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sábado, 21 de enero de 2012

Mañana en la red: Don Carlo

Jonas Kaufmann y Anja Harteros en Don Carlo. Foto Bayerische Staatsoper
Mañana domingo día 22 y desde la propia página de la Bayerische Staatsoper podrá verse en directo a partir de las 16:45 Don Carlo, de Giuseppe Verdi. Se trata de la versión italiana en cinco actos; en el reparto nos encontraremos a Jonas Kaufmann, Anja Harteros, René Pape, Boaz Daniel y Anna Smirnova. Dirige Asher Fischer y la puesta en escena corre a cargo de Jürgen Rose.

martes, 21 de diciembre de 2010

Don Carlo desde el Met

Comenzaron las habituales retransmisiones de los sábados desde el Met con Don Carlo, de Verdi, en su versión italiana en cinco actos. Esta vez, sin la inserción de la escena entre Isabel de Valois y los pobres leñadores de Fontainebleau. Inserción esta que era habitual en la anterior producción del teatro neoyorquino y que se encuentra bien documentada, tanto en el deuvedé protagonizado por Ghiaurov, Freni y Domingo como en el disco reeditado en tiempos recientes por Sony, así como en el correspondiente vídeo - esta vez con Scotto como Elisabetta - que se incluye en la caja Levine.  La puesta en escena procedente del Covent Garden Londinense  y que muchos comparan con Legolandia  también es conocida y cuenta con edición comercial. Se trata de una propuesta bastante inofensiva, con algún detalle risible, como el Auto de Fe - donde por otra parte es fácil que un director de escena haga un estropicio - o el descomunal y pseudoneoclásico sepulcro de Carlos V.

La verdad es que encuentro poco rescatable en la retransmisión radiofónica del sábado. El público mostró su contrariedad  - con una coordinación curiosa- ante la cancelación in extremis de Furlanetto, indispuesto. Lo sustituyó Giorgio Giuseppini, con un largo historial - según su discografía -de papeles secundarios a sus espaldas y que compuso un Felipe II bastante gris y discretito, hasta que llegó el gran momento al inicio del Acto IV y se estrelló. A Marina Poplavskaya le he escuchado con esta tres Elisabettas - cuatro, si contamos con la grabación del pasado noviembre, en la que estuvo con un Alagna también preocupante - y en esta función es donde ha estado peor,  insegura y también fallando en el peor momento posible, en Tu che le vanità. Veremos qué tal se las apaña más adelante con La Traviata, donde además tiene que hacer frente a una verdadera ginkana entre los sofás... y a la alargada sombra de Anna Netrebko, unida de forma indisoluble a la producción de Decker. El tenor, el coreano Yonghoon Lee - del que había leído grandes elogios en los foros de habla inglesa - engolado y sin demasiados matices. El dúo de la amistad con Keenlyside fue gritado por tenor y barítono, en una especie de competición a ver quién alcanzaba más decibelios. En cuanto al propio Keenlyside, su Posa fue más un rudo soldadote que otra cosa. El marqués habrá combatido en Flandes, pero no deja de ser un Grande de España. Hablando de tosquedad, la Eboli de Smirnova se lleva la palma, véase la inexistente agilidad en la Canción del Velo o el aria del Acto IV . Incluso Yannick Nézet-Séguin me decepcionó lo suyo. 
 
DON CARLO


Filippo II Giorgio Giuseppini
Don Carlo Yonghoon Lee
Rodrigo Simon Keenlyside
il grande inquisitore Eric Halfvarson
Elisabetta di Valois Marina Poplavskaya
la Principessa Eboli Anna Smirnova
un frate Alexei Tanovitsky
Tebaldo Layla Claire
una voce dal cielo Jennifer Check
il Conte di Lerma Eduardo Valdes
sei deputati fiamminghi:
Donovan Singletary
Keith Harris
Christopher Schaldenbrand
Joshua Benaim
Tyler Simpson
Eric Jordan


