Daniel Barenboim será el encargado de dirigir el Concierto de Año Nuevo el 1 de enero de 2014, según ha anunciado hoy la Filarmónica de Viena. Será en reconocimiento de sus veinticinco años de colaboración con el director, reconociendo también sus esfuerzos por tender puentes y reconciliar lo que parece irreconciliable. Barenboim ya dirigió, como se recordará, el Concierto en 2009.
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lunes, 31 de diciembre de 2012
sábado, 8 de diciembre de 2012
De ahora mismo: Lohengrin en la Scala
Ante un público bastante satisfecho se ha echado el telón - si bien es posible que la retransmisión en falso directo de la cadena Arte aún continúe a estas horas - sobre el Lohengrin escalígero que tanta tinta había hecho correr, como si su elección fuese un ultraje. A tal punto llegaron las cosas. Era de temer, incluso, una reacción adversa por parte del público milanés, no siempre dispuesto a la mansedumbre. ¿Y al final? Fuese y no hubo nada. Por cauces correctos y sin alcanzar lo extraordinario, la función ha trasncurrido de forma plácida. Tampoco la sustitución a última hora de Anja Harteros por Annette Dasch ha suscitado mayores problemas.
Es un poco tarde para comentar ahora sobre la función completa. La Elsa de Dasch ya la conocemos todos de Bayreuth. Sigo sin entender su empeño en cantar un papel que a todas luces le viene grande. Aunque ciertas cosas se puedan justificar porque sólo ha podido realizar un apresurado ensayo, los problemas que presenta son los mismos de siempre. Afinación más que dudosa a la cabeza. Pero el punto más negro ha estado en Telramund, interpretado por Thomas Tommason, quien además ha tenido la desdicha de gallear en pleno dúo con su consorte Ortrud, al límite también, pero acogida de forma favorable. Sobre Kaufmann poco que añadir, salvo mi eterno desconcierto y mi resistencia a reconciliarme con su manera de emitir la voz. Su entrada me ha recordado a la de su debut en Bayreuth hará dos años, lo que no necesariamente es bueno. Después la voz ha sonado un poco más libre. René Pape era tal vez el mejor cantante de los presentes sobre la escena, pero me ha dado la impresión de cierto distanciamiento hacia todo cuanto ocurría. También Lucic, un honesto barítono para los tiempos que corren. Barenboim es siempre una garantía en el repertorio wagneriano. Aun así no creo que la toma de sonido radiofónica le haya beneficiado. Por ejemplo el final del primer acto ha sonado caótico a través de los micrófonos de la RAI. Como anécdota, el himno italiano se ha interpretado después, y no antes, de la función. Sobre la producción de Guth no puedo opinar gran cosa, pues sólo he visto parte del Acto II a través de Arte y de una caritativa página de Internet. He llegado justo a tiempo de ver cómo Ortrud pillaba con la tapa de un piano los dedos de Elsa, escena que parece más propia de La fille du Régiment que de Lohengrin. Espero tener pronto el vídeo para verlo por completo.
Es un poco tarde para comentar ahora sobre la función completa. La Elsa de Dasch ya la conocemos todos de Bayreuth. Sigo sin entender su empeño en cantar un papel que a todas luces le viene grande. Aunque ciertas cosas se puedan justificar porque sólo ha podido realizar un apresurado ensayo, los problemas que presenta son los mismos de siempre. Afinación más que dudosa a la cabeza. Pero el punto más negro ha estado en Telramund, interpretado por Thomas Tommason, quien además ha tenido la desdicha de gallear en pleno dúo con su consorte Ortrud, al límite también, pero acogida de forma favorable. Sobre Kaufmann poco que añadir, salvo mi eterno desconcierto y mi resistencia a reconciliarme con su manera de emitir la voz. Su entrada me ha recordado a la de su debut en Bayreuth hará dos años, lo que no necesariamente es bueno. Después la voz ha sonado un poco más libre. René Pape era tal vez el mejor cantante de los presentes sobre la escena, pero me ha dado la impresión de cierto distanciamiento hacia todo cuanto ocurría. También Lucic, un honesto barítono para los tiempos que corren. Barenboim es siempre una garantía en el repertorio wagneriano. Aun así no creo que la toma de sonido radiofónica le haya beneficiado. Por ejemplo el final del primer acto ha sonado caótico a través de los micrófonos de la RAI. Como anécdota, el himno italiano se ha interpretado después, y no antes, de la función. Sobre la producción de Guth no puedo opinar gran cosa, pues sólo he visto parte del Acto II a través de Arte y de una caritativa página de Internet. He llegado justo a tiempo de ver cómo Ortrud pillaba con la tapa de un piano los dedos de Elsa, escena que parece más propia de La fille du Régiment que de Lohengrin. Espero tener pronto el vídeo para verlo por completo.
viernes, 7 de diciembre de 2012
Y hoy, Lohengrin
![]() |
| Jonas Kaufmann y Anja Harteros en Lohengrin. Foto Monika Ritterhaus. |
¡Llegó San Ambrosio! Lohengrin, que tantas - y tan tontorronas- polémicas ha desatado en Italia porque la Scala había elegido a Wagner y no a Verdi para inaugurar la temporada del bicentenario, podrá escucharse a través de la RAI
RADIOTRE a partir de las 17:00. A ella se unen LATVIA
RADIO KLASIKA y - en un ligero diferido, aunque hay cierta confusión al respecto -FRANCE
MUSIQUE y MUSIQ3. Tanto una como otra citan las 20:00 como la hora a la que comenzarán a seguir Lohengrin. Dado que la cadena francoalemana Arte comienza su retransmisión en diferido a partir de las 20:15, es muy probable que esta sea la hora real de inicio para las dos emisoras antes citadas. Los que tengáis canal satélite lo podréis ver a través de la cadena Arte. También se verá en los cines, a un precio desde luego ínfimo si lo comparamos con los que han alcanzado las entradas en la Scala, hasta los dos mil euros. La escalada de todos los años, a la que no parece afectar la crisis. Daniel Barenboim dirigirá, entre otros, a Jonas Kaufmann, Anja Harteros, René Pape y Evelyn Herlitzius, Ortrud de infausto recuerdo en pasadas ediciones del Festival de Bayreuth. Lo que no veremos por la radio: la puesta en escena de Guth. Sin cisne, naturalmente. La elección de Wagner y no de Verdi contribuirá, se supone, a una prima más relajada, a pesar de la trifulca que se organizó días atrás en un concierto de Cecilia Bartoli, que culminó en un pequeño rapapolvo de Barenboim a un público que suele tomar nota de esas cosas. Esperemos que todo transcurra por el cauce correcto y tengamos una estupenda función inaugural. Como dicen por allí, In bocca al lupo!
Edición: el Teatro alla Scala ha anunciado que, por indisposición de Anja Harteros y de su sustituta (!), Elsa la cantará Annette Dasch.
Edición: el Teatro alla Scala ha anunciado que, por indisposición de Anja Harteros y de su sustituta (!), Elsa la cantará Annette Dasch.
jueves, 8 de diciembre de 2011
Don Giovanni y la grisalla
Es un poco contradictorio dada la tendencia que tengo en los últimos tiempos de acusar a la Scala - teatro que aprendí a venerar desde los primeros años de afición operística - de carecer de personalidad y de programar, suelen ser mis palabras, como un parque temático. Sí, es contradictorio que dada esta circunstancia siempre, como pobre mitómana que soy, acabe aguardando con tanta impaciencia la apertura de temporada del teatro milanés, con una expectación que no consigue despertar ningún otro. Aunque tenga una programación interesante. Por desgracia las ilusiones se ven a menudo defraudadas y la noche de ayer no constituye una excepción.
