco. Del Mefistofele de Siepi figuran en las discografías más o menos oficiales al menos otros dos Mefistofeles, estos en directo. Escuchémoslo nuevamente:



El triunfador, aunque por la mínima, es Mefistofele 4, es decir, Samuel Ramey, el último gran defensor del papel. Boito y su demoniaca criatura han estado muy presentes en la carrera del bajo estadounidense, con representaciones en el Metropolitan, la Scala o el Colón, por citar sólo tres teatros. Cuatro grabaciones comerciales de Mefistofele con Ramey en el papel titular están disponibles según su discografía, incluyendo una en DVD procedente de la Ópera de San Francisco. Volvamos a escucharlo:

sábado, 21 de noviembre de 2009

Ópera en la radio

Hoy a las 18:00, por SVERIGES RADIO P2, podremos escuchar The Rake's progress, de Stravinsky, con Nikola Matisic como Tom Rakewell, Hulda Björk Gardarsdóttir como Ann Trulove y Bengt Krantz como Nick Shadow. La retransmisión procede de la ópera de Malmö, y estará dirigida por Staffan Larsson. En cuanto a WUFT-FM HD2, hoy nos ofrecerá una especie de "antología" de coros de ópera y opereta, que también puede escucharse por otras emisoras a las 19:00.
A las 18:30, BARTOK RADIO  termina el ciclo del Anillo wagneriano que venía ocupando sus tardes desde hace unas semanas (con descanso el pasado sábado) y nos ofrece El Ocaso de los Dioses. Adam Fischer dirigirá a, entre otros, Christian Franz, Oskar Hildebrandt o Linda Watson.
Dentro de la franja de las 19:00, BBC RADIO 3  opta por un Werther de Massenet, con Paul Nilon y Alice Coote como protagonistas principales. Dirigirá Richard Farnes. Una de las grabaciones que más pululan por las radios los fines de semana, es decir, El Sueño de una Noche de Verano de Britten en su última encarnación escalígera, será lo que podremos escuchar por CBC TWO. Repeticiones son, también, Das Rheingold desde Hannover, por DEUTSCHLANDRADIO KULTUR, y Lohengrin, desde la ópera de Viena, por ESPACE MUSIQUE. El Orlando Paladino de Haydn que dirigió René Jacobs el pasado agosto en Innsbruck también es recurrente entre los reciclajes de los sábados, y hoy lo ofrecerá DR P2. Las representaciones liceístas de Krol Roger, de Szymanovski, serán ofrecidas por RADIO 4 NETHERLANDS a las 19:00 y por DWOJKE POLSKIE RADIO a las 19:20. Según se nos indica en esta última emisora, la función que ofrecen es la del día 10 de noviembre. A su protagonista, Scott Hendricks, lo podemos volver a encontrar (igualmente a las 19:00) en el Rigoletto de Houston que toda una serie de emisoras ofrecieron la semana pasada y que hoy recupera XLNC1. Aunque resulta mejor como protagonista de la primera que en la segunda de las óperas mencionadas (al menos la retransmisión de Rigoletto fue rica en carcajadas, grititos de Gilda y demás onomatopeyas). Igualmente es un "reciclaje" el Don Giovanni que ofrecen a las 19:00 WUOT y, a las 19:30, WABE CLASSICAL  y WUGA (entre otras emisoras). Protagonizado por Ildebrando d'Arcangelo como el Burlador y René Pape como su sufrido criado-para-todo Leporello, ya se habló de él en el blog.
A las 19:30, FRANCE MUSIQUE emitirá una grabación realizada en el Théâtre des Champs-Elysées el pasado 9 de noviembre: Don Pasquale, de Donizetti, en versión concierto protagonizada por Nicola Alaimo, Laura Giordano, Mario Cassi y Juan Francisco Gatell, todos ellos bajo la batuta de Riccardo Muti (versión en concierto). Aquí y aquí podéis leer críticas sobre este Don Pasquale que parece haber gustado mucho en la capital francesa. Tirando también de archivo de la radio gala, NRK KLASSISK y NRK P2 nos proponen otro clásico de los últimos sábados, Mireille de Gounod con Inva Mula y Charles Castronovo, dirigidos por Minkowski. 
A partir de las 20:00, la emisora belga KLARA  opta por dedicarle la tarde entera a Purcell, incluyendo la emisión de The Fairy Queen, con la dirección de William Christie. A la misma hora, LATVIA RADIO KLASIKA nos propone una Salomé de principios de este año (de febrero), grabada en Ginebra, con dirección de Gabriele Ferro. El reciente Don Carlo de Londres, con Jonas Kaufmann y Marina Poplavskaya, puede escucharse nuevamente por la emisora alemana NDR KULTUR. También es vieja conocida la Zaira de Bellini protagonizada por Ermonela Jaho que ofrece RADIO TRE (RAI) y que hemos podido escuchar en pasados fines de semana y con mayor calidad de sonido en otras emisoras. Edita Gruberova es la protagonista de un recital que ofrecerá a las 20:00 CATALUNYA MÚSICA y que constará de obras de Dvorak, Mozart, Schubert y Strauss, en las que la diva eslovaca estará acompañada al piano por Friedrich Haider. La grabación es del pasado 21 de junio.
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Nota: parece que a pesar de lo que su propia página web indica, France Musique ha decidido (no he escuchado aviso alguno al respecto antes de la retransmisión) cambiar a Don Pasquale por Beckmesser, optando por reciclar los Maestros Cantores de Nüremberg que pudieron escucharse el pasado verano en Bayreuth.