  Coro y Orquesta del Metropolitan Opera House 
Yannick Nézet-Séguin
Parte 1, Parte 2, Parte 3

sábado, 18 de abril de 2009

Comparaciones: Ella giammai m'amò. La solución

Ante todo, muchas gracias a los que habéis votado en la encuesta. Creo que es la que ha tenido el ganador por más diferencia. No puedo decir que no lo previera, puesto que es una voz a la que cuesta disociar del personaje de Felipe II.
Nuestro último clasificado, es decir, el Filippo número 3, que quedó con un sólo voto, era Samuel Ramey, en grabación procedente de la integral que se grabó en las tumultuosas funciones de la Scala de 1992, en la que el intérprete de Felipe II fue, si nos fiamos de las crónicas encontradas en los archivos de prensa italianos, el único al que el implacable público salvó de la quema. De las iras de los asistentes no se salvaron ni Pavarotti, ni Muti ni Zeffirelli, ni por supuesto otros simples mortales que esa noche pasaban por allí. Que el tenor fue quien mejor y más elegantemente encajó el golpe es cosa sabida. Teniendo en cuenta el vergonzoso espectáculo dado el pasado siete de diciembre de 2008 en el mismo lugar, me pregunto si alguno de los que asistieron a las funciones del 92 las echaron de menos. Seguro que así fue en algún caso. ¿Dentro de veinte años, se recordará con nostalgia el Don Carlo de 2008? Siempre sentí por esta grabación del 92 una aversión tremenda (y más en su versión en DVD; el sonido será mejor, pero a cambio hay que soportar a mi aborrecido Zeffirelli), una función en la que sólo me gustaba Ramey y nadie más. Por no gustarme, no me gustaba ni la dirección de Muti. Cosa rara, en mi caso. Únicamente a raíz de la última noche de San Ambrosio lo escuché al fin entero, y lo ví con otros ojos. La comparación con el desastre del pasado año puede parecer hasta insultante para esta grabación (si hasta eché de menos a Zeffirelli, eso os puede dar una idea... por si no lo he dicho bastantes veces). Eso sí, nunca la aconsejaría como primer Don Carlo. A lo que íbamos. Escuchemos a Ramey:

Nuestro Filippo 4 quedó en tercer lugar. Se trataba de Jerome Hines. Un Gran Inquisidor habitual en numerosas funciones, que, en este caso, se puso la corona de rey. No hay demasiada diferencia entre los dos últimos clasificados. Nacido en Hollywood en 1921, Hines (cuyo nombre real era Jerome Albert Link Heinz) había debutado veinte años más tarde en San Francisco. En el Met cantó por vez primera en 1946, manteniéndose allí durante cuarenta y un años. Cuarenta y cinco papeles diferentes fueron encarnados por Hines hasta 1987, aunque su última actuación tendría lugar en 2001 (con los ochenta ya cumplidos), dos años antes de su muerte. Hines es sin embargo, como ya decíaantes, más asociado al papel de Gran Inquisidor, aunque cantó Filippo en el Colón y otros teatros. Aquí podemos escucharle con Cesare Siepi en el papel de Felipe II. Ahora volvamos a escucharlo como el "Rey Prudente", en Ella Giammai m'amò. Encontré esta grabación aislada en la red, de modo que no puedo precisar su procedencia.

Hablábamos de Siepi. Pues bien, él es el segundo clasificado, aunque con la mitad de votos del absoluto ganador de esta encuesta. La grabación pertenece a una función de 1965 en Roma, con Carlo Maria Giulini a la batuta. Es otro de los cantantes que más han sido asociados con el papel de Felipe II, un papel que cantó desde bien joven... De hecho, el vídeo antes enlazado corresponde a una grabación de 1950, año en el que Siepi (nacido en 1923) tenía veintisiete primaveras y Hines no mucho más (veintinueve para ser exactos). Y para colmo, ese era su debut en el teatro neoyorkino. Asombroso. Después seguiría cantando Felipe II por todos los grandes teatros. Curiosamente, y a no ser que mi desastrosa memoria falle, no existe testimonio grabado en estudio. Escuchémosle nuevamente:


Y llegamos a nuestro ganador absoluto, por aplastante mayoría (el doble de votos de nuestro segundo clasificado: doce). Se trataba del Filippo 1, que era Nicolai Ghiaurov en la archiconocida grabación en estudio de Solti para Decca. Una grabación de la versión italiana en cinco actos, en la que también figuran una ya demasiado veterana Renata Tebaldi en su única incursión en el papel de Elisabetta di Valois, Carlo Bergonzi como Don Carlo, Grace Bumbry como Eboli y Fischer-Dieskau como Posa. Se puede tener el corazón partido entre las dos principales grabaciones en estudio de Don Carlo, ésta de Solti y la de Giulini, que está mejor dirigida y que cuenta con una Eboli y una Elisabetta (Verrett y Caballé) superiores, pero Ghiaurov inclina la balanza a favor del registro de Solti. Todavía grabaría en estudio otro Felipe más, esta vez en la versión en cuatro actos, con Carreras, Freni y la dirección de Karajan, para EMI. Además lo tenemos en otros testimonios en vivo, tanto en audio como en vídeo. Sobre este personaje que tan a menudo interpretaría, declarará el bajo búlgaro: "Al representar a Felipe II, uno de los personajes más poderosos de la historia, debería sentirme importante, y, en cierto modo, así me siento, ya que más allá de la propia figura histórica conlleva una multiplicidad de matices, líricos y dramáticos". Pero, en realidad, no otorgaba al rey solitario imaginado por Verdi precedencia sobre sus otros papeles emblemáticos, ya que lo consideraba "uno de mis muchos personajes, al igual que Mefistófeles, Boris Godunov o Don Quijote". Escuchemos a nuestro ganador:


miércoles, 11 de marzo de 2009

Comparaciones: Don Carlo. Ella giammai m'amò

Verdi estrenó Don Carlos (esto es, la original, en francés, con sus cinco actos y su ballet) un 11 de marzo de 1867. Con lo fácil que era crear un malvado unidimensional, Verdi reflejó en su obra a un hombre atormentado, desamparado, sin el amor de su esposa ni el de su hijo, sometido a la Inquisición. En esto sí hay un poco de la dichosa Leyenda Negra que tan bien queda en Hollywood (si por estos lares tuviéramos una industria cinematográfica como esa y se utilizara debidamente...). Para incluir un poco de cotilleo de tipo histórico, hay que decir que prácticamente desde la muerte del Infante Don Carlos (un joven que nada tenía del heroico y gallardo personaje verdiano, pues era tartamudo, contrahecho y además solía tener rabietas que lo impulsaban a arrojarse al suelo mientras se arañaba el rostro) se especuló que el rey había hecho que lo asesinaran, y de propina también se le adjudicó la muerte de su joven esposa, Isabel de Valois (acaecida poco más tarde), supuestamente para vengar los amores que habían unido a la Reina con el Infante, ya que eran de la misma edad, habían entablado una relación amistosa y en un primer momento se había pensado en un matrimonio entre ambos. La muerte del Infante es aún hoy objeto de discusión; lo de los amores entre los dos jóvenes, ha quedado descartado.
Lejos de presentarnos a un ogro (claro que eso depende del cantante que se haga cargo del papel), Verdi crea un personaje rico, al contrario que el héroe de la función, sin duda uno de los menos matizados de todos los que pueblan esta Corte llena de intrigas) hace que en esta escena (al comienzo del Acto IV si tenemos Fontainebleau, al comienzo del III si nos lo escamotean) el corazón del rey se abra y nos confiese toda su desesperación (después de la maravillosa introducción orquestal) mientras contempla el alba en su solitario despacho. Aquí tenéis a cuatro caballeros que de momento permanecerán anónimos, pero que seguramente reconoceréis. La respuesta, en un mes aproximadamente, como de costumbre.