Sobre el papel el reparto de este Don Giovanni, cuando se anunció la temporada 2011-2012, parecía tener, como en la vieja frase publicitaria de la Metro, más estrellas que en el cielo. Bajo la batuta de Barenboim, y con puesta en escena de Carsen, se reunían Peter Mattei, Bryn Terfel, Anna Netrebko, Elina Garanca y Kwangchul Youn. La letona se apeó pronto del reparto, por la mejor de las razones posibles. Así que Barbara Frittoli - una cantante a la que adoro y que se sabe la Elvira de memoria - ascendió del segundo reparto al primero. Por otro lado, la producción de Carsen era la segunda del mandato de Lissner, después de una de Mussbach que sustituía a la clásica de Strehler. El canadiense ha salido relativamente indemne de su encuentro con el público de la prima escalígera - hubo silbidos de desaprobación en los saludos, bastantes como para que se notasen por la radio, pero no tantos como esperaba -, así como un equipo de cantantes que, dado su desempeño, tal vez habrían merecido otra reacción. Aunque me falta por ver el aspecto escénico, por la radio la impresión es la de una función mediocre, con algunos elementos redentores.
A Daniel Barenboim - flamante director musical del teatro- un anónimo espectador le gritó al comenzar el Acto II Troppo lento! Después del conato de bronca en el que otros asistentes recomendaron al audaz caballero que cerrase la boca, éste volvió a protestar. La verdad es que aunque yo jamás osaría manifestarme de semejante manera - por timidez patológica fundamentalmente - casi me sentí de acuerdo con el anónimo. Los tempi de Barenboim fueron demasiado reposados para mi gusto. Entendámonos, soy la primera que, cuestión de preferencias personales, prefiere un Mozart alejado de los presupuestos historicistas y de las velocidades que otros directores le han imprimido a la partitura. Tampoco me gustan los que se quedan a medio camino, lo llaman camerístico y en realidad lo hacen relamido o, como suelo decir, liofilizado. Y no quiero señalar... Barenboim no es ni una cosa ni la otra - se asemeja más a la tradición germanizante-, y sin embargo su Don Giovanni de ayer me pareció tedioso y demasiado sombrío. Algunos incluso han hablado de clara desconexión entre el escenario y el foso, desbarajuste que yo, por otra parte, no he notado. En los saludos también se escucharon silbidos, aunque no eran mayoritarios. Sobre las intervenciones del coro, he vuelvo a sentir cierta perplejidad, como después de la Donna del Lago.
El protagonista, Peter Mattei, cantó con bastante gusto, sin gritar - lo que es de agradecer dada la presencia a su lado de Leporello - y con un timbre bastante agradable. Hasta ahí los elementos redentores de su interpretación. Sin embargo, al mismo tiempo, el personaje resultaba plano, aburrido y sin esa capacidad de seducción irresistible propia de Don Giovanni. Debo añadir que, con la excepción de Frittoli, no me gustó cómo los cantantes afrontaban los recitativos, pero debo reconocer que cada vez soy más maniática con ese aspecto.
Tengo ganas de contrastar la actuación de Terfel con lo que escuché en la radio. Sólo con el audio nos encontramos a un Leporello que parece haber sido poseído por Scarpia. O más bien, por el Scarpia tópico de cartón-piedra con el que tantos barítonos nos han obsequiado en el pasado -una vez más, ¿desde cuándo es menos inquietante el refinamiento cruel que el aspaviento?- ... y siguen obsequiándonos en el presente. Demasiado rudo e histriónico, en el aria del catálogo parecía estar amenazando a Donna Elvira con toda clase de torturas. La misma pauta de vulgaridad - buscada, supongo- se ha mantenido a lo largo de toda la función.
Anna Netrebko puede ser considerada como la triunfadora de la noche en su regreso - regreso, sí, insisto una vez más, regreso y no debut - al Teatro alla Scala, convertida en una estrella mundial. Con la voz más privilegiada por la naturaleza de todo el reparto - y también con un volumen considerable que la hizo destacar por encima del resto -, su entrada en escena en el Acto I fue la de una verdadera furia disperata. Los defectos en la respiración, la inestabilidad y todos los vicios de la rusa ahí están. Sin embargo su Or sai chi l'onore despertó al público que hasta entonces había dedicado brevísimos y gélidos aplausos a los demás cantantes. Ya lo comentaba anoche, su personalidad acabó ganando al público, a pesar de no ser estilísticamente correcta. También fue bastante aplaudido su Non mi dir, a pesar de las dificultades en lo que a agilidades se refiere. La verdad es que antes de la función medio temía que en la Scala se arrojasen despiadadamente contra la soprano, pero no ha sido así.
Barbara Frittoli, Donna Elvira era, de todo el reparto, quien estaba más en estilo. Ha cantado tanto Donna Elvira como Donna Anna y conoce muy bien el significado de todas y cada una de las palabras que canta. Sin embargo y como en el Don Giovanni del Met su voz me parece deteriorada de forma alarmante. Además no se la notaba cómoda - días antes de la prima había manifestado que no acababa de sentirse conforme con el concepto de Carsen, al que ella no podía aportar nada -, sospecho que también por el movimiento escénico, que implicaba vagabundeos por la platea y otros lugares del teatro. Mejor en Mi tradì que en su primera intervención, pero en general me pareció que anoche no estaba en un buen momento. Tuve la misma sensación en su Elvira del Met, así que una vez más me embarga la preocupación por una cantante a la que siempre he admirado.
Giuseppe Filianoti, Don Ottavio, fue el protagonista hace tres años de una polémica noche de San Ambrosio, y eso que no cantó. O sobre todo porque no cantó. Todos recordaréis que tendría que haber sido Don Carlos en 2008, cuando Daniele Gatti lo protestó a última hora y se quiso hacer pasar aquello como una indisposición. Filianoti no guardó silencio sobre las verdaderas razones de su sustitución y el resto es historia.Ha sido "resarcido" en cierta manera por su intervención en la noche inaugural de este año, pero sobre su Don Ottavio, que también salió indemne prefiero no abundar por no hacer sangre.
Anna Prohaska es para mí uno de los elementos más insatisfactorios del reparto. Típica voz-de-Zerlina-irritante, pequeñita, con registro agudo un tanto ácido y estridente, graves inexistentes... y un centro que tampoco me parecía demasiado agradable. Además, cosa que detesto, haciendo alguna variación en sus arias, la segunda de las cuales pasó en medio de un silencio sepulcral. De su señor esposo Masetto no guardo particular recuerdo, salvo cierta rudeza en el canto.
Kwangchul Youn se hizo cargo del breve papel del Comendador. Hay que dar las gracias porque en esta ocasión se haya elegido a un bajo que no haga trizas al padre de la señora Anna. De todas maneras no me parece tampoco que haya sido su mejor noche, aunque con la brevedad de la parte tal vez no se puede hacer mucho.
miércoles, 7 de diciembre de 2011
Hoy en la radio: Don Giovanni desde la Scala
Hoy a partir de las 18:00 podremos seguir en directo y por la radio la retransmisión de Don Giovanni desde la Scala. Por las radios irá en directo, al igual que en los cines. En cuanto a las televisiones - Arte y otras, si bien no online -, se incorporarán a partir de las 19:45. Las radios que se unen a esta noche de San Ambrosio son BR
KLASSIK, CATALUNYA
MÚSICA, DWOJKA
POLSKIE RADIO, LATVIA
RADIO KLASIKA, RADIO
CLASICA DE
ESPAÑA y naturalmente RAI
RADIOTRE, mientras que FRANCE
MUSIQUE y MUSIQ3
se incorporarán a partir de las 20:00. El reparto es sobradamente conocido, pero aun así repasémoslo. Salvo cambios de última hora, contaremos con Peter Mattei (Don Giovanni), Anna Netrebko (Donna Anna), Giuseppe Filianoti (Don Ottavio), Kwangchul Youn (El Comendador), Barbara Frittoli (Donna Elvira), Bryn Terfel (Leporello) y Anna Prohaska (Zerlina), todos bajo la dirección de Daniel Barenboim. Del aspecto escénico se encarga Robert Carsen, que ha afrontado este Don Giovanni como homenaje a la Scala. Ya veremos en qué resulta.
