domingo, 21 de octubre de 2007

Otra vez Jane Austen

¿Por qué todos los carteles de las adaptaciones de Jane Austen al cine son iguales? Siempre primer-plano-de-la-heroina en parte superior-y-campiña-inglesa-en-la-inferior... Vale, lo confieso. Estoy saturada de austenadas. Conozco muy bien a la autora merced a una pequeña fiebre obsesiva que me asaltó en la adolescencia y me llevó a coleccionar sus obras completas, que he leído unas cuantas veces (Orgullo y Prejuicio unas cuatro, si mal no recuerdo) y que tras el deslumbramiento inicial he ido encontrando cada vez más aburridas y frías. Decía Mark Twain, que le tenía a la Juanita una manía particular, que cada vez que leía Orgullo y Prejuicio
tenía ganas de desenterrar a su autora y golpearle el cráneo con su propia tibia. Servidora no llegaría a tanto, desde luego. Una cosa es el aburrimiento y otra la profanación de tumbas (qué asco, por Dios)La muchacha escribió (relativamente) poco; claro que murió joven, y fue ignorada durante largo tiempo en España hasta que nos llegó la fiebre de las adaptaciones literarias, la primera la (magnífica por otra parte) de Ang Lee, Sentido y Sensibilidad. Ahora nos llega una película no ya sobre las Bennet, Dashwood, Woodhouse, Morland y demás criaturas austenianas, sino sobre la propia autora. Desde la perspectiva hollywoodiense, eso sí. Búsquese chica guapa y joven enamorada de chico guapo y joven, y sométanse ambos a todo tipo de desventuras (del tipo estoy en el primer baile de la temporada en Bath y nadie me saca a bailar, madre mía qué sufrimiento) en medio de la campiña inglesa. Amor imposible, y demás, que luego termina siendo inspiración de la obra literaria. Vamos, que esta es casi como si la hubiera visto, pero... ¿no se llamaba Shakespeare in love? Todo mentira, naturalmente (es difícil encontrar una biografía más aburrida que la de esta autora), y servido en lo que parece un bonito envoltorio. La película se llama La joven Jane Austen (Becoming Jane) y servidora la verá (si es que al final caigo) cuando salga en deuvedé, por aquello de vivir en provincias y sin cine a menos de cincuenta kilómetros, a menos que haya otro método que podéis imaginar perfectamente. Hasta entonces, a los productores de películas "literarias", más Emily Brontë y menos Austen. Donde esté Heathcliff, que se quiten todos los Darcy del mundo. Por cierto que de adaptaciones de la Juani, me quedo con la "tipo Bollywood" Bodas y prejuicios.
Al cuerno la campiña inglesa.



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