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miércoles, 3 de agosto de 2011

Venganza al cubo

Ayer desde las Chorégies de Orange, festival que cumple en 2011 cuarenta años de historia, pudo escucharse, radio mediante, Rigoletto de Giuseppe Verdi. Como protagonista nos encontrábamos al "bufón" por excelencia de los últimos años, Leo Nucci. Y como en los últimos años tiene por costumbre, con repetición de la cabaletta Sì vendetta, tremenda vendetta. En esta ocasión podríamos hablar de un tris, en vez de un bis, dado que la repitió tres veces ante el entusiasmo de los presentes. Que Nucci sea tal vez el último barítono no implica que me convenza en ese papel. De las complejidades de Rigoletto en su dualidad como ser vengativo con el mundo que tan mal lo ha tratado - y al que él responde en igual manera - y como padre de Gilda apenas detecto nada. En especial, en una representación en la que daba la impresión de haber puesto el piloto automático, hasta el momento crucial... que para mí sería Cortigiani, vil razza dannata, pero que para él parecía ser otro. A su lado, Patrizia Ciofi, tal vez la mejor de anoche. Y eso que la voz está ya gastada - en algunos momentos suena más envejecida que la de su padre en la ficción, viejo zorro de los escenarios que se las sabe todas- , privada de esmalte y algo áfona. Sin embargo acaba convenciendo, porque sabe perfectamente el significado de lo que está cantando. Cierra el trío protagonista Vittorio Grigolo, al que reconozco sus buenas intenciones, echadas a perder por la correa de transmisión, es decir la técnica. La voz salía temblorosa e insegura. Al menos tuvo el buen gusto y mejor criterio de, dadas las circunstancias, no lanzarse al agudo en la cabaletta Possente amor. Poco que decir del director, que debería haber tomado medidas en el jolgorio del final del Acto II. Una nota más: parece que la simpática presentadora no conocía demasiado bien la ópera, dado que despidió dicho acto antes de la dichosa cabaletta.
Aquí os dejo la grabación. Si os gustan los bises a mansalva, disfrutaréis. Si no, no es ni de lejos - y pese a los detalles de folcklore- el peor Rigoletto que hayáis escuchado, de hecho es posible que disfrutéis si os gusta Nucci, cantante al que respeto pero del que no soy precisamente aficionada. 
Giuseppe Verdi
 Rigoletto 
Patrizia Ciofi, Soprano, Gilda
Marie-Ange Todorovitch, Mezzo-soprano, Maddalena
Cornelia Oncioiu*, Mezzo-soprano, Giovanna
Marie Karall*,Mezzo-soprano, La Contessa di Ceprano
Julie Robard-Gendre*,Mezzo soprano, Il Paggio
Leo Nucci*, Baryton, Rigoletto
Vittorio Grigolo, Ténor, Il Duca di Mantova
Mikhail Petrenko*, Basse, Sparafucile
Roberto Tagliavini*,Basse, Monterone
Stanislas de Barbeyrac, Ténor, Matteo Borsa
Jean-Marie Delpas, Baryton, Il Conte Ceprano
Armando Noguera, Baryton, Marullo
Orchestre National de France
Chœur de l’Opéra-Théâtre d’Avignon et des Pays de Vaucluse
Chœur de l'Opéra de Nice
Chœur de l’Opéra de Toulon Provence-Méditerranée
Chœur de l’Opéra de Tours
Roberto Rizzi-Brignoli*, Direction musicale