Editando: aún no he podido escuchar toda la función, pero de todas maneras no me ha parecido especialmente destacable... si dejamos a un lado que Leporello, cantado así, parecía Scarpia. Pero el Scarpia caricaturesco y al borde del muñeco de guiñol que tantas veces nos han hecho padecer los cantantes que lo han afrontado. Y también a destacar la presencia de una Netrebko que ha entrado como una tigresa y cuya voz destacaba por encima de todos sus compañeros de reparto. La rusa ha despertado al letárgico público de esta noche después de Or sai chi l'onore y su personalidad le ha ganado la partida a los defectos de siempre, convirtiéndose en el momento más aplaudido... de lo que llevo escuchado. De todas maneras ahí van los enlaces. Mañana - espero - más:
Editando: aún no he podido escuchar toda la función, pero de todas maneras no me ha parecido especialmente destacable... si dejamos a un lado que Leporello, cantado así, parecía Scarpia. Pero el Scarpia caricaturesco y al borde del muñeco de guiñol que tantas veces nos han hecho padecer los cantantes que lo han afrontado. Y también a destacar la presencia de una Netrebko que ha entrado como una tigresa y cuya voz destacaba por encima de todos sus compañeros de reparto. La rusa ha despertado al letárgico público de esta noche después de Or sai chi l'onore y su personalidad le ha ganado la partida a los defectos de siempre, convirtiéndose en el momento más aplaudido... de lo que llevo escuchado. De todas maneras ahí van los enlaces. Mañana - espero - más:
TEATRO ALLA SCALA DI MILANO
Stagione Lirica 2011 - 2012
DON GIOVANNI
(Il dissoluto punito, o sia Il Don Giovanni)
Dramma giocoso in due atti KV 527 di Lorenzo Da Ponte
Musica di Wolfgang Amadeus Mozart
Don Giovanni Peter Mattei
Donna Anna Anna Netrebko
Don Ottavio Giuseppe Filianoti
Il Commendatore, padre di Donna Anna, Kwangchul Youn
Donna Elvira Barbara Frittoli
Leporello Bryn Terfel
Masetto Štefan Kocán
Zerlina Anna Prohaska
Orchestra e coro del Teatro alla Scala di Milano
direttore, Daniel Barenboim
Stagione Lirica 2011 - 2012
DON GIOVANNI
(Il dissoluto punito, o sia Il Don Giovanni)
Dramma giocoso in due atti KV 527 di Lorenzo Da Ponte
Musica di Wolfgang Amadeus Mozart
Don Giovanni Peter Mattei
Donna Anna Anna Netrebko
Don Ottavio Giuseppe Filianoti
Il Commendatore, padre di Donna Anna, Kwangchul Youn
Donna Elvira Barbara Frittoli
Leporello Bryn Terfel
Masetto Štefan Kocán
Zerlina Anna Prohaska
Orchestra e coro del Teatro alla Scala di Milano
direttore, Daniel Barenboim
sábado, 3 de diciembre de 2011
Esperando a Don Giovanni: habla Barenboim
A las puertas de San Ambrosio - mañana tendrá lugar la ya célebre "anteprima" para los menores de 30 -, Barenboim habla - en italiano, por supuesto- , durante un encuentro en una universidad milanesa, de Don Giovanni, de la Scala, de su carrera y de otras cosas. Digno de ser escuchado de principio a fin:
El resto de los vídeos - procedentes de este canal- los podéis encontrar aquí, aquí, aquí, aquí y aquí. (Via Opera Chic)
jueves, 13 de octubre de 2011
Daniel Barenboim, director musical de la Scala
Según ha anunciado hoy Stéphane Lissner, Daniel Barenboim será el nuevo director musical del Teatro alla Scala, tomando posesión del cargo en diciembre de este año. El contrato se extenderá hasta 2016. Hasta ahora Barenboim ocupaba el puesto de Maestro Scaligero, mientras que el cargo de director musical estaba vacante desde 2005, tras la marcha de Riccardo Muti. Una nueva relación que "dará impulso a un proyecto europeo de gran envergadura, que
refuerza a la Scala en su interior y al mismo tiempo la abre a nuevas
perspectivas sobre la escena mundial". Habrá que dar la enhorabuena al teatro milanés, dado que lo más notable - o digamos lo único notable- en los años que lleva bajo el mandato de Lissner ha salido, precisamente, de las manos del nuevo director musical. Aparte de que, ahora que Barenboim va a implicarse más en la Scala, el teatro tal vez recobre algo de personalidad y deje de parecer un parque temático. Por el maestro no sé si alegrarme: sin estrés se vive mejor y este es un teatro - con fenómenos tan particulares, incomprensibles para el resto de los mortales y autóctonos como el viudismo- que siempre acaba devorando a sus directores.
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Die Walküre con Barenboim, Stemme y Meier
Para dar una opinión medianamente basada en la realidad tendré que esperar a una segunda escucha, porque por causas ajenas a mi voluntad mi atención a esta Valquiria que hemos podido seguir desde Milán ha sido algo intermitente. Además me gustaría ver el vídeo, que seguro no tardará en aparecer por ahí. Aun así, unas cuantas cosas: qué monótono es el Wotan de Kowaljow, qué apuradete Simon O'Neill - no es un Siegmund cómodo de escuchar y ha estado al borde de la catástrofe en el Acto II- y qué gran artista es la Meier, a pesar de que los años no pasan en balde, ni siquiera para las diosas del canto wagneriano. Nina Stemme se las ha apañado razonablemente bien en un papel que le queda un poco grande. No olvidemos tampoco a la Fricka de Gubanova, creo que de lo mejor del reparto. Tomlinson, de juzgado de guardia. ¿Cantaba ese hombre? Y como esperaba, Barenboim ha sacado petróleo de una orquesta que en las últimas grabaciones que he escuchado sonaba un tanto a cacharrería. El éxito de la función ha sido claro, aunque no unánime, a juzgar por los silbidos y abucheos de algún sector. De momento, aquí os dejo la grabación:
TEATRO ALLA SCALA DI MILANO
- Stagione Lirica 2010/2011
DIE WALKÜRE
Dramma musicale in tre atti
libretto e musica di Richard Wagner
Wotan Vitalij Kowaljow
Fricka Ekaterina Gubanova
Siegmund Simon O'Neill
Sieglinde Waltraud Meier
Hunding John Tomlinson
Brunnhilde Nina Stemme
Le Walkirie
- Schwertleite Anaik Morel
- Helmwige Susan Foster
- Siegrune Leann Sandel-Pantaleo
Grimgerde Nicole Piccolomini
Rossweisse Simone Schröder
Gerhilde Danielle Halbwachs
Ortlinde Carola Höhn
Waltraute Ivonne Fuchs
danzatori Guro Schia, Vebjørn Sundby
Orchestra e Coro del Teatro alla Scala di Milano
direttore Daniel Barenboim
Acto I, Acto II, Acto III
martes, 7 de diciembre de 2010
Die Walküre por la radio
La inauguración de la temporada de la Scala podrá seguirse, aparte de en los cines, por Mezzo (en Italia RAI5, emisora recién nacida, será la encargada, pero su página en Internet no permite a los del resto del mundo ver el directo) y a partir de las 17:00 por las emisoras radiofónicas DWOJKA POLSKIE RADIO, FRANCE MUSIQUE, LATVIA RADIO KLASIKA, RADIO CLASICA DE ESPAÑA y RADIO TRE (RAI). Este es el reparto:
TEATRO ALLA SCALA DI MILANO
- Stagione Lirica 2010/2011
DIE WALKÜRE
Dramma musicale in tre atti
libretto e musica di Richard Wagner
Wotan Vitalij Kowaljow
Fricka Ekaterina Gubanova
Siegmund Simon O'Neill
Sieglinde Waltraud Meier
Hunding John Tomlinson
Brunnhilde Nina Stemme
Le Walkirie
- Schwertleite Anaik Morel
- Helmwige Susan Foster
- Siegrune Leann Sandel-Pantaleo
Grimgerde Nicole Piccolomini
Rossweisse Simone Schröder
Gerhilde Danielle Halbwachs
Ortlinde Carola Höhn
Waltraute Ivonne Fuchs
danzatori Guro Schia, Vebjørn Sundby
Orchestra e Coro del Teatro alla Scala di Milano
direttore Daniel Barenboim
regia Guy Cassiers
scene Guy Cassiers e Enrico Bagnoli
costumi Tim van Steenbergen
luci Enrico Bagnoli
video design Arjen Klerkx e Kurt D'Haeseleer
coreografia Csilla Lakatos
- Stagione Lirica 2010/2011
DIE WALKÜRE
Dramma musicale in tre atti
libretto e musica di Richard Wagner
Wotan Vitalij Kowaljow
Fricka Ekaterina Gubanova
Siegmund Simon O'Neill
Sieglinde Waltraud Meier
Hunding John Tomlinson
Brunnhilde Nina Stemme
Le Walkirie
- Schwertleite Anaik Morel
- Helmwige Susan Foster
- Siegrune Leann Sandel-Pantaleo
Grimgerde Nicole Piccolomini
Rossweisse Simone Schröder
Gerhilde Danielle Halbwachs
Ortlinde Carola Höhn
Waltraute Ivonne Fuchs
danzatori Guro Schia, Vebjørn Sundby
Orchestra e Coro del Teatro alla Scala di Milano
direttore Daniel Barenboim
regia Guy Cassiers
scene Guy Cassiers e Enrico Bagnoli
costumi Tim van Steenbergen
luci Enrico Bagnoli
video design Arjen Klerkx e Kurt D'Haeseleer
coreografia Csilla Lakatos
Según nos cuentan en este enlace, habrá, previa al comienzo de la función, una comunicación de los trabajadores de la Scala en contra de los recortes presupuestarios en Cultura que se aprobaron este año y que han afectado especialmente a los teatros italianos. Será seguramente ante la indiferencia de buena parte del público de la prima, me refiero al famoseo no melómano que puede tranquilamente afrontar los precios astronómicos sin hipotecarse; famoseo que me hace añorar un poco de originalidad - y atrevimiento - y que no hayan programado, en vez de Walküre, un Rienzi sin cortes. Tal vez habría ahuyentado a alguno de los que van a lucir palmito. O no, quién sabe. En todo caso buon ascolto, como dicen por allá.
