Existió en Francia cierta costumbre, hoy desaparecida, de representar cada 14 de julio La Fille du Régiment, de Gaetano Donizetti, ópera que el compositor de Bérgamo estrenó el 11 de febrero de 1840 en el teatro de la Opéra-Comique. Donizetti había acudido a París en 1838. Allí estrenaría Les Martyrs, la revisión francesa de Poliuto, Don Pasquale o La Favorite. La presencia de sus óperas en los escenarios era constante, lo que hacía exclamar a Berlioz que trataba a París "como territorio conquistado". La tradición de estas representaciones llevaba consigo que el regimiento de Marie fuese rebautizado en honor de aquel que tuviera su sede en la localidad en la que se llevaban a cabo. La ópera, con su visión alegre y naïf del ejército napoleónico - en una época en la que las miserias del Primer Imperio comenzaban a quedar lejos, y sólo quedaban los buenos recuerdos - tuvo éxito y así Marie y compañía se convirtieron en personajes habituales dentro y fuera de las fronteras galas, aunque en este último caso predominaba la versión italiana. Varias décadas más tarde y en años mucho más sombríos para Francia serviría de inspiración para La Fille du tambour major, de Offenbach. También disfrutaría de un éxito considerable, llegando a las doscientas representaciones a la muerte de su autor. Hoy es bastante menos conocida que su antecesora y modelo. Esta es su obertura:
Con el paulatino abandono del repertorio belcantista a finales del siglo XIX -y principios del XX-, Marie consiguió sobrevivir gracias a que las sopranos ligeras se encapricharon de ella. Era un papel ideal para lucirse, y como la versión italiana cortaba el aria estrella de Tonio, Ah mes amis, no había nada que pudiera ensombrecerla. Curiosamente desde que la ópera resucitara de manera espectacular en su versión francesa con Pavarotti, Sutherland y Bonynge se da el proceso a la inversa: ahora el que se lleva el gato al agua es Tonio. Así fue con el de Módena, lo fue también con Alfredo Kraus y lo es actualmente con el tenor que se ha adueñado del joven tirolés en los últimos años, Juan Diego Flórez. Él es el protagonista, junto a Patrizia Ciofi, de las representaciones que están llevándose a cabo en el Liceu de Barcelona. La producción es la -maravillosa- de Laurent Pelly, que pasa de granaderos de la Vieja Guardia para situarnos a principios del siglo XX.

Como ya se sabe, Tonio le ha hecho entrar en el anecdotario de teatros como la Scala o el Met, por romper las normas no escritas acerca de los bises. Especialmente en el milanés, donde desde tiempos de Toscanini
sólo bisaba el coro... y eso muy excepcionalmente. El Liceu de Barcelona no ha sido una excepción. Tanto los que han seguido la transmisión a través de Catalunya Música el día 10 o la de ayer por Radio Clásica han tenido oportunidad de escuchar al público pedir el bis de
Ah mes amis! con insistencia que roza la ferocidad, animado tal vez por la facilidad aparente con la que Flórez afronta la página en cuestión. Como ha dicho
en una entrevista concedida a TV3 -y antes de alabar al público liceista por vivir la ópera con la pasión de los públicos de antaño-
Ya oyeron que la hice en la función anterior y entonces ellos también quieren. La pequeña
tradición que el peruano ha inaugurado se cumplió no sólo en esas dos ocasiones, sino también en otras que no se han retransmitido por radio. Es curiosa la sensación de que lo que canta no le causa demasiado esfuerzo. En todo caso siempre he preferido el aria del segundo acto, menos pirotécnica pero, a decir de todos los tenores, más difícil. No he tenido ocasión de comprobarlo a nivel escénico, claro - siendo además una ópera que gana en comicidad si se ve, en vez de limitarse a la escucha radiofónica -, pero en la función de ayer Flórez dio la impresión de eclipsar por completo a sus compañeros, en especial a Marie, Patrizia Ciofi. Ella me pareció terriblemente apurada, más en unos momentos que en otros -lo que más me gustó fue
Il faut partir, y aun así..
.-, pero muy incómoda a lo largo de toda la ópera. En el duo del Acto I con Tonio pareció esfumarse. Por supuesto esta es una ópera -y más en esta producción- que gana viéndose, y es probable que ahí compensara. He aquí lo que
pesqué por Radio Clásica. El sonido no es, como os podéis figurar, el mejor de los posibles. Al menos no padecí de cortes en la retransmisión.
DONIZETTI: La hija del regimiento. P. Ciofi (Marie), J.
D. Flórez (Tonio), P. Spagnoli (Sulpice Pingot), V. Livengood (Marquesa de Berkenfield), A. Sanmartí (Hortensius), J. Ribot (Caporal), A. Vilardebó (Notario), A. Pavlovsky (La Duquesa de Crackentorp), Orq. Sinf. y Coro del Gran Teatro del Liceo. Dir.: Y. Abel. (3 hrs.)