martes, 9 de diciembre de 2008

Imágenes y sonidos del Don Carlo escalígero

Gracias al vídeo que está disponible en diversos lugares he podido constatar lo que ha dicho Faria sobre las lámparas de la Scala. No recuerdo haberlas visto nunca tan de cerca y con tanto detenimiento. El realizador/a (no me he fijado si era una cosa o la otra) ha decidido enseñárnoslas en cada cambio de escena. También ha decidido señalar los cambios de escena con uno de los retratos más hermosos que se hayan pintado nunca: Carlos V en la Batalla de Mühlberg, de Tiziano, que aparece una y otra vez desde la (bastante bella, aunque no original; creo haber visto algo similar en un DVD de Tosca) entrada en la que nos adentramos en la Scala con el fondo de la introducción orquestal de Tu che le vanità. El resto ha consistido en lámparas y en una sucesión primer plano del vestido-plano general-plano alejadísimo filmado, posiblemente, desde la lámpara. La puesta en escena, muy minimalista, no acaba de cuajar; en ocasiones da la impresión de que los cantantes no saben dónde colocarse; lo de los niños que "rememoran" las acciones de los adultos me parece tontorrón, para ser claros. El vestuario es muy bello; la decisión de vestir al pueblo llano a la moda del siglo XX pasa inadvertida, se podrían haber ahorrado la idea.


Comprendo a los que han afirmado que la retransmisión en el cine o la de Arte han sido aceptables (o notables) en su conjunto. Lo cierto es que la toma de sonido mejora mucho en el vídeo, favoreciendo a todos los intérpretes, en especial (y en mi opinión) a Cedolins y a Furlanetto. Desgraciadamente y en mi caso el daño estaba hecho. No puedo olvidarme de lo que escuché en la radio, que aparece de vez en cuando bajo la suave pátina del sonido digital, o lo que sea que tenga Arte. El vídeo, además, me ha aportado la triste "propina" de ver el rostro de los intérpretes durante el saludo. Cuando han enfocado al Gran Inquisidor me he sentido verdaderamente apenada por el pobre caballero, que se adelantaba para recibir sus saludos como quien va al encuentro de un pelotón de fusilamiento. También se me ha caído el alma al suelo al ver la persecución a la que ha sido sometido Gatti y su gesto de estar pasando uno de los peores momentos de su vida. Esperemos que en las siguientes funciones le vaya mejor (a él y a los demás, por supuesto); no sé si con este panorama le quedarán ganas de aceptar una posible (ya que siempre se ha hablado de ello) oferta para convertirse en director musical. Sólo los responsables del aspecto escénico han sido peor tratados. En el saludo final, una vez echado el telón, a Gatti le ha bastado asomar la manga del frac detrás del telón para ser de nuevo blanco de las iras del público.


Incluso la triunfadora de la noche, Zajick -porque cada uno de los demás se ha llevado su ración de abucheo, ¡hasta Tebaldo y la Voce dal Cielo!- parecía tensa durante el saludo. Claro que no hay que olvidar que ha cantado lesionada, ya que -por si todos los males que han aquejado a este pobre Don Carlo fueran pocos- se cayó durante los ensayos. En conjunto, como ya lo definí. Una noche de sufrimiento. Al menos para mí, y está claro que para los que tenían que enfrentarse con el público. En contraste con la noche sublime que vivimos el año pasado con Tristan und Isolde.



En Youtube han ido apareciendo durante el día algunos vídeos de este Don Carlo.

La introducción (muy bella) y Io l'ho perduta!