domingo, 5 de diciembre de 2010
Die Walküre en San Ambrosio
Cuando el próximo martes se alce el telón sobre Die Walküre en Milán será, si no recuerdo mal, la cuarta vez que la primera jornada del Anillo wagneriano inaugure temporada en la Scala. René Pape, que iba a ser el Wotan de esta producción, canceló hará cosa de dos meses, dando el teatro como explicación que el bajo había considerado repentinamente que el papel era difícil. Perdía así esta Valquiria uno de los mayores puntos de interés, al menos para mí. Quedan Nina Stemme como Brunilda - recuerdo que en el recital de Madrid cantó ya la escena de la Inmolación y más de uno expresó sus reservas - y Waltraud Meier como Sieglinde, una vez más. También lo fue en la última Walküre escalígera, con su eterno welsungo Plácido Domingo. De Meier, que llevará con éste seis San Ambrosios a cuestas (de carrerilla: Parsifal, Walküre, Fidelio, Gotterdämmerung, Tristan und Isolde y de nuevo Walküre) se sabe que ha expresado su disgusto sobre la puesta en escena de Guy Cassiers, que, según dice, ha dejado a los cantantes a su suerte, preocupándose sólo de que todo quede muy bien en vídeo. Y, además, sin aportar nada nuevo (la traducción es mía, sí, así que las posibles meteduras de pata también):
Hace años que en los teatros se utilizan las proyecciones. Y nosotros hemos sido dejados un tanto solos. No hay nada que se pueda comparar a Chereau, él viene del teatro, Cassiers de las artes visuales" (...) "Hoy existe la tendencia de crear bellísimas imágenes, bellos efectos, tal vez incluso sobreponer al núcleo de la ópera elementos que no tienen que ver con ella. Pero así se pierde el sentido de la misma, se renuncia a la oportunidad de analizar la psicología de los personajes y las relaciones que existen entre ellos".Esta vez a Waltraud Meier la acompaña Simon O'Neill como Siegmund. A ambos, bajo la batuta del propio Daniel Barenboim, los podemos escuchar en este vídeo del canal de primotenor:
Hablando de Barenboim, os aconsejo, si tenéis cierta soltura en Italiano, que leáis este artículo en el que el director habla de Wagner y de la relación que siempre se ha hecho entre su música y el nazismo. Si lo vuestro es más el idioma de la Pérfida Albión, también podéis leerlo en su página oficial. En la misma rueda de prensa en la que presentaba estas funciones de Die Walküre, Lissner reveló al fin el título que abrirá la temporada 2011-2012: Don Giovanni - no puede decirse que la originalidad sea una de las prioridades de la dirección artística del teatro, aunque es cierto que la situación económica no está para demasiados experimentos-, también con Barenboim y con puesta en escena de Robert Carsen - eso significa que la producción de Mussbach estrenada hará cuatro o cinco años se va a dormir el sueño de los justos tras haber conseguido escasas simpatías entre el respetable -, con Peter Mattei y Bryn Terfel.
Como los simples mortales no solemos estar en la Scala las noches de San Ambrosio, al menos se podrá ver en el cine o a través de Mezzo. Si además de simple mortal no se tiene un cine cerca ni canal satélite queda la radio, pues podrá escucharse a través de la RAI3, o de Radio Clásica, por poner un par de ejemplos (aunque nuestra emisora sigue manteniendo a Pape en el reparto), aunque de aquí al martes surgirá alguna más. Os dejo de nuevo con la Meier, esta vez en la Valquiria protagonizada junto a Domingo en Madrid allá por 2003.
de Onegin65
martes, 8 de diciembre de 2009
Près des remparts de Séville?... Carmen en la Scala
Un año más, llegó la noche de San Ambrosio, fecha en la que la Scala de Milán abre oficialmente su temporada. Acontecimiento cultural y, cada vez más, social en el que el famoseo pasea sus galas por el mítico teatro. Público afortunado de la prima aparte, pudo verse en los cines de medio mundo y por la cadena Arte (esta en falso directo). Los que hubimos, en un primer momento, de conformarnos con la radio, sufrimos un primer acto lleno de interferencias gracias a la RAI, que servía el sonido a las demás emisoras, hasta llegar al desastre total en plena Habanera, cuando el sonido se cortó después de un horrible estruendo, como si al micrófono se le hubiera caído la araña del techo encima.
Se ha hablado bastante de esta Carmen, sobre todo en el aspecto escénico, y en cómo su directora, Emma Dante, había querido huir de la tópica ambientación sevillana, typical spanish, tan habitual en esta ópera de Bizet, que se presta tanto a interpretaciones dignas de una tienda de souvenirs. Se habló de una Carmen siciliana, africana, española, todo mezclado, en suma, de una mediterraneidad (perdónese el término); se habló de diversas provocaciones que han culminado en un espectáculo que, pese a no particularmente innovador, ha sufrido las iras de parte del público. Aunque había otros que la merecían todavía más; después de visionar la grabación de Arte, debo decir que la propuesta escénica de Emma Dante es el batiburrillo cultural más desternillante e involuntariamente (supongo) cómico que he presenciado desde que en cierta película hollywoodiense les dio por mezclar las Fallas con la Semana Santa de Sevilla. Pero eso, más tarde.
Hay que dejar claro que respecto al calamitoso Don Carlo que pudo verse el año pasado en la misma fecha, el salto de calidad es enorme. La toma de sonido de la radio no hizo justicia ni a Barenboim ni a la orquesta de la Scala, mucho mejor captados por los micrófonos de Arte (la toma radiofónica mataba absolutamente todos los matices que el director pudiera sacarle a la orquesta). Me ha parecido una Carmen dramática; con unos tempi más sosegados en el primer acto, lo que no equivale a aburridos. Todo esto lo saco de la segunda escucha gracias al vídeo, porque por radio, imposible.
Hay que dejar claro que respecto al calamitoso Don Carlo que pudo verse el año pasado en la misma fecha, el salto de calidad es enorme. La toma de sonido de la radio no hizo justicia ni a Barenboim ni a la orquesta de la Scala, mucho mejor captados por los micrófonos de Arte (la toma radiofónica mataba absolutamente todos los matices que el director pudiera sacarle a la orquesta). Me ha parecido una Carmen dramática; con unos tempi más sosegados en el primer acto, lo que no equivale a aburridos. Todo esto lo saco de la segunda escucha gracias al vídeo, porque por radio, imposible.
