Tres cortos vídeos de la producción que ya pasó por Londres y este año se presenta en el Met, supongo que por el inevitable homenaje al compositor, pues este año se conmemora el centenario de su muerte. La Manon de Netrebko está sobradamente documentada. Primero en el vídeo editado comercialmente y en el que la acompañaba Villazón, con Barenboim en el foso. También en otro con Roberto Alagna como Des Grieux. Aparte, está el audio de las funciones londinenses con Grigolo. Ayer fue la primera función, que los noctámbulos o los habitantes de tierras más propicias a los horarios de Nueva York pudieron escuchar a través de la página del teatro. Dentro de quince días será la transmisión de la en HD a los cines, y se podrá seguir, como de costumbre, la matinée por las radios. Que los tres fragmentos sirvan, hasta entonces, de adelanto.
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martes, 27 de marzo de 2012
jueves, 14 de enero de 2010
Una Manon vienesa
Jules Massenet parecía obsesionado con la novela del Abate Prévost. De sus manos salió la música para dos óperas (Manon y Le portrait de Manon) relacionadas con aquel superventas del siglo XVIII que acabó teniendo vida propia, a pesar de haber sido incluído en otra obra de la que hoy pocos se acuerdan. Pero de la historia de Manon y de su caballero ya se habló largamente por aquí cuando se tocó el tema de la Manon pucciniana, posterior a la de Massenet. Es una de las obras más populares del repertorio francés, aunque no a los niveles de Carmen o Faust. También tiene el peligro de poder desembocar en lo cursi y afectado, según las manos en las que caiga. Personalmente, he pasado por varias etapas en cuanto a mi valoración de esta obra de Massenet. Tuve una época en la que no la soportaba y me parecía lo que comúnmente denominamos ladrillo. Después, en los últimos tiempos y a base de cabezonería (también influyeron Sills y sí, la Manon liceísta con Dessay y Villazón) la he reivindicado hasta el punto de preguntarme la razón de ciertos cortes que le fueron inflingidos a la partitura en la reciente representación de Viena, cortes radicales que no he encontrado ni en grabaciones de hace cincuenta años.
Porque en la Manon bajo la batuta de De Billy pasábamos del preludio a la llegada de la diligencia, saltándonos la escenita de las tres damas (o lo que sean) con Guillot y Brétigny. No es que aprecie especialmente ese momento en cuestión (más bien no), pero me llaman la atención mutilaciones de este tipo en esta época en la que se tiende a la integridad total en las representaciones, recuperando a veces cosas que los compositores dejaron de lado en el ensayo general. El Cours-la-Reine, igualmente, ha salido convenientemente recortado, eliminándose el coro inicial y empezando el cuadro justo con la entrada de Javotte, Rosette y Pousette, en La charmante promenade. También se eliminan tanto el ballet como la alternativa ofrecida en el libreto para los teatros que no disponían del mismo; aquí Manon conversa brevemente con el conde Des Grieux y sale directamente hacia Saint-Sulpice, sin más preámbulos o sin pedir a su primo Lescaut que la saque de allí.
Todo el mundo tiene en mente a su Manon favorita. Para unos será Victoria de los Ángeles, para otros será Beverly Sills, incluso los habrá partidarios de Gheorghiu (vale: es una de las grabaciones en las que la rumana me gusta) o su antepasada-prefigura Cotrubas, por citar unos cuantos nombres. Diana Damrau debutaba en el papel y es pronto para saber qué hará con él, pero lo cierto es que me gustó y mucho, más en el aria celebérrima del acto II o en el dúo de Saint-Sulpice que en la escena del Cours-la-Reine. Será interesante seguir la evolución. En cuanto a Vargas, es uno de los cantantes de hoy en día que prefiero; la función es bastante notable, a mi entender. De ambos, Damrau y Vargas, tenemos pendientes otras citas futuras de interés. Dentro de poco podremos escuchar por la radio a la soprano como Donna Anna, si nos fiamos de la programación de la RAI3, que anuncia la retransmisión de un Don Giovanni ginebrino para el sábado 23 de enero (esperemos que haya emisoras alternativas, de todas maneras). Y a Vargas lo escucharemos en marzo (lo digo para los mortales que no tenemos entrada para el Met, ni ganas de trasnochar tanto para cargar con la diferencia horaria y los largos intermedios) en Attila como Foresto. Hasta entonces os dejo con Manon.