martes, 17 de noviembre de 2009

La Vestale: el argumento (y V)



Y llegamos al desenlace. En el ACTO III, el telón se alza sobre el Campus Sceleratus,cerca de la Porta Collina, el lugar donde se entierra vivas a las vestales que han traicionado sus votos.  La sepultura ya ha sido preparada para Julia. Entra Licinius, que se debate entre la angustia y el furor, ante la posibilidad de que su amada acabe sus días de tan terrible manera. Pero está dispuesto a luchar contra todos para salvarla. Escuchemos a Franco Corelli en la grabación de 1954 (por si no lo he dicho bastantes veces: las traduciones son caseras, de modo que seguramente habrá alguna metedura de pata):
LICINIO
Ohimè! Quale apparato!...
Spettacolo d’orrore!
L’alma mia s’abbandona al suo furore…
Cieco sdegno mi guida… freme il suolo
Sotto i mei passi, è pronto e già l’avello
A ingoiar quanto il mondo ha di più bello.
Giulia fia ver che mora!...
Ah! No, s’io vivo ancora;
Di così bella vita
Vo’farmi difensor.
Contro il destin severo
Che invan placare io spero,
Dovrà prestarmi aita
Un disperato amor.
LICINIO
¡Ay de mí, qué preparativos!
¡Qué horrible espectáculo!
Mi alma se abandona a su furor…
El ciego ímpetu me guía… tiembla el
suelo bajo mis pasos, y dispuesta está ya
la tumba a engullir cuanto hay de bello en el mundo… ¡Julia va a morir!
¡Ah, no, mientras yo viva!
De una vida tan preciada,
quiero ser el defensor.
Contra el severo destino,
que en vano espero aplacar,
deberá prestarme ayuda
un desesperado amor.


vídeo de TenoreCorelli

Pero ese severo destino al que alude Licinius parece empeñado en acabar con Julia. Cinna se presenta y le revela que pocos de sus soldados han querido participar en el secuestro de una vestal condenada a muerte. Todos le compadecen, pero pocos son tan osados como para incurrir en un sacrilegio por su causa. Licinius maldice la cobardía de sus hombres. Cinna le consuela: los pocos que han decidido seguirle serán suficientes, y en cuanto a él, está dispuesto a dar su vida. Pero antes de atacar a la comitiva que conduce a Giulia hacia allí, Cinna le sugiere que implore la piedad del Pontífice Máximo. Tal vez pueda evitarse la lucha. No obstante, como era de esperar, el Sacerdote se niega a conceder a Julia el indulto. La diosa no tolera que sus sacerdotisas rompan su voto de castidad. Licinius le contesta que la propia Roma debe su existencia a una vestal que quebrantó esa ley (Licinius se refiere a Rea Silvia, la madre de Rómulo y Remo). El Pontífice Máximo se cierra en banda: Julia debe morir. Nuestro enamorado general revela su culpabilidad en la extinción de la llama sagrada, afirmando que desea morir con la vestal, o salvarla. Morirás sin salvarla, es la respuesta. Licinius le amenaza con sus tropas: si se le ocurre seguir adelante y Julia muere,  atacará con sus tropas, e inmolará ante su tumba al Pontífice y a todo sacerdote de las cercanías. Su interlocutor no se deja amilanar: ni su valor, ni sus tropas, ni nada podrán impedir que se acate la voluntad de los dioses. Licinius y sus amigos morirán sobre la tumba de Julia. Desesperado, el general parte para reunirse con Cinna y los soldados. Escuchamos el dúo en la versión de la RAI de 1974.