martes, 7 de septiembre de 2010

Rigoletto desde Mantua

 Durante el pasado fin de semana y a lo largo de dos días hemos tenido la oportunidad de asistir, a través de la televisión, a algo que se nos publicitaba como un gran acontecimiento cinematográfico y cultural, el Rigoletto transmitido en directo a más de ciento cuarenta países y que tenía por escenario la Mantua en la que, por imperativo de la censura, Verdi situó la acción. Por si esta operación no tuviera ya bastantes peculiaridades, se añadía el que Plácido Domingo, como hiciera ya con Simón Boccanegra, asumía el papel titular, escrito para barítono por el genio de Busseto. La idea partía del productor Andrea Aderman, que ya estuvo detrás de otros proyectos como la Tosca rodada en Roma  -que igualmente no me convenció cuando la ví, pero que es desde luego la mejor de las tres- y la Traviata parisina protagonizada por José Cura y Eteri Gvzava, además de Rolando Panerai (!). Sobre esta última filmación parisina excuso dar opiniones.  Así pues, no era ninguna novedad el planteamiento. Hace unos días escribí que me enfrentaba a este Rigoletto con bastante escepticismo, impresión que, una vez vistos los tres actos repartidos a lo largo de dos días, se ha visto no sólo confirmada, sino sobrepasada. Así pues no hablaré de decepción, porque no tenía grandes esperanzas. Pero el resultado final, tanto musical como cinematográficamente, ha sido más mediocre de lo que había pensado.
Algunos problemas técnicos experimentó la retransmisión a través de la 2 de TVE: el Acto I - sábado 4- con los subtítulos cortados en su parte inferior, el Acto II - domingo 5 por la mañana- con problemas de sonido que hicieron que nos perdiésemos el recitativo Ella mi fù rapita y también la falta de subtítulos en los primeros minutos y alguna llamativa descoordinación en el Acto III. De nuevo se trató del subtitulado: mientras que Mehta eligió con buen criterio dejar la frase original del Duque cuando entra en la posada - Tua sorella e del vino-, leíamos en nuestras pantallas la tradicional versión "censurada". No fue la única televisión que no había adaptado sus libretos a la edición crítica.Como se puede ver en el vídeo de más abajo, los subtítulos franceses también se empeñaban, a estas alturas, en convencernos de que pedir una habitación en una posada es una especie de perversión, con la botella de vino como agravante. No habría estado mal, tampoco, introducir la retransmisión debidamente -algo sobre Verdi, una sinopsis del argumento,  en fin....- en vez de hacer un pequeño publireportaje sobre lo lujoso que era el proyecto.
Marco Bellochio es el director responsable de la filmación, mientras que Vittorio Storaro se ocupaba de la fotografía. La verdad es que siempre que veo una película de ópera me siento incómoda ante el choque de ambos lenguajes, que nunca acabarán de encajar. Pero incluso para la media, este Rigoletto los reunía con insólita torpeza. Llama la atención lo desaprovechadas que resultaron al final las localizaciones en los palacios mantuanos, gracias a la obsesión por los primeros  planos y a un planteamiento visual que recordaba a las telenovelas de los noventa -porque hasta eso ha evolucionado. El movimiento de la cámara también fue escaso o inexistente, con una fijeza ya superada en lejana época - muy lejana: basta ver alguna de las obras maestras del cine mudo en su última fase.
Dirección de actores ineficaz  que no ayudó en nada a que los cantantes se metieran en el personaje y que en algún momento resultó involuntariamente cómica. Sí, me refiero a las carreritas y al tira-y-afloja de Gilda, Giovanna y el supuesto Gualtier Maldè durante su dúo en el Cuadro Segundo del primer acto (Addio, addio, speranza ed anima). Se puede invocar la dificultad logística del proyecto, pero la Tosca antes mencionada era más eficaz dentro de sus limitaciones... Y de eso hace casi veinte años. La cosa es todavía más sangrante cuando se sabe el generoso presupuesto con la que esta producción contaba.
vídeo de keyakix
Siempre que hay alguna operación de este tipo, se dice que acerca a nuevos públicos a la ópera y que favorece su difusión. Es cierto, aunque personalmente recuerdo mis propias experiencias con esta obra verdiana, que no comenzaron con buen pie. La primera grabación que escuché era una vieja edición en directo - y por tanto dotada de todas las exageraciones que la tradición impone, amén de un público delirante- no particularmente ortodoxa que hizo que me mantuviera alejada del título durante mucho tiempo. Vino Kubelik y desfizo el entuerto. Al menos poniéndome en el lugar de un neófito, preferiría que las cosas se hicieran bien. Lamentándolo mucho, no es el caso de este Rigoletto. Puede que Domingo tuviera el capricho, pero no hacía falta que cantase el papel del jorobado ante el que muchos barítonos se lo piensan dos veces. Simon Boccanegra llegaba a convencer a fuerza de entrega, de carisma. Pero eso no sirvió con el bufón de la corte de Mantua. No aporta nada a su larga carrera y en ningún momento me pareció  vocalmente convincente. No podía serlo, ya que Verdi escribió esto para un barítono... La dirección de Marco Bellochio tampoco ayudó demasiado a caracterizar dramáticamente el personaje y que Domingo emplease sus dotes de actor. La debacle fue dolorosamente clara en el dúo de la Vendetta. Supongo que de todas maneras no se encontraba en buena forma, de ahí el percance -el estornudo- durante el mencionado dúo.
Y si la estrella fallaba, sus compañeros de viaje no estuvieron más afortunados. Es verdad que Vittorio Grigolo y Julia Novikova encajaban físicamente a la perfección con sus personajes. No había nada extraño en que el tenor pudiese pasar por "estudiante y pobre". El problema es que las buenas intenciones de Grigolo, que al menos comprende que el Duque de Mantua no es un espadón con exceso de testosterona, no llegaban a materializarse ante todas sus carencias técnicas y ante el esfuerzo que le suponía cantar el papel. Quizá la mejor fue Novikova, aunque compuso una Gilda sin demasiada personalidad, para mi gusto muy plana y abstraída que no parecía saber muy bien de qué iba todo lo que le estaba pasando. Raimondi,  estuvo bien como actor, como Sparafucile, asesino a sueldo e improbable hermano de Nino Surguladze, que tuvo algunas frases un poquito vulgares (el valeva di più por ejemplo) y que le dio un enfoque bastante inquietante a Maddalena. Me queda Mehta, claro, que como veterano de estas lides, sacó adelante la retransmisión, lo que ya tiene su mérito, aunque los tempi fueran demasiado lentos para mi gusto y la escena de la tormenta no me impresionase demasiado. Pero repito, el formato en el que se nos presentó no es precisamente cómodo...
Hablando de la difusión, los datos de audiencia para Rigoletto en la 2 no son precisamente esperanzadores, llegando en su mejor momento -curiosamente y a pesar de lo intempestivo de la hora el Acto III fue el que congregó a más espectadores, 219.000- a un 1,9% de cuota de pantalla.