Porque en la Manon bajo la batuta de De Billy pasábamos del preludio a la llegada de la diligencia, saltándonos la escenita de las tres damas (o lo que sean) con Guillot y Brétigny. No es que aprecie especialmente ese momento en cuestión (más bien no), pero me llaman la atención mutilaciones de este tipo en esta época en la que se tiende a la integridad total en las representaciones, recuperando a veces cosas que los compositores dejaron de lado en el ensayo general. El Cours-la-Reine, igualmente, ha salido convenientemente recortado, eliminándose el coro inicial y empezando el cuadro justo con la entrada de Javotte, Rosette y Pousette, en La charmante promenade. También se eliminan tanto el ballet como la alternativa ofrecida en el libreto para los teatros que no disponían del mismo; aquí Manon conversa brevemente con el conde Des Grieux y sale directamente hacia Saint-Sulpice, sin más preámbulos o sin pedir a su primo Lescaut que la saque de allí.
Todo el mundo tiene en mente a su Manon favorita. Para unos será Victoria de los Ángeles, para otros será Beverly Sills, incluso los habrá partidarios de Gheorghiu (vale: es una de las grabaciones en las que la rumana me gusta) o su antepasada-prefigura Cotrubas, por citar unos cuantos nombres. Diana Damrau debutaba en el papel y es pronto para saber qué hará con él, pero lo cierto es que me gustó y mucho, más en el aria celebérrima del acto II o en el dúo de Saint-Sulpice que en la escena del Cours-la-Reine. Será interesante seguir la evolución. En cuanto a Vargas, es uno de los cantantes de hoy en día que prefiero; la función es bastante notable, a mi entender. De ambos, Damrau y Vargas, tenemos pendientes otras citas futuras de interés. Dentro de poco podremos escuchar por la radio a la soprano como Donna Anna, si nos fiamos de la programación de la RAI3, que anuncia la retransmisión de un Don Giovanni ginebrino para el sábado 23 de enero (esperemos que haya emisoras alternativas, de todas maneras). Y a Vargas lo escucharemos en marzo (lo digo para los mortales que no tenemos entrada para el Met, ni ganas de trasnochar tanto para cargar con la diferencia horaria y los largos intermedios) en Attila como Foresto. Hasta entonces os dejo con Manon.
MANON
Drame lyrique en quatre actes de Jules Massnet.
Livret d’après Prévost de Henri Meilhac et Philippe Gille.
Manon Lescaut: Diana Damrau
Pousette: Simina Ivan
Javotte: Sophie Marilley
Rosette: Zoryana Kushpler
Chevalier Des Grieux: Ramón Vargas
Comte Des Grieux: Dan Paul Dumitrescu
Lescaut, Cousin de Manon: Markus Eiche
Guillot-Marfontaine: Alexander Kaimbacher
De Brétigny: Clemens Unterreiner
Une servante: Renate Hasler-Gutsch
1er Officier: Jeong-Ho Kim
2eme Officier: Konrad Huber
Le Portier de Séminaire: Hacik Bayvertian
Chor und Orchester der Wiener Staatsoper
Director: Bertrand de Billy
Drame lyrique en quatre actes de Jules Massnet.
Livret d’après Prévost de Henri Meilhac et Philippe Gille.