Vídeo de corelliavoice
Dio, che nell'anima infondere:


Nel giardin del bello:


Io vengo a domandar grazia alla mia Regina:


Non pianger, mia compagna:


Ella giammai m'amò:


El dúo Felipe-Gran Inquisidor:


O Don fatale!:


Per me giunto il dì... y la Lacrymosa:




Tu che le vanità:


Los saludos finales más tristes que haya visto nunca. No es para corazones sensibles:

(vídeos de GrandTierBox)

Un testimonio diferente lo constituyen estos vídeos grabados por un aficionado desde lo que parece uno de los palcos (o acaso desde la galería):



Vídeos de CaterinaDeMedici67




lunes, 8 de diciembre de 2008

Lío en la Corte: Don Carlo en la Scala, visto desde la radio



Si una cosa llama la atención en este Don Carlo que nos ha ofrecido la Scala en su noche inaugural es que nadie está de acuerdo (me refiero a los simples mortales, no a los críticos) en cómo ha sido la función. La división fundamental se encuentra entre los que la vieron en las salas de cine o a través de Arte, la mayoría de los cuales parecen concordar en que el espectáculo fue convincente en su conjunto, y entre los que la escucharon por la radio, la mayoría de los cuales están horrorizados por lo que pudieron "presenciar", por así decirlo. Yo estuve escuchando por la radio. Y sí, fue un sufrimiento contínuo. El público presente en la sala concentró su ira en Daniele Gatti, el director, que fue abucheado al inicio de los actos II y III. En el IV (recordemos que se trataba de la versión en cuatro actos) no, porque no hubo un intermedio. Al caer el telón, la única intérprete a la que se tributó un verdadero aplauso fue a Dolora Zajick, Eboli.
Empecemos por recordar los antecedentes de esta accidentada noche de San Ambrosio, amenazada hasta el último momento por la huelga de los miembros de la orquesta y también del resto de trabajadores del teatro, hartos de que sus "queridos compañeros" les compliquen la vida. Para colmo, se caen del reparto Don Carlo, Filianoti, y el Inquisidor Salminen. Lo de Filianoti se supo el día 6 por la tarde, y supuestamente (el Teatro no aclaró en su momento a qué se debía la "caída" del cartel) debido a una indisposición. Pero he aquí que Giuseppe Filianoti no se queda callado y la mañana de San Ambrosio se publican varias entrevistas en las que se plasma su indignación. La Scala lo ha echado al cubo de la basura por ser "inadecuado" para el papel (eso ya lo sabíamos todos... ¡mucho antes!) después de tanto tiempo ensayando, todo el mundo ha escurrido el bulto, Gatti es un indeciso, etc. Al tenor del segundo reparto, Stuart Neill, le cae la "papeleta" de sustituir a Filianoti.
Las cosas no empezaban bien. A eso de las 18:00, conexión con Radio Clásica de España (finalmente esa fue la elección); la retransmisión de Arte comenzaba una hora después. Los presentadores de nuestra amada emisora cometen pifia tras pifia y no se han enterado del follón que se ha montado con Filianoti, al que anuncian como el Infante a pesar de que (según OperaChic) está en uno de los palcos contemplando el espectáculo. Y el telón se alza. Apenas Neill abre la boca se nota que está en apuros, y nosotros con él. La entrada de Posa (llamado obstinadamente "Poza" por uno de nuestros queridos presentadores de RNE) no mejora las cosas. El dúo es un verdadero despropósito. Gatti hace un cambio de tempo rarísimo en su parte final, conduciéndome al despiste; no será la última vez (aunque añado que los abucheos que se ha llevado me parecen injustificados y en general no me pareció una dirección tan espantosa, por favor). Corte para el cambio de escena. Zajick se revela como lo mejor hasta el momento, y así seguirá durante el resto de la función, pese a que su gran momento no será la Canción del Velo. Entra Cedolins. No encuentro demasiado atractivo a la voz de esta soprano, de modo que seguramente todos mis juicios sobre ella se ven condicionados por esto; me abstendré de opinar, pues. Con Elisabetta, Jenis (Posa) arroja sonidos rasposos y cavernosos de su garganta. Neill mejora algo durante su dúo con Cedolins, pero no lo suficiente. Empiezo a mostrarme cada vez más incrédula. ¿La Scala? Oh, Dioses. Termina al fin el Acto I. Cae el telón. Aplausos, pero no muchos. Descanso; los locutores de RNE insisten en su reparto erróneo. Ahogo el impulso de mandarles un correo. Segundo acto. Aparece Gatti y es abucheado sin piedad. Nuestro locutor se sorprende cándidamente. "Parece que tenemos un público exigente", comenta. Ahogo, también, el impulso de acabar con mi sufrimiento, decidida a perseverar hasta el final. Pero aquí termina el relato de mis penalidades, hasta el momento. Sólo me hará disfrutar la actuación de Zajick en O Don Fatale. El resto, tal y como sonó por la radio, prefiero olvidarlo. Espero ver el vídeo para convencerme del todo o desdecirme, porque las diferencias de opinión son tan enormes que han despertado mi curiosidad. Entretanto, y para los que hayan, a su vez, disfrutado (o sufrido) con este Don Carlo escalígero dejo la grabación tal y como sonó por RNE.