martes, 17 de agosto de 2010

Lo que se avecina: algunas novedades

En los próximos meses nuevos recitales irán a parar a los estantes de las tiendas, ya sean "reales" o virtuales. Vamos a hacer repaso de lo que nos espera. En primer lugar, de un disco que desembarcará dentro de unos días: Habanera, el recital de Elina Garanca que ya mencionaba en esta entrada, en la que hablaba del peculiar vídeo que la divina letona protagonizaba. Ahora la información es un poco más completa, con mini sitio incluído en el que se pueden escuchar algunos audios, leer una entrevista y que además cuenta con una pequeña galería de imágenes. ¿No es suficiente? Bueno, pues aún hay más. En concreto un vídeo promocional que, por lo que veo, refleja alguna de las cosas que la cantante dice en la entrevista, incluyendo su fascinación por la zarzuela. Recuerdo que en estos días también saldrá a la venta en DVD su Carmen del Met con Alagna.

Otro que estrena disco es Jonas Kaufmann, él para Decca, con un repertorio que parece hacer pendant con el recital, también publicado en tiempos recientes por los londinenses, de Renée Fleming, Verismo. Verismo Arias es el nombre del recital de Kaufmann, al que acompañan Antonio Pappano y la Orquesta de la Accademia de Santa Cecilia. Arias y dúos de Giordano, Leoncavallo, Mascagni, Cilea, Refice, Boito, Zandonai o Ponchielli (que verista, lo que se dice verista, no era, por más que La Gioconda sea tremebunda). También tiene su mini sitio, con algunos ejemplos sonoros - aquí han sido menos generosos que los de DG con Habanera, y no podemos escuchar fragmentos de todas las pistas -, galería de imágenes y el ahora casi obligatorio vídeo promocional (no os asustéis, que salta automáticamente, tanto en la página como en cualquier otro lugar en el que esté incrustado). Andrea Chénier se lleva la parte del león con la inclusión de dos de las arias - el Improvviso y Come un bel dì di maggio- y el duo final, Vicino a te, con participación de Eva-Maria Westbroek como Maddalena. En una nota totalmente frívola, hay que ver los excesos que se cometen a veces con Photoshop. 
Cambiando de tercio y sobre todo de repertorio, el 1 de octubre es la fecha prevista para el lanzamiento de Lettere amorose, disco del que es protagonista Magdalena Kozena. Aparte del vídeo promocional que ya circula por Youtube de un tiempo a esta parte, aquí podéis encontrar más información, amén de una galería fotográfica. Información más concreta sobre el contenido del disco la podéis encontrar en esta página.


  
También del canal de deutschegrammophon1
No se puede decir que el título del recital de Vittorio Grigolo para Sony sea especialmente original, porque discos que se titulen The Italian Tenor, o similar, debe haber al menos media docena. Aunque tampoco la originalidad a la hora de llamarlo sea necesaria. Puccini, Verdi y Donizetti son protagonistas de un disco en el que le acompaña la orquesta del Reggio de Parma con Pier Giorgio Morandi a la batuta. Todas arias célebres: Una furtiva lagrima, Che gelida manina, Ah sì ben mio y su inevitable cabaletta, Spirto gentil... Las menos habituales: las de Le Villi e Il Corsaro. En fin, la lista completa, aquí, donde además los interesados encontrarán bastantes más cosas.
Y de momento termino la lista de próximas apariciones con lo nuevo de Juan Diego Flórez, un disco dedicado a la música sacra que lleva por nombre Santo, que se supone saldrá a la venta el 22 de octubre próximo. El título, por cierto, es el de una composición propia que acompaña en este recital a obras de Franck, Adam, Bellini, Händel, Haydn, Rossini, Schubert, etc. La orquesta es la del Comunale di Bologna, dirigida por Michele Mariotti. De momento y a falta de más vídeos, os dejo precisamente con Panis Angelicus interpretado en 2008 por el tenor peruano, en uno de los habituales conciertos navideños de Viena.
vídeo de leoperarm
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