Manon Lescaut: Diana Damrau
Pousette: Simina Ivan
Javotte: Sophie Marilley
Rosette: Zoryana Kushpler
Chevalier Des Grieux: Ramón Vargas
Comte Des Grieux: Dan Paul Dumitrescu
Lescaut, Cousin de Manon: Markus Eiche
Guillot-Marfontaine: Alexander Kaimbacher
De Brétigny: Clemens Unterreiner
Une servante: Renate Hasler-Gutsch
1er Officier: Jeong-Ho Kim
2eme Officier: Konrad Huber
Le Portier de Séminaire: Hacik Bayvertian
Chor und Orchester der Wiener Staatsoper
Director: Bertrand de Billy
Aquí
martes, 12 de enero de 2010
Damrau y Vargas en el final de Manon
Aunque ya procuraré detallar más adelante, he aquí la escena final de una Manon a la que sólo encuentro un defecto, y es la cantidad de cortes realizados a la partitura. Nunca había escuchado a la obra de Massenet trasquilada hasta ese punto (aunque habrá quien celebre que la primera escena de las damiselas y acompañantes llamando desesperadamente al posadero desaparezca del mapa). Como no tengo ni idea de si detrás se esconde una nueva edición (aunque sería la primera en que se corta a lo salvaje) o razones puramente prácticas, lo dejaré ahí, en manifestar mi sorpresa. De momento, a disfrutar de Vargas y Damrau:
jueves, 2 de abril de 2009
Ah! fuyez, douce image
Un día 2 de abril de 1928 nacía Alain Vanzo. Así que para comenzar el día y a la vez celebrar la efeméride, escuchémosle en Manon, de Massenet.
Vídeo de Operalala
martes, 12 de febrero de 2008
Manon sin Puccini: Massenet
Maurice Leloir: Manon Lescaut (1892). Leloir fue un habitual ilustradorde la Francia del s. XIX. Entre los libros que ilustró estaba Manon Lescaut
(también era un habitual en Dumas); además fue el responsable de los carteles
para el estreno de Manon de Massenet.
Lo de Jules Massenet con Manon roza la obsesión enfermiza. Nada menos que tres de sus obras estuvieron dedicadas a la jovencita y a su enamorado Des Grieux. Su ópera en cinco actos (una opéra-comique) Manon, la ópera en un acto Le portrait de Manon, y el ballet La historia de Manon Lescaut. La principal rival de la ópera de Puccini será naturalmente Manon, que hoy mantiene un privilegiado rango en el repertorio operístico, incluso más alto que el de su "hermana" italiana. Estrenada en 1884 con libreto de Henri Meilhac y Philippe Gille, seguía con mayor fidelidad el argumento de la novela de Prévost, aunque con algunas excepciones. Auber ya había convertido a Lescaut en el primo, no el hermano, de Manon, y Massenet mantuvo el cambio de parentesco. Si añadió la escena de Saint-Sulpice, de gran importancia en la novela, que tanto Auber como Puccini evitaron. Massenet sigue una línea narrativa más detallada de la historia de Manon, aunque cambia igualmente el lugar del desenlace; en esta Manon, la protagonista no llega a embarcar para América, muriendo de agotamiento en el camino a Le Havre, mientras Des Grieux trata de liberarla. Este tiene un mayor protagonismo que en Auber (donde el papel no tenía una sola aria), mientras que la heroína tiene un carácter dulcificado frente a la criatura de Prévost, e incluso frente a Puccini. Manon, además, sufre en esta visión massenetiana una transformación desde la muchachita excitada por la novedad de su primer viaje hasta la sofisticada élegante del cuadro del Cours-la-Reine, para llegar a la criatura devastada del Acto V (en origen, segunda escena del IV). Sin embargo Manon, en manos inadecuadas, puede acabar en la ñoñería y el aburrimiento (el ballet de la escena del Cours-la-Reine es tan aburrido que la propia Manon prefiere salir huyendo hacia Saint-Sulpice), como es también el caso de su hermana pucciniana (a Auber no le salva ni Santa Cecilia en carne mortal). Manon es una obra popular. Toda soprano que se precie graba al menos el aria de la Petite table o la escena del Cours-la-Reine, aunque pocas lleguen a los niveles de entendimiento del personaje a los que llegaba Beverly Sills, aquí cantando la Gavota del Acto III:
Para terminar, una pequeña selección videográfica, perteneciente a las representaciones del pasado julio en el Liceu de Barcelona, con la Manon de Natalie Dessay (poco adaptada al papel vocalmente se dijo, pero para mí magistral interpretativamente) y el Des Grieux de Rolando Villazón, que lo pasó bastante mal, sobre todo en Saint-Sulpice. Eso sí, almas sensibles, preparad los pañuelos, los vais a necesitar.
Je suis encore tout étourdie:
Allons, il le faut... Adieu, notre petite table:
Y por último el dúo final:
La escena del Cours-la-Reine:
La escena de Saint-Sulpice:
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