DON CARLO
Opera in 4 atti di François-Joseph Méry e Camille du Locle
musica di Giuseppe Verdi
Filippo II, Ferruccio Furlanetto
Don Carlo, Stuart Neill
Rodrigo, Dalibor Jenis
Il grande inquisitore, TBA
Elisabetta di Valois, Fiorenza Cedolins
La Principessa Eboli, Dolora Zajick
Un frate, Diogenes Randes
Tebaldo, Carla Di Censo
Conte di Lerma, Cristiano Cremonini
Araldo reale, Carlo Bosi
Voce dal cielo, Julia Borchert
Sei deputati fiamminghi, Filippo Bettoschi, Davide Pelissero, Ernesto
Panariello, Chae Jun Lim, Alessandro Spina, Luciano Montanaro
Orchestra e Coro del Teatro alla Scala di Milano
direttore, Daniele Gatti

Acto I, Acto II, Acto III, Acto IV.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Calentando motores para Don Carlo


Por si alguien no se ha enterado, este domingo es San Ambrosio, y ya sabéis lo que toca. Inauguración de la temporada de la Scala de Milán. Como "mitómana escalígera" (qué queréis, crecí musicalmente hablando gracias a las viejas grabaciones de los 50 en directo desde ese teatro -qué sería de mi vida sin Opera d'Oro-, aunque desgraciadamente nunca he tenido la oportunidad de pisarlo) siempre estoy pendiente de la retransmisión radiofónica. Los que tengan un cine a mano, podrán verlo en directo en una de las salas de Yelmo que ofrecen la "prima". Los que tengan canal Arte, también. Los que se tengan que conformar con la radio, bienvenidos al club de los plebeyos y eviten en lo posible la RAI, que tiene -como ya he dicho mil o dos mil veces- una calidad de sonido discutible y una locutora que cree que los oyentes no distinguen entre el himno italiano y el Preludio de Tristán e Isolda (sí, es en serio). Como todos los años (los archivos en línea de los periódicos italianos pueden ofrecernos detalles desde los primeros ochenta) hay amenaza de huelga para el día 7. Salvo catástrofe insólita en la historia del teatro, hay que suponer que no habrá huelga el día 7 y tal vez sí en funciones sucesivas.
Lo que nos toca ver este año es Don Carlo, de Verdi. Ya sabéis -y si no, este es un buen momento para enteraros, y os recomiendo leer este blog no sólo para Don Carlo sino para toda la obra verdiana- existen múltiples versiones de esta obra verdiana, debido a los retoques que su autor tuvo que darle incluso antes de su estreno parisino: la original francesa, Don Carlos (cinco actos con ballet) y las dos principales versiones italianas, la de la Scala (1884) en cuatro actos y la italiana en cinco (pero sin el ballet, llamada "de Módena", 1886). Lo que vamos a ver este año es la versión en cuatro actos, así que lo siento por los enamorados del acto de Fontainebleu (apuntadme al club de fans del Acto de Fontainebleau). Don Carlo no se representa en la Scala desde la temporada 1992-93, cuando también inauguró... con un sonoro fiasco; también se trataba de la versión en cuatro actos. Una noche en la que participaban Pavarotti, Dessì, Coni, Ramey, D'Intino. Dirigía Muti y ponía el aspecto escénico Zeffirelli. Todos los mencionados llevaron palos por doquier, menos Ramey, aunque no salieron corriendo en mitad del espectáculo como uno que yo me sé. Existe grabación en audio y en DVD, pero no os recomiendo ninguna de las dos. Mira que le tendré yo ley a Don Riccardo y a su "Infante", pero esta grabación no soy capaz de terminarla, ni en audio, ni en vídeo (con un Zeffirelli más recargado y mareante que nunca; ¿habría desaparecidos durante la escena del auto de Fé? ¿los encontraron, o todavía siguen buscándolos?) ni de ninguna manera. Sólo soporto a Ramey. Para escuchar una versión en cuatro actos os recomiendo, en estudio, la de Karajan con Carreras, Freni y Ghiaurov.