LICINIUS.
Pontife de nos dieux!
D’un sacrifide affreux
L’appareil se prepare:
Victime d’une loi barbare,
La beauté, la jeunesse est livrée aux borreaux,
Et vivante descend dans la Nuit des tombeaux.

LE PONTIFE
Telle est la volonté des dieux.

LICINIUS
Mais leur clémence peut laisser
À ta voix désarmer leur vengeance.
Je viens pour Julia réclamer ton appui.

LE PONTIFE
Qu’oses-tu demander, quand l’etat aujourd’hui, quand le salut de Rome exige une victime?

LICINIUS
Le salut des états ne dépend pas d’un crime.

LE PONTIFE
Ces tristes monuments te disent que jamais Vesta n’a perdoné de semblables forfaits.

LICINIUS
Romulus en naissant bravait ta loi fatale;
Mars lui donna le jour au sein d’une vestale.

LE PONTIFE
Julia doit mourir.

LICINIUS
Elle ne mourra pas.

LE PONTIFE
Les dieux demandent son trépas

LICINIUS
Connais tous mes forfaits, connais mon seul espoir. Je suis son amant, son complice; et je dois l’arracher ou la suivre au supplice.

LE PONTIFE
Tu périras sans la sauver:
Contre un pouvoir divin, que tu prétends braver,
Ta gloire est un arme frivole.
La roche Tarpéienne est près du Capitole.

Duo
LICINIUS
C’est à toi de tembler:
Dans ma juste colère,
Mon bras peut ébranler
Ton autel sanguinaire.

LE PONTIFE
C’est à toi de tembler;
Le ciel a son tonnerre,

LICINIUS
Si Julia périt, redoute mes transports.
J’ai des amis que ma fureur anime,
Nous couvrirons ces champs de morts,
Et nous sauverons la victime.
Et j’immolerai sur sa tombe
Toi, tes prêtres cruels, et moi-même apres eux.

LE PONTIFE
Les cieux arrêterons tes criminels efforts.
Toi, tes amis, que ta fureur anime,
Tremblez, tremblez, vos vains efforts
Ne sauveront pas la victime,
Bientôt ici sur cette tombe,
Tes amis périront, et toi-même avec eux.



LICINIUS
¡Pontífice de nuestros dioses!
Para un sacrificio atroz
todo se ha preparado.
Víctimas de una ley bárbara,
la juventud, la belleza, son libradas al verdugo,
y en vida descienden a la noche de las tumbas.

EL PONTÍFICE
Tal es la voluntad de los dioses.

LICINIUS
Pero su clemencia puede dejar
a tu voz desarmar la venganza.
Vengo a implorar clemencia para Julia.

EL PONTÍFICE
¿Cómo osas demandarla, cuando hoy, el Estado, la salvación de Roma, exigen una víctima?

LICINIUS
La salvación de los estados no depende de un crimen.

EL PONTÍFICE
Estos tristes monumentos te dicen que Vesta jamás ha perdonado un crimen de esta clase.

LICINIUS
Rómulo, al nacer, desafió tu ley fatal;
Marte lo engendró en el vientre de una vestal.

EL PONTÍFICE
Julia debe morir.

LICINIUS
No morirá.

EL PONTÍFICE
Los dioses exigen su muerte.

LICINIUS
Conoce entonces mis crímenes y mi única esperanza.
Soy su amante y su cómplice: debo salvarla del suplico, o seguirla a él.


EL PONTÍFICE
Morirás sin salvarla:
contra el poder divino, que pretendes desafiar,
tu gloria es un arma vana.
La roca Tarpeya está muy cerca del Capitolio.