En el curso del intermedio, Lissner parecía reivindicar el hecho de que por primera vez la protagonista de San Ambrosio fuera una joven debutante de la Academia de la Scala, Anita Rachvelishvili. No me parece especial motivo de orgullo que el más legendario de los teatros de ópera tenga que recurrir a una novata para un papel tan importante, sino todo lo contrario. En todo caso, la georgiana se las arregló bastante bien en el aspecto vocal y espero que a partir de ahora tenga una gran carrera y que no se diluya como tantos jóvenes cantantes que alcanzan el estrellato de golpe. Lo que pasa es que cuando uno piensa en la Scala y en San Ambrosio piensa en niveles estratosféricos. Y no es el caso, claro. Ni de Anita Rachvelishvili ni de nadie más. Le faltó, a mi parecer, un poco más de sutileza. En el vídeo es menos efectiva. Primero porque la dirección de actores no contempla más que los gestos tópicos en tantas Cármenes del pasado. Manos en jarras, golpe de cadera, golpe de melena al compás de la Habanera, levantarse un poco las faldas. Nada nuevo bajo el sol. Segundo, porque se la nota un poco incómoda en sus movimientos en escena, algo que supongo irá mejorando con el tiempo. Los medios franceses han sido duros con la dicción de la protagonista y del resto del reparto.
Siempre digo que Jonas Kauffmann me desconcierta, porque no puedo superar los reparos que me causa su forma de emitir la voz. Plácido Domingo (presente en la función, ya que esta semana será homenajeado por la Scala milanesa) lo definía como "el mejor Don José de la actualidad". Es posible; además él si cumple uno de los requisitos para cantar en una noche de San Ambrosio: es una estrella. Cabe preguntarse si aparte de Kauffman al teatro le quedaba otra alternativa. Si hay cantantes que se desempeñan mejor que Rachvelishvili en Carmen, las opciones para Don José son mucho menores. Y además dos (Álvarez y Alagna)de esas posibilidades son tenores cuyas relaciones con la Scala no son precisamente buenas. A Kauffman le ocurre lo contrario que a la georgiana: su dramatismo en el vídeo es muy destacable; se le notan más tablas que a su compañera y su interpretación del final resulta conmovedora (teniendo en cuenta que Don José no es un personaje que me caiga especialmente simpático). Vocalmente lo encuentro menos eficaz, pese a que me gustaron algunos detalles. Es simplemente que no acaba de convencerme con esa voz que suena desde las profundidades.
Decepción absoluta en cuanto a los otros dos protagonistas de la función. Erwin Schrott me pareció una caricatura de Escamillo, no sólo por la manera en que cantó (o declamó) su aria de entrada y todo lo demás, sino por ser protagonista de alguno de los momentos más desacertados de la producción de Dante. El primero de ellos tiene que ver con unos desplegables que no correspondían a una corrida de toros (y desde luego tenían una relación lejana con lo que estaba cantando el matador), sino con otro tipo de festejo. A mí, que estoy lejos de ser taurina, me ha chocado la cosa. Para mal. En cuanto a Adriana Damato, Micaela, sonaba como la madre de Don José, con una voz que sonaba envejecida, poco apropiada para el personaje de jovencita arcangélica. Tal y como la canción de Escamillo, su dúo con Don José y su aria del Acto III pasaron en medio de un silencio glacial. Los dos recibieron su racioncilla de desaprobación del público en los saludos finales. De todas maneras, merecían mucha más de la que obtuvieron, para eso estaba allí la directora de escena, sobre la que se desató una tempestad de silbidos y abucheos desde las galerías.
La producción es una amalgama de distintas tradiciones, hasta el punto de ser disparatada. Tan disparatada que he pasado un rato muy divertido viéndola, a veces riendo a carcajada limpia (se nota que la he visto de balde, ¿verdad?). Valga como ejemplo la imagen del Acto IV, en el que nos encontramos al séquito de Escamillo, sospechosamente parecido en su vestuario a la Moma del Corpus de Valencia, rodeado de una masa que agita pañuelos rojos que se dirían basados en los encierros de San Fermín y la presencia del botafumeiro. Los soldados que relevan a la guardia entran en escena con un paso robótico, llevando sobre sus espaldas a unos cuantos niños en ropa interior, mientras el grueso de la compañía que comanda Don José también está formada por chiquillos (estos correctamente uniformados). El primer acto está lleno de elementos que distraen de la acción principal, como una mujer que se pone de parto en plena calle o tres personajes que sestean mientras se abanican. Las cigarreras aparecen muy modositas vestidas con un uniforme vagamente monacal del que se despojan en cuanto salen de la fábrica, para remojarse en la fuente (portátil) y desmadrarse ante los soldados y los demás ociosos. Algunos gestos se repiten dejando de ser efectivos de inmediato: durante la Habanera, cada vez que Carmen agita sus cabellos, los soldados dan un traspiés como si estuvieran a punto de desmayarse; el gag vuelve con cada vaivén de la gitana. Algo similar ocurre en la Chanson bohème del Acto II, en la que Carmen pone patas arriba a sus compañeras repetidas veces, y resuelta en una danza bastante estrambótica, uno de los tramos más hilarantes de la representación. Mención aparte merecen los eternos acompañantes de Micaela; un cura y unos monaguillos la siguen a todas partes, portando un crucifijo. Micaela puede ocultar un vestido de novia en su abrigo negro o metamorfosearse en la madre del desertor en el Acto III, lecho de muerte incluído. Podría seguir... Hay alguna cosa que me gustó: que Carmen ponga el arma en manos de su asesino (siempre he pensado que es una criatura más fatalista que abanderada de las libertades, y que sabe perfectamente cuál es su destino), o que el anillo que le arroja al final proceda de la madre de Don José.
De todas maneras, hay quien ha encontrado genial la propuesta de Dante,y hay muchos comentarios al respecto en foros y blogs italianos, y Lissner sostiene que se convertirá en un clásico. A quien no le ha hecho ninguna gracia es a Franco Zeffirelli, últimamente con muchos reflejos a la hora de criticar a todo director de escena que no sea él mismo. Después de las consideraciones que todos podemos imaginar, acaba diciendo que la Scala está muerta porque el loggione ha silbado poco esta Carmen. Habrá que recordarle lo que pensaba él del asunto cuando le echaron abajo su espantosamente recargada puesta en escena de Don Carlo, en otra noche de San Ambrosio. Al fin y al cabo, lo que hemos tenido ha sido una Carmen con mucha gente en escena y elementos secundarios a discreción. No muy diferente de lo que él suele hacer.
Siempre digo que Jonas Kauffmann me desconcierta, porque no puedo superar los reparos que me causa su forma de emitir la voz. Plácido Domingo (presente en la función, ya que esta semana será homenajeado por la Scala milanesa) lo definía como "el mejor Don José de la actualidad". Es posible; además él si cumple uno de los requisitos para cantar en una noche de San Ambrosio: es una estrella. Cabe preguntarse si aparte de Kauffman al teatro le quedaba otra alternativa. Si hay cantantes que se desempeñan mejor que Rachvelishvili en Carmen, las opciones para Don José son mucho menores. Y además dos (Álvarez y Alagna)de esas posibilidades son tenores cuyas relaciones con la Scala no son precisamente buenas. A Kauffman le ocurre lo contrario que a la georgiana: su dramatismo en el vídeo es muy destacable; se le notan más tablas que a su compañera y su interpretación del final resulta conmovedora (teniendo en cuenta que Don José no es un personaje que me caiga especialmente simpático). Vocalmente lo encuentro menos eficaz, pese a que me gustaron algunos detalles. Es simplemente que no acaba de convencerme con esa voz que suena desde las profundidades.