Este año, en el reparto nos encontramos a Ferruccio Furlanetto como Felipe II, Giuseppe Filianotti como el Infante, Fiorenza Cedolins como Elisabetta y Dolora Zajick como Eboli. Matti Salminen alternará Felipes e Inquisidores. Dirigirá Daniele Gatti, que tan buena impresión causó en mí en el Parsifal de Bayreuth, y que es uno de los que se suele mencionar habitualmente para ocupar la desierta plaza de director musical del teatro. De Gatti espero algo bueno, si bien no las tengo todas conmigo respecto a este reparto; que no me fio un pelo, vamos. Pero quién sabe si nos darán la sorpresa. El teatro ha organizado una especie de "ensayo general" con entradas a bajo precio para estudiantes menores de 26 años el día 4 de diciembre. Otra cosa, ni rastro de Zeffirelli. El director de escena es Stéphane Braunschweig, que a juzgar por la diminuta imagen (¿para cuándo galerías de imágenes y esas cosas?) que puede verse en la página oficial del teatro ha apostado por el minimalismo. Según he podido saber, los personajes "nobles" vestirán ropaje de época, mientras que el pueblo vestirá a la moda de los años treinta del siglo XX, en una especie de alusión a la Guerra Civil. Pues vale. Al menos no nos marearemos si lo vemos en vídeo. No sé qué opinará el público presente en la sala, de todas maneras.
Para terminar con esta entrada, unos extractos (odio los higlights, pero estos servirán para hacernos una idea) de un Don Carlo dirigido por Gatti en la Lyric Opera de Chicago allá por 1996. Otro de los miembros del reparto del domingo, Dolora Zajick, figura en el reparto (y como Eboli precisamente). Los acompañan Samuel Ramey como Felipe II, Michael Sylvester como Carlo, Vladimir Chernov como Posa y Carol Vaness como Elisabetta.



martes, 5 de agosto de 2008

Dos adioses

Cuando apenas nos habíamos recuperado de la noticia de la desaparición temprana (a los 57 años, y por culpa de la enfermedad) de Rafael Nebot, impulsor del Festival de Música de Canarias (que ha cobrado gran importancia internacional, y si no repasad los nombres que han pasado por él, aunque lamentablemente nuestros queridos medios de comunicación se las arreglan para ignorarlo con entusiasmo digno de otra causa), hoy nos desayunábamos con la desaparición a los 92 años de Nicola Rescigno, director de orquesta al que todos recordamos como habitual acompañante, en conciertos, representaciones, y grabaciones de estudio, de Maria Callas, pero también de muchos otros. Yo que me pasé los primeros años de mi afición melómana escuchando única y exclusivamente grabaciones de Maria Callas (entonces era así de extremista), y por tanto a los directores que trabajaron con ella, me siento como si un pedazo de aquella época gloriosa, que parece casi mitológica, hubiera desaparecido con él para siempre. Os dejo un vídeo (bueno, dos) de un concierto de los dos. Tu che le vanità, del Don Carlo de Verdi. Los vídeos son de videomeker. Dedicado a los dos que se han ido, Nebot y Rescigno.



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