Duo
LICINIUS
Eres tú quien debe temblar:
en mi justa cólera,
mi brazo puede quebrantar
tu altar sanguinario.

EL PONTÍFICE
Eres tú quien debe temblar:
el cielo tiene sus rayos.

LICINIUS
Si Julia muere, teme mi cólera.
Tengo amigos, a quienes mi furor anima,
cubriremos estos campos de muertos,
y salvaremos a la víctima.
Tú y tus crueles sacerdotes seréis inmolados sobre su tumba, y después os seguiré.

EL PONTÍFICE
Los cielos detendrán tus criminales planes.
Tú, tus amigos, a los que tu furor anima,
temblad, temblad, vuestros esfuerzos son vanos.
No salvaréis a la víctima.
Pronto sobre esta tumba,
tú y tus amigos encontraréis la muerte.



Algo amedrentado por el anuncio de Licinius (se comprende, ante tantas ansias sanguinarias), el Arúspice sugiere suspender el sacrificio. Una vez más, el Pontífice Máximo se niega. En la lejanía, se escucha la marcha fúnebre que acompaña a Julia al suplicio. Mientras el pueblo demanda con feroz insistencia la muerte de la vestal, las muchachas y sus compañeras la compadecen. Las voces que piden su muerte acaban por imponerse mientras el cortejo desemboca en el  Campus Sceleratus. Una vez más, De Jouy y Spontini disponen una verdadera multitud para esta escena., entre el pueblo romano, los sacerdotes y las vestales. Escuchamos al coro y la orquesta de la Scala, en la grabación del 93 dirigida por Muti :


LE PEUPLE
(en dehors)
Périsse la vestale impie,
Objet de la haine des dieux;
Que son trépas expie
Son forfait odieux!

LA GRANDE VESTALE, JEUNES FILLES, et VESTALES
Tant de jeunesse, tant de charmes
Vont périr au sein des douleurs.
Dieux cléments! Pardonnez les larmes
Que nous arrachent ses malheurs.


EL PUEBLO
(desde fuera)
Que perezca la vestal impía,
objeto de la ira de los dioses;
¡Que su muerte expíe
su odioso crimen!

LA GRAN VESTAL, MUCHACHAS y VESTALES:
Tanta juventud, tanta belleza,
van a desaparecer en medio del dolor.
¡Dioses misericordiosos! Perdonad las lágrimas que nos arranca su desdicha.


Julia dice adiós a sus compañeras de orden, y luego se arrodilla ante la Gran Vestal, implorándole que en sus últimos momentos le sirva de madre y la bendiga. La sacerdotisa accede, entre lágrimas. Sí, tengo para tí el corazón de una madre, y bendigo a mi hija, que abraza mis rodillas. Después vuelve sus pensamientos hacia Licinius, en el aira Toi, que je laisse sur la terre, Caro oggetto en la versión italiana. Una vez más la escuchamos en la voz de Maria Callas, y una vez más en la grabación de estudio. En la representación de la Scala se tomó la inexplicable decisión de cortar parte del aria, que para más señas es bastante breve.

vídeo de 242463

GIULIA
Caro oggetto, il di cui nome
Proferir non m’è concesso;
Mio delitto è sol d’amarti;
In lasciarti io t’amo ancora
Ed a quella tomba appresso,
Mentre errante è l’alma amante,
D’un fatale amor la face
Più verace io sento al core.
Ah, l’ultimo pensier mio
Morendo ancor t’invio,
L’estremo mio suspiro
Esalerò per te.


GIULIA
¡Querido mío, cuyo nombre
no puedo pronunciar!
Mi único delito ha sido amarte;
y al dejarte aún te amo más.
Y, al lado de esta tumba,
mientras mi alma enamorada vaga,
la llama de un amor fatal,
más viva siento en mi corazón.
Ah, aun muriendo te envío
mi último pensamiento,
mi último suspiro
lo exhalaré por ti.


