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lunes, 10 de septiembre de 2012

La efeméride de hoy: recordando a Kraus

Un día como hoy de 1999 fallecía Alfredo Kraus, que siempre sigue en el recuerdo de los aficionados.  Aquí podéis ver en el archivo de TVE el programa que Informe Semanal le dedicó después de su muerte. Además, en Youtube podéis ver varias óperas completas con el tenor canario. Entre las que podéis encontrar disponibles:

- Donizetti La Favorita. De Fabritiis /Kraus, Cossotto, Bruscantini, Raimondi.
- Donizetti. Lucrezia Borgia. Ferro/ Kraus, Gencer, Zillo, Gaiotti.
- Gounod. Faust. Prêtre/ Kraus, Freni, Ghiaurov.
- Massenet. Werther. Parte 1 y Parte 2. Guingal/ Kraus, Scotto, Peters, Sardinero.


Ha sido este un verano bastante complicado en el que han faltado ganas, inspiración y temperaturas adecuadas para acercarse durante un periodo de tiempo prolongado a esta tostadora que llamo portátil. Sí, sé que lo he dicho varias veces pero en esta ocasión espero cumplirlo: iré actualizando con regularidad.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Faust desde el Met

Lo habré dicho mil veces y es probable que lo repita otras tantas al menos: Faust dista mucho de ser mi ópera favorita y, en general, tiendo a escucharla de forma distraída. Lo que no quita que considere imperdonable lo sucedido en el Liceu como ya expliqué en su momento. Me temo que el problema lo tengo con Gounod en general: momentos sublimes combinados con trechos en los que me aburro de lo lindo. En honor del Faust que  ayer pudimos escuchar en la radio - una vez más he de conformarme con eso- he decir que es uno de los que menos somnolencia me han hecho experimentar. Como decía unos días atrás la nueva producción de Des MacAnuff tendría que haber sido protagonizada por Angela Gheorghiu, pero a la rumana no le gustaba la actualización de la historia así que abandonó el barco muy pronto. En una entrevista bastante reciente se preguntaba cómo era posible que un teatro contratase una producción que, ya en origen, se había revelado como un fiasco. Fiasco o no, está claro que público del Met no estaba contento  - era previsible por otra parte - y así lo demostró al terminar la retransmisión con abucheos dedicados al director de escena. El reparto, como es de rigor, fue calurosamente aplaudido, aunque la estrella fue un René Pape al que no se le pueden poner peros, al menos en el aspecto musical. Un cantante con clase, que no hace gamberradas con su papel. Sus compañeros de reparto son un poco más problemáticos y en cuanto a ellos hay opiniones para todos los gustos. Jonas Kaufmann parecía por momentos tener una voz más oscura no sólo que Valentin, sino que el propio Pape en el Acto I. Siempre me he sentido un tanto incómoda con su manera de emitir la voz, aunque en esta ocasión - y pese a un aria que parece haber sido transportada para facilitarle las cosas - me gustó más que en otras. Tengo bastante debilidad por Poplavskaya, cantante que a ratos me hace sufrir por ser absolutamente imprevisible, pero cuya voz me gusta y a la que - al parecer al contrario que el resto del mundo - no encuentro fría o desapegada. Resumiendo, la he adoptado. En la escena final el cansancio le pasó factura. En cuanto a la magnífica orquesta del Met bajo la batuta de Nézet-Séguin sonó estupendamente - escúchese la introducción al Acto IV-, pero torcí el gesto con algunas de las decisiones del maestro. Como es habitual, el ballet no se incluyó: no fue el único sitio donde se empleó la tijera.
Gounod: Faust
Cast
Conductor: Yannick Nézet-Séguin
Marguerite: Marina Poplavskaya
Siébel: Michele Losier
Faust: Jonas Kaufmann
Valentin: Russell Braun
Méphistophélès: René Pape

martes, 29 de noviembre de 2011

Faust "estrena" en el Met

Jonas Kaufmann como Faust. Foto Nick Heavican/Met Opera
Esta madrugada a la 1:30 hora española podrá escucharse en directo a través de la página del Met la primera función de Faust, de Gounod, en la nueva producción - entiéndase nueva por inédita en el Met, ya que procede de la ENO -, que en un principio iba a tener a Angela Gheorghiu como protagonista. La soprano, en cambio, se retiró del proyecto no mucho tiempo después de que se anunciara la temporada 2011-2012 del Met. Diferencias artísticas, según la dirección del teatro. Ella fue bastante más clara: no le gustaba la producción de Des McAnuff, que sitúa la acción en el siglo XX, concretamente en las dos Guerras Mundiales. En su lugar, tenemos a Marina Poplavskaya, quien de todas maneras iba a cantar Marguerite en el segundo reparto. René Pape es Mefistófeles. A la batuta estará el joven Yannick Nézet-Séguin. La ópera estará en los cines - y en la radio-  el sábado 10 de diciembre. Los más impacientes - tanto si son insomnes como si viven en latitudes más propicias a la mía - pueden escuchar el directo de la función de hoy. Es muy sencillo, pero para posibles despistados, sólo hay que ir a la página del teatro y pulsar - cuando aparezca - sobre el enlace Listen Live, eso sí, a la hora de la función.
Os dejo con un vídeo de hace unos añitos en el que Kaufmann, Colombara y Mosuc - atada de mala manera, la pobre criatura - cantan la escena final de Faust.
del canal de 
Además, aquí está el vídeo del concierto veraniego con Schrott y Netrebko - sí, el del numerito con la partitura - y aquí hay un pequeño indicio de lo que puede ser la Marguerite de Poplavskaya.

viernes, 14 de octubre de 2011

Cuarto y mitad de Faust

Con la decisión de inaugurar la temporada del Liceu de Barcelona con una versión en concierto de Faust, la dirección artística del teatro nos ha brindado la oportunidad de viajar en el tiempo. Gracias a ellos podemos recordar la época en la que los medios de grabación no permitían registrar integrales y por tanto las óperas quedaban inmortalizadas en una versión reducida. Así nos podemos sentir como en los años treinta. En dificultades económicas y con ópera recortada. A juego con la crisis, el templo operístico barcelonés recorta la obra de Gounod, uno de los pilares del repertorio - no sólo francés, sino repertorio a secas- , para dejar en cambio íntegras y en  versión escénica obras  que aún tienen que ganarse ese estatus. Se puede entender que la falta de fondos conduzca a la versión en concierto. No hacerla no ya