Decepción absoluta en cuanto a los otros dos protagonistas de la función. Erwin Schrott me pareció una caricatura de Escamillo, no sólo por la manera en que cantó (o declamó) su aria de entrada y todo lo demás, sino por ser protagonista de alguno de los momentos más desacertados de la producción de Dante. El primero de ellos tiene que ver con unos desplegables que no correspondían a una corrida de toros (y desde luego tenían una relación lejana con lo que estaba cantando el matador), sino con otro tipo de festejo. A mí, que estoy lejos de ser taurina, me ha chocado la cosa. Para mal. En cuanto a Adriana Damato, Micaela, sonaba como la madre de Don José, con una voz que sonaba envejecida, poco apropiada para el personaje de jovencita arcangélica. Tal y como la canción de Escamillo, su dúo con Don José y su aria del Acto III pasaron en medio de un silencio glacial. Los dos recibieron su racioncilla de desaprobación del público en los saludos finales. De todas maneras, merecían mucha más de la que obtuvieron, para eso estaba allí la directora de escena, sobre la que se desató una tempestad de silbidos y abucheos desde las galerías.
La producción es una amalgama de distintas tradiciones, hasta el punto de ser disparatada. Tan disparatada que he pasado un rato muy divertido viéndola, a veces riendo a carcajada limpia (se nota que la he visto de balde, ¿verdad?). Valga como ejemplo la imagen del Acto IV, en el que nos encontramos al séquito de Escamillo, sospechosamente parecido en su vestuario a la Moma del Corpus de Valencia, rodeado de una masa que agita pañuelos rojos que se dirían basados en los encierros de San Fermín y la presencia del botafumeiro. Los soldados que relevan a la guardia entran en escena con un paso robótico, llevando sobre sus espaldas a unos cuantos niños en ropa interior, mientras el grueso de la compañía que comanda Don José también está formada por chiquillos (estos correctamente uniformados). El primer acto está lleno de elementos que distraen de la acción principal, como una mujer que se pone de parto en plena calle o tres personajes que sestean mientras se abanican. Las cigarreras aparecen muy modositas vestidas con un uniforme vagamente monacal del que se despojan en cuanto salen de la fábrica, para remojarse en la fuente (portátil) y desmadrarse ante los soldados y los demás ociosos. Algunos gestos se repiten dejando de ser efectivos de inmediato: durante la Habanera, cada vez que Carmen agita sus cabellos, los soldados dan un traspiés como si estuvieran a punto de desmayarse; el gag vuelve con cada vaivén de la gitana. Algo similar ocurre en la Chanson bohème del Acto II, en la que Carmen pone patas arriba a sus compañeras repetidas veces, y resuelta en una danza bastante estrambótica, uno de los tramos más hilarantes de la representación. Mención aparte merecen los eternos acompañantes de Micaela; un cura y unos monaguillos la siguen a todas partes, portando un crucifijo. Micaela puede ocultar un vestido de novia en su abrigo negro o metamorfosearse en la madre del desertor en el Acto III, lecho de muerte incluído. Podría seguir... Hay alguna cosa que me gustó: que Carmen ponga el arma en manos de su asesino (siempre he pensado que es una criatura más fatalista que abanderada de las libertades, y que sabe perfectamente cuál es su destino), o que el anillo que le arroja al final proceda de la madre de Don José.
De todas maneras, hay quien ha encontrado genial la propuesta de Dante,y hay muchos comentarios al respecto en foros y blogs italianos, y Lissner sostiene que se convertirá en un clásico. A quien no le ha hecho ninguna gracia es a Franco Zeffirelli, últimamente con muchos reflejos a la hora de criticar a todo director de escena que no sea él mismo. Después de las consideraciones que todos podemos imaginar, acaba diciendo que la Scala está muerta porque el loggione ha silbado poco esta Carmen. Habrá que recordarle lo que pensaba él del asunto cuando le echaron abajo su espantosamente recargada puesta en escena de Don Carlo, en otra noche de San Ambrosio. Al fin y al cabo, lo que hemos tenido ha sido una Carmen con mucha gente en escena y elementos secundarios a discreción. No muy diferente de lo que él suele hacer.
vídeos de TenoreCorelli
Aunque aconsejo el vídeo, esta tarde a las 20:00 Radio Clásica emite en diferido la función (*). Por los problemas técnicos a los que me he referido al principio, prefiero no colgar el audio de esta Carmen. Veremos si surge otra fuente que al menos pueda escucharse.Termino con una nota frívola: Dan Brown, presente en la función de anoche, parece haber decidido inspirarse en la Scala para su próxima novela. Ya podemos echarnos a temblar.
(*) Edito para añadir el resultado. No es que sea una maravilla de sonido (más bien no), pero aquí no hay efecto candelabro que se desploma.
(*) Edito para añadir el resultado. No es que sea una maravilla de sonido (más bien no), pero aquí no hay efecto candelabro que se desploma.
CARMEN
Georges Bizet
Carmen, Anita Rachvelishvili
Don José, Jonas Kaufmann
Escamillo, Erwin Schrott
Micaela, Adriana Damato
Frasquita, Michèle Losier
Mercedes, Adriana Ku erová
Le Remendado, Rodolphe Briand
Le Dancaïre, Francis Dudziac
Zuniga, Gabor Bretz
Morales, Mathias Hausmann
Guide, Carmine Maringola
Lillas Pastia, Gabriel Da Costa
Orchestra e Coro del Teatro alla Scala di Milano
direttore, Daniel Barenboim
Si hay alguna novedad (vamos, una fuente mejor), lo cambiaré.Georges Bizet
Carmen, Anita Rachvelishvili
Don José, Jonas Kaufmann
Escamillo, Erwin Schrott
Micaela, Adriana Damato
Frasquita, Michèle Losier
Mercedes, Adriana Ku erová
Le Remendado, Rodolphe Briand
Le Dancaïre, Francis Dudziac
Zuniga, Gabor Bretz
Morales, Mathias Hausmann
Guide, Carmine Maringola
Lillas Pastia, Gabriel Da Costa
Orchestra e Coro del Teatro alla Scala di Milano
direttore, Daniel Barenboim
lunes, 30 de noviembre de 2009
Carmen: la Scala calienta motores
Antes de entrar en materia, veamos un vídeo de la última vez que Carmen abrió la temporada del más célebre de los teatros de ópera. Fue en 1984, dirigía Abbado en las postrimerías de su etapa como director musical y la protagonista fue Shirley Verrett. Plácido Domingo era Don José y Ruggero Raimondi asumió el papel de Escamillo. No hubo piedad por parte del público. Aunque eso aquí no se ve.
vídeo de zuccherohk
Se acerca el 7 de Diciembre, y se van sabiendo cosas de esta Carmen que abrirá la temporada 2009-2010 del teatro milanés, fundamentalmente gracias a la directora de escena Emma Dante y a Daniel Barenboim. Pese a la gran incógnita de la protagonista, Anita Rachvelishvili (una joven cantante procedente de la Academia de la Scala y de la que podéis leer una entrevista aquí), de lo que más se ha hablado en estos días es de la puesta en escena. Sobre todo de ciertos elementos de la puesta en escena. Se ha hablado de un coche fúnebre que esperaría a Carmen al inicio de la ópera, para recogerla después de su asesinato (previa violación por parte de Don José). Se ha hablado de dobles que seguirían a los personajes, expresando sus verdaderos sentimientos (ya vimos algo similar en el Don Carlo del pasado año). Pero puede que todo esto se vea modificado antes de la primera representación. La directora de escena (que hace frente a su primera producción operística) ha señalado el perfecto entendimiento con Barenboim (buena señal) y que comprende que en la ópera todo debe supeditarse a la música (ídem). Los que tengan la cadena Arte en casa podrán verlo en el habitual falso directo. También podrá seguirse en cines de medio mundo, como nos recuerda este anuncio. Esperemos que la calidad de la retransmisión no haga juego con la información que nos procuran de algunas de las óperas que se verán en los cines durante la temporada 2009-2010:(Si estáis interesados en ir a verla en pantalla grande, podéis consultar la lista de salas aquí)
Musicalmente, podemos esperarnos una edición fiel a las intenciones del compositor, en la medida de lo posible. Carmen no tiene la abrumadora cantidad de ediciones de Los Cuentos de Hoffmann, pero también puede resultar un quebradero de cabeza en ese sentido. Por descontado, se utilizará la versión con diálogos y no la tradicional con los recitativos de Guiraud. Barenboim ha elegido la de Robert Didion, que al parecer ya dirigió en Berlín. Él es quien más me atrae en esta Carmen. Como responsable de la única función de verdadera altura que recuerdo en las noches de San Ambrosio de la era Lissner (después de la Aida del plantón y del vergonzoso Don Carlo del pasado año; no he escuchado el Idomeneo del 2005, pero si me guío por el Don Giovanni de Harding tampoco tengo ganas de hacerlo), espero que resucite la magia de aquel Tristán... en Carmen.