Julia es conducida hasta el borde de la tumba y su velo es dispuesto sobre el altar apagado. Si los dioses consideran que deben perdonarla, la llama sagrada brotará al instante. Las muchachas y las vestales ruegan a la diosa que sea clemente. Pero nada sucede. El Pontífice entrega a Julia una lámpara para que descienda al sepulcro. Se oye el fragor de las armas: es Licinius, que viene a rescatar a la vestal. Ante el estupor de todos los presentes, el general se abre paso y apoya un puñal contra su pecho: es él quien debe morir, Julia es inocente. La vestal niega conocer a Licinius: reclama para sí toda la culpa. El pueblo toma el partido de matarlos a los dos. Para evitar un baño de sangre, Julia desciende al sepulcro. Justo cuando las armas están a punto de chocar, estalla una tormenta y un relámpago impacta sobre el altar, encendiendo el velo de la sacerdotisa (nuestros amigos Spontini y De Jouy añaden a la impactante escena, además, un volcán en plena erupción). Los soldados y los civiles huyen despavoridos, sin llegar a luchar. Cinna y Licinius aprovechan la confusión para bajar a la tumba y sacar a la desvanecida Julia de allí. El Pontífice Máximo lo toma como una señal de que Vesta ha perdonado a su sacerdotisa y que la ha liberado de sus votos. Julia y Licinius pueden, en fin, trasladarse al templo de Venus. Un final feliz, como aún exigía el gusto de la época (aunque  el contemporáneo Cherubini había ignorado abiertamente esta preferencia en Medea, el primer ejemplo que se me ocurre). Por otra parte, también correspondía al del libretista.

El pueblo, las vestales y los sacerdotes abandonan la escena. Comienzan las danzas y las celebraciones en honor a Venus, y nuestros héroes pueden contraer matrimonio. Aquí encajamos el ballet final de la ópera.

Una obertura del primer Verdi

Empezamos el día con Oberto, conte di San Bonifacio, de Verdi. Así comenzó su carrera, un 17 de noviembre de 1839, en el Teatro de la Scala de Milán.

vídeo de Meyerbeer1

lunes, 16 de noviembre de 2009

Lucia, la Reina


Un día como hoy de 1993 nos dejaba una de las mayores intérpretes de ese endiablado personaje que es la Reina de la Noche mozartiana: Lucia Popp. Curioso que a esa malvada de libro la interpretara con tanta convicción una mujer que tenía la voz y el aspecto angelical de la Popp. Tenía 54 años. Y sin embargo fue el papel de su debut, a los 23 años, en la Ópera de Bratislava. Antes, había comenzado a estudiar medicina, e incluso recibido formación como actriz. Porque la oyó cantar en una obra de teatro, una profesora de la Academia de Música de Bratislava se ofreció a darle lecciones de canto. Al comienzo la clasificaron como mezzosoprano. Después vino el debut, la atención de directores como Karajan o Klemperer, Solti o Bernstein.
Os dejo con unos cuantos vídeos, en recuerdo de esta cantante deliciosa. Sí, lo sé. Calificativo poco original, tratándose de Popp.


vídeo de Glenmed


vídeo de Glenmed

vídeo de LaViolettaValery

vídeo de Gabba02

vídeo de felipecunha

vídeo de coloraturafan

vídeo de Klassizismus

vídeo de MUEZZAB

domingo, 15 de noviembre de 2009

La Vestale: el argumento (IV)




El ACTO II  (un "incesante crescendo", diría Berlioz, que adoraba esta ópera) comienza con una nueva plegaria de las Vestales, la de la tarde. La Vestal Máxima encomienda a Julia la tarea de vigilar el fuego sagrado esa noche, dejándola sola. Sigue el número más famoso de toda la ópera, Toi que j'implore avec effroi, más conocida como Tu che invoco con orrore, una larga escena para la soprano, en la que la protagonista se debate nuevamente entre su amor por Licinius y el terror que le inspira la divinidad a la que sirve. En realidad la escena de Julia está compuesta por dos arias, la que ya se ha mencionado e Impitoyables dieux! (o lo que es lo mismo, Sospendete qualque istante...). La vestal pasa por toda una gama de estados de ánimo mientras cuida el fuego de la diosa, que palidece cuando ella extiende su mano sobre él. Va de la desesperación en la que pide a la diosa que borre de su  alma a Licinius al terror ante la muerte que la acecha,  pasando por una especie de delirio transitorio... hasta rendirse a la evidencia de que nada puede apagar su pasión por Licinius. Así que abre las puertas del templo y espera a que él llegue a buscarla. Se conforma con verle unos instantes, aunque sabe que luego la venganza divina caerá sobre ella. Vamos a escuchar la escena (salvo la parte final de Impitoyables dieux!) en la grabación de estudio de Maria Callas, con Tullio Serafin. Se incluye (como otras dos arias de La Vestale, O Nume tutelar y Caro oggetto) en el recital Callas at la Scala, que también incluye las arias de Medea y La Sonnambula. El recital constituye una manera de acercarse a la interpretación callasiana de este personaje sin necesidad de soportar la terrible calidad sonora con la que nos ha llegado la integral de 1954:

vídeo de ThPaw
GIULIA
Tu che invoco con orrore,
Dea tremenda, alfin m’ascolta:
Questo misero mio core
Fa che possa respirar.
Or che vedi il mio tormento,
Le mie smanie, i mei contrasti,
Deh! Ti basti. In me l’ardore
Puoi tu sola dissipar
(si alza, ascende sull’altare e vi attizzi il fuoco)
Su questo sacro altare,
Che otraggia il mio dolor,
fremendo io porto la sacrilega mano.
L’odioso aspetto mio pallida rende questa fiamma immortal.
Vesta ricusa i voti miei;
E m’urta il braccio suo lungi da lei.
(smarrita si aggira per la scena)
Amor, tu il vuoi, m’arrendo…
Ma dove io porto il pie?
E qual delirio, ohimè! Miei sensi invade?
Invincibil potere a’danni miei cospira;
Mi stringe, mi trasporta…
T’arresta: hai tempo ancor:
Sotto i tuoi passi la morte, o Giulia, stassi.
La folgor sul tuo capo…
(delirando)
Ma Licinio è colà… posso mirarlo,
Favellargi, ascoltarlo,
E il Timor mi trattiene?
Non più, del mio delitto
Furore, amor, la pena han già prescritto.
Sospendete qualche istante
La vendetta, o crudi Numi
Finché possa il caro amante
Coll’aspetto e i vaghi lumi
Queste soglia consolar.
Poi sommesa alla vostra possanza
Questa vita fatal che m’avanza
Sia l’oggetto del vostro furor.


GIULIA
Tú, a quien invoco con horror,
diosa terrible, escúchame al fin:
haz que este pobre corazón mío
pueda respirar.
Ahora que ves mi tormento,
Mi locura, mi lucha,
¡que ello te baste! Sólo tú puedes
apagar la llama que arde en mí.
(Se levanta, se dirije al altar y atiza el fuego)
Sobre este altar sagrado,
que insulta mi dolor,
temblando tiendo la sacrílega mano.
Mi odiosa presencia hace palidecer la llama inmortal.
Vesta rehúsa mis plegarias,
y aleja su brazo de mí.
(desesperada se agita por la escena)
Amor, tú lo has querido, me rindo.
¿Pero qué estoy haciendo, ay de mí?
¿Qué delirio nubla mis sentidos?
Un poder invencible conspira para perderme,
me aprisiona, me arrastra…
¡Detente, aún estás a tiempo!
La muerte sigue tus pasos, oh Julia,
el rayo está a punto de alcanzarte…
(delirando)
Pero Licinio está ahí… puedo verlo,
hablarle, escuchar su voz…
¿Y el temor me detiene?
¡Ah, no, para mi delito
el furor y el amor ya han fijado la pena.
Suspended durante unos instantes
vuestra venganza, oh crueles Dioses
hasta que pueda el querido amante
con su aspecto y con sus miradas
consolar estos lugares.
Luego, sumisa a vuestro poder,
que esta vida fatal que me abandona
sea el objeto de vuestro furor