Hablando de Lissner, hace poco renovó su contrato, con lo que se quedará en la Scala hasta 2015. En contra de lo que decía hace unos meses, parece que se ha decidido a buscar un director musical (Barenboim es maestro scaligero, como ya lo fuera Fürtwangler). De momento suenan los nombres de Daniel Harding y Gustavo Dudamel. Qué curioso, los mismos que se habían incluído en su candidatura (me pregunto si fue seria alguna vez) al Teatro Real.
domingo, 23 de agosto de 2009
Fidelio con Barenboim y Meier en Londres
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Después de una gira que les ha llevado por España, Alemania y Austria, Barenboim y la West-Eastern Orchestra recalaron en Londres para los conocidos Proms de la BBC (retransmitidos en su totalidad religiosamente por la cadena británica, tanto en radio como en televisión; quién pillara una radio y una televisión así). Así, ayer pudimos escuchar la versión en concierto de Fidelio de Beethoven con Waltraud Meier como Leonore. Este Fidelio tiene sus peculiaridades, ya que Barenboim elige la Leonora III (y yo tan contenta, para eso la prefiero) y además los diálogos originales son sustituidos por textos en inglés (obra del fallecido Edwar Said, el co-fundador de la East-Western) en los que Leonore rememora el rescate de Florestán. Pero que nadie se eche las manos a la cabeza en señal de escándalo (en tal sentido he visto algunos comentarios en los foros ingleses). La idea funciona bien, y seguramente los asistentes agradecieron la narración de Leonore en lengua inglesa. Al final, entusiasmo justificado, sobre todo por Meier y Barenboim, nombres que juntos siempre me recordarán un mágico 7 de diciembre de 2007 ( a pesar de estar con la radio de por medio, había magia). Para que disfrutéis de este Fidelio:
Beethoven Fidelio
Waltraud Meier Leonore
Simon O'Neill Florestan
Gerd Grochowski Don Pizarro
Sir John Tomlinson Rocco
Adriana Kucerová Marzelline
Stephen Rügamer Jacquino
Viktor Rud Don Fernando
BBC Singers
Geoffrey Mitchell Choir
West-Eastern Divan Orchestra
Daniel Barenboim conductor
Primera y Segunda parte.
sábado, 3 de enero de 2009
Para seguir con los valses
Aquí tenéis el Concierto de Año Nuevo del pasado 1 de enero, del que ya se ha hablado antes. Como tal vez sabréis, el disco comercial estará a la venta en breve (dentro de ¡una semana!), de modo que este archivo estará por poco tiempo disponible en el blog. La grabación proveniente de Bartok Radio ha sido convenientemente fragmentada en pistas y dividida en dos discos. El sonido es muy bueno, y para muestra podéis escuchar el bellísimo vals Sphärenklänge (Música de las Esferas), de Josef Strauss, uno de los momentos que sí disfruté realmente del concierto.
Del programa ya se habló en su momento:
Johann Strauß: Ouvertüre zu "Eine Nacht in Venedig" (Berliner Fassung)
Johann Strauß: Märchen aus dem Orient. Walzer, op. 444
Johann Strauß: Annen-Polka, op. 117
Johann Strauß: Schnellpost-Polka. Polka schnell, op. 159
Johann Strauß: Rosen aus dem Süden. Walzer, op. 388
Johann Strauß: Freikugeln. Polka schnell, op. 326
- Pause -
Johann Strauß: Ouvertüre Zigeunerbaron
Johann Strauß: Einzugsmarsch Zigeunerbaron
Johann Strauß: Schatz-Walzer, op. 418
Josef Hellmesberger: Valse espagnole
Johann Strauß-Vater: Zampa Galopp
Johann Strauß: Alexandrinen-Polka, op. 198
Johann Strauß: Unter Donner und Blitz. Polka schnell, op. 324
Josef Strauß: Sphärenklänge. Walzer, op. 235
Johann Strauß: Éljen a Magyár! Polka schnell, op. 332
Joseph Haydn: Abschiedssymphonie, 4. Satz
"Propinas"
Johann Strauss
So ängstlich sind wir nicht, Polka schnell op. 413
Johann Strauss
An der schonen blauen Donau, Walzer op. 314
Johann Strauss (Vater)
Radetzky March, op. 228
Entrada editada, ya que el disco ha salido a la venta.
Del programa ya se habló en su momento:
Johann Strauß: Ouvertüre zu "Eine Nacht in Venedig" (Berliner Fassung)
Johann Strauß: Märchen aus dem Orient. Walzer, op. 444
Johann Strauß: Annen-Polka, op. 117
Johann Strauß: Schnellpost-Polka. Polka schnell, op. 159
Johann Strauß: Rosen aus dem Süden. Walzer, op. 388
Johann Strauß: Freikugeln. Polka schnell, op. 326
- Pause -
Johann Strauß: Ouvertüre Zigeunerbaron
Johann Strauß: Einzugsmarsch Zigeunerbaron
Johann Strauß: Schatz-Walzer, op. 418
Josef Hellmesberger: Valse espagnole
Johann Strauß-Vater: Zampa Galopp
Johann Strauß: Alexandrinen-Polka, op. 198
Johann Strauß: Unter Donner und Blitz. Polka schnell, op. 324
Josef Strauß: Sphärenklänge. Walzer, op. 235
Johann Strauß: Éljen a Magyár! Polka schnell, op. 332
Joseph Haydn: Abschiedssymphonie, 4. Satz
"Propinas"
Johann Strauss
So ängstlich sind wir nicht, Polka schnell op. 413
Johann Strauss
An der schonen blauen Donau, Walzer op. 314
Johann Strauss (Vater)
Radetzky March, op. 228
Entrada editada, ya que el disco ha salido a la venta.
jueves, 1 de enero de 2009
Barenboim, Haydn y su Año Nuevo

Tiene gracia que uno de los mejores momentos del Concierto de Año Nuevo (o más bien el mejor, directamente) de 2009 no haya tenido nada que ver con Strauss y familia (Lanner también existe, pero no todo el mundo se acuerda de él) sino con un compositor menos asociado a estos fastos. Y curiosamente ha sido también el más divertido. Me refiero al último movimiento de la Sinfonía de los Adioses, que ha supuesto la fuga de la Filarmónica de Viena al completo hasta dejar solo a Barenboim sobre el podio, dirigiendo el vacío. Otra cosa curiosa (y no han dejado de repetirlo durante la retransmisión) ha sido ver por vez primera a una mujer sentada entre los primeros violines. Recordemos que la orquesta vienesa se ha distinguido hasta fechas bastante recientes por no admitir a féminas entre sus filas. Ya era hora... digo yo.
Ya vimos en qué consistía el programa. En conjunto, no ha sido un concierto especialmente alegre, o chispeante (aunque no he alcanzado las cotas de aburrimiento que me produjo Mehta en el 2007; sí, sí, soy una pesada y el problema es mío...). En realidad sólo ha remontado a partir de Haydn. O eso, o es que la animación y chispa las había puesto Prêtre en cantidades tan ingentes el año pasado que ha dejado el listón demasiado alto para los que vengan detrás de él. Ya que va a ser el director en 2010, ¿cómo nos caerá lo que plantee quien quiera que sea su sucesor? Dejando esa pregunta en el aire, no hay mucho más que añadir sobre este concierto. Por ejemplo, la invocación a la paz de Barenboim, resumida en una breve frase y haciendo referencia explícita a Próximo Oriente. Cosa que no sé hasta qué punto será respetada cuando aparezca el DVD del concierto. Recuerdo que en 2004 Muti hizo un discurso bastante largo para lo que suele ser el caso (cinco minutos arriba, cinco minutos abajo) y que en el dvd comercial se recortan todas las alusiones a conflictos por los que atravesaba el mundo. Claro que también podemos pensar con toda nuestra buena fe que estas cosas se recortan por cuestiones de minutaje. Hablando de este asunto, hay gente que debería escuchar un poco este tipo de cosas. Y sobre todo hacerles caso.