Hablando de Callas y de este aria (que cantó en varios recitales), a veces, en directo, insertaba un agudo "extra" en Sia l’oggetto del vostro furor, como pasó en la representación de 1954 y como puede escucharse aquí, aunque no lo hizo así siempre, véase el concierto de Hamburgo de 1959 (en el que, por otro lado, al parecer no estaba en muy buenas condiciones de salud). También lo hace Gencer en 1969, así como Scotto en la grabación en directo con Gui. Como en la única grabación anterior de la que dispongo (Vitale/ Previtali) esta nota no se inserta, todo parece indicar que la pequeña tradición (si se puede hablar de tal cosa en una ópera tan escasamente representada) fue iniciada por la misma Callas. Para la grabación en estudio del aria, la Divina parece haber optado por ahorrarse el alarde. De lo cual me alegro, ya que el aria la prefiero a pelo. Ya de paso, escuchemos la versión original francesa con Gundula Janowitz. Los cambios en el texto son menores: Julia pide con más insistencia a la diosa que apague su amor hacia Licinius (Laisse-toi fléchir par mes larmes/ étouffe ma funeste ardeur) que, según dice, le causa remordimientos, mientras que la Giulia de la versión italiana estará atormentada, pero de arrepentirse, poco:

Después de que Julia abra las puertas del templo, aparece Licinius. Apenas su voz se deja oir en el templo, el altar tiembla, lo que no presagia nada bueno. No obstante, él está convencido de que el dios del Amor vela por ellos y le dice a la vestal que no debe temer nada. Julia contesta que sólo tiene miedo por lo que pueda pasarle a él. Mientras los amantes conversan, la llama de la diosa vuelve a languidecer. Julia la reaviva, mientras Licinio se disculpa ante Vesta de amar a quien se asemeja a ella. Acaban uniendo sus manos sobre el altar, en una especie de ceremonia de compromiso. Pero en ese momento el fuego se apaga de golpe, lo que equivale a una sentencia de muerte para ambos. Escuchemos a Franco Corelli y Maria Callas en la grabación de 1954:

Cinna, que había estado esperando fuera del templo, entra y ruega a su amigo que huya de allí, ahora que los favorece la noche. Licinius se niega a abandonar a Julia en manos de los sacerdotes, pero ella insiste para que se vaya: su presencia allí no puede cambiar su destino, sino empeorar las cosas. Cinna tiene que llevárselo  prácticamente a rastras, mientras el general promete a la joven que la salvará de la muerte. Al mismo tiempo (las noticias vuelan) se oyen los airados cantos de los sacerdotes, que se encaminan al templo para sorprender a la pareja culpable que ha hecho que la llama se apague. Licinius se marcha y Julia cae exánime sobre el altar. Con este panorama se encuentran el Pontífice y sus acompañantes al entrar en el templo. Y el interrogatorio comienza. Julia confiesa abiertamente que ama, ante el escándalo general, reclamando para sí la muerte como castigo. Luego se encomienda a la diosa Latona en una plegaria que también se ha hecho su rinconcito en  los recitales sopraniles, O Nume tutelar, o lo que es lo mismo, Ô des infortunés deése tutélaire!:

vídeo de 242463


O Nume tutelar degli infelici,
Latona, odi i miei preghi.
L’ultimo voto mio ti mueva, o Nume.
Pria che al destino io soccomba,
Fa che dalla mia tomba
S’allontani quell’adorato oggetto
Per cui morte m’attende



Oh Diosa tutelar de los infortunados,
Latona, escucha mi plegaria.
Que mi último deseo te conmueva, oh Numen.
Antes de que sucumba a mi destino,
haz que de mi tumba se aleje aquel
por cuya causa muero.


Los interesados en otras interpretaciones pueden además encontrar las de Montserrat Caballé (un tanto sui generis, no por ella, sino porque el parecido de lo que escuchamos con la obra de Spontini es más bien lejano), Renata Scotto o Raina Kabaivanska, por poner tres ejemplos aparte de Callas y Ponselle. La vestal caída en desgracia es interrogada acerca de la identidad de su amante, pero Julia se niega a revelarla. El Pontífice lanza entonces un anatema contra ella y ordena que le sean arrancados el velo y las insignias de vestal: su castigo es ser enterrada viva. Si O Nume tutelar suena belliniano, el final del Acto lo hace a Rossini. Al Barbero de Sevilla, concretamente. Escuchemos primero De son front, que la honte accable (a partir del minuto 2:20, aproximadamente):


Y ahora, Rossini, a partir del 0:35. Desde luego hay cierto parecido...:

 Julia es despojada, pues, de sus insignias y cubierta con un velo negro, para ser escoltada a las afueras de Roma. Allí se cumplirá la sentencia. Pero eso ya es asunto del tercer y último acto.

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