El ballet en Eljen a Magyar!
El ballet en Eljen a Magyar!Personalísima ha sido la versión ofrecida por Barenboim de Rosas del Sur, aunque no tan espectacular como nos juraba y perjuraba Pérez de Arteaga, o es eso, o es que ha creado demasiada expectación. Música de las Esferas es un vals bellísimo y como tal ha sonado. Pero... pero toda la sensación que me deja este concierto es la de una leve decepción. Esperaba más de Barenboim. Algo que ha parecido crear tendencia es eso de que el ballet del Danubio Azul "invada" la sala del concierto. Si el año pasado, vez primera en la que sucedió esto, era una pareja de bailarines la que danzaba a lo largo del pasillo, hoy han sido unos chavalines muy majos y pizpiretos cuyo atuendo parecía tener algún significado mitológico relacionado con el Danubio, o lo de la mitología lo he deducido porque ellos iban vestidos de amorcillos (o tal parecía) y ellas, no sé exactamente de qué. En un Concierto de Año Nuevo se presupone un poco de almíbar en los ballets (es parte de su encanto) y de hermosos paisajes austríacos. Con lo de los niños, me temo, ha sido una dosis de almíbar un poquito más fuerte de lo habitual. En el lado absolutamente negativo, un Vals español que no conocía y que me ha parecido la cosa más desmayada que haya escuchado.
lunes, 29 de diciembre de 2008
El Concierto de Año Nuevo
Ya está aquí, indefectiblemente, como todos los años el concierto más célebre de todo el mundo y que nos ayuda a despertar cada 1 de enero. Lo que no sucede todos los años es que sepamos el nombre del director con tanta antelación. Para los que no lo recuerden, se reveló que Barenboim iba a dirigir el Concierto de Año Nuevo de 2009 dos días antes de que Georges Prêtre (responsable, como sabéis, del dinámico concierto de 2008) levantara la batuta en la famosa Sala Dorada del Musikverein de Viena. Y como el año pasado, los impacientes amantes de los valses ya pueden encargar el disco. Cualquier año van a venderlo a la salida...Como Prêtre el año pasado, Barenboim debuta en el podio del Concierto de Año Nuevo... aunque no en Strauss y familia, ya que grabó un disco con su ex, la Chicago Symphony Orchestra. Interpretará un programa cuya principal novedad consiste en la "concesión" al año Haydn que celebraremos en 2009 (es decir, el bicentenario de la muerte del compositor). Una elección muy curiosa en un marco tan festivo como el que nos ocupa:
Johann Strauß: Ouvertüre zu "Eine Nacht in Venedig" (Berliner Fassung)
Johann Strauß: Märchen aus dem Orient. Walzer, op. 444
Johann Strauß: Annen-Polka, op. 117
Johann Strauß: Schnellpost-Polka. Polka schnell, op. 159
Johann Strauß: Rosen aus dem Süden. Walzer, op. 388
Johann Strauß: Freikugeln. Polka schnell, op. 326
- Pause -
Johann Strauß: Ouvertüre Zigeunerbaron
Johann Strauß: Einzugsmarsch Zigeunerbaron
Johann Strauß: Schatz-Walzer, op. 418
Josef Hellmesberger: Valse espagnole
Johann Strauß-Vater: Zampa Galopp
Johann Strauß: Alexandrinen-Polka, op. 198
Johann Strauß: Unter Donner und Blitz. Polka schnell, op. 324
Josef Strauß: Sphärenklänge. Walzer, op. 235
Johann Strauß: Éljen a Magyár! Polka schnell, op. 332
Joseph Haydn: Abschiedssymphonie, 4. Satz
"Propinas"
Johann Strauss
So ängstlich sind wir nicht, Polka schnell op. 413
Johann Strauss
An der schonen blauen Donau, Walzer op. 314
Johann Strauss (Vater)
Radetzky March, op. 228
El resto del programa es más de lo mismo, por supuesto. Siempre me llamará la atención que, teniendo la familia Strauss (por no hablar de Lanner, Suppé y demás contemporáneos) un repertorio prácticamente insondable, se repitan tanto las piezas interpretadas en estos conciertos. Por ejemplo, el vals Sphärenklänge (Música de las Esferas) fue interpretado en el Concierto de Año Nuevo de 2004, y Éljen a Magyar en el 2006. Y no sé en cuántos de los últimos años se ha incluído la Annen Polka, pero habrá salido más que la Marcha Radetzky, que ya es decir (bien, vale, exagero). En cambio desde 2002 no escuchamos la obertura de Die Fledermaus. Ya sé, ya sé, es una ocasión festiva, pero habría que ser un poquito más originales, señores directores. Aunque de hecho Haydn ya es una originalidad.
martes, 13 de mayo de 2008
lunes, 10 de diciembre de 2007
Daniel e Isolda
Últimamente no he estado escribiendo mucho, y prometo retomar el blog con más asiduidad. No siempre se está "en vena"...
En los últimos días, lo mejor ha sido escuchar la maravillosa apertura de temporada de la Scala. Soy una maldita mitómana y cuando escucho el nombre del teatro milanés comienzo a salivar inevitablemente. Sé que cuando vaya sufriré un síncope, un ataque de histeria o algo similar (y como fruto de él, puede que no me dejen entrar...). Y son noches como la que se vivió el día 7 las que me han convertido en cuasihistérica en este terreno. No sé mucho de Wagner, todo sea dicho. A decir verdad durante mucho tiempo le tuve miedo a Herr Richard. Por aquello de invadir Polonia, y la supuesta música estruendosa, y tal y cual, y Pascual. Gracias a una extraña casualidad (me gustó la leyenda del Holandés Errante, y quise escuchar la ópera, y a partir de ahí estuve perdida para el bando de los antiwagnerianos para siempre), comencé a conocerla poco a poco. Aun así comencé a escuchar la "prima" del pasado viernes con cierto escepticismo. Primeramente, porque aunque le esté tomando el gustillo a Wagner, eso no quiere decir que sea una forofa desmedida, y a veces necesito escuchar sus óperas con cierta calma. Segundo, los problemas que ha tenido la Scala con las huelgas últimamente me hacían temer alguna tempestad de silbidos hacia la orquesta.
Qué decir tiene que todos mis temores eran infundados. No sólo transcurrieron las horas velozmente, en una constante maravilla ante la belleza de Tristán. Fue una noche para no olvidarla, y para envidiar a los afortunados (con los precios, muy afortunados) que estaban allí. El milagro fue realizado gracias, principalmente, a Daniel Barenboim, a la orquesta que estuvo soberbia y a la señora Waltraud Meier, que fue una Isolda estremecedora. Su Tristán (Ian Storey) no estuvo tan afortunado. La puesta en escena de Patrice Chereau, que apostó por un aspecto "atemporal", aún tengo que meditarla, ya que el vídeo aún lo tengo pendiente (lógicamente al no tener canal satélite me conformé con la RAI 3, bendita sea, y con su pesada presentadora que creía ciegamente en que podríamos confundir el himno italiano con el preludio, vaya) Aquí os dejo el maravilloso Mild und Liese que se marcó la Meier.
Qué decir tiene que todos mis temores eran infundados. No sólo transcurrieron las horas velozmente, en una constante maravilla ante la belleza de Tristán. Fue una noche para no olvidarla, y para envidiar a los afortunados (con los precios, muy afortunados) que estaban allí. El milagro fue realizado gracias, principalmente, a Daniel Barenboim, a la orquesta que estuvo soberbia y a la señora Waltraud Meier, que fue una Isolda estremecedora. Su Tristán (Ian Storey) no estuvo tan afortunado. La puesta en escena de Patrice Chereau, que apostó por un aspecto "atemporal", aún tengo que meditarla, ya que el vídeo aún lo tengo pendiente (lógicamente al no tener canal satélite me conformé con la RAI 3, bendita sea, y con su pesada presentadora que creía ciegamente en que podríamos confundir el himno italiano con el preludio, vaya) Aquí os dejo el maravilloso Mild und Liese que se marcó la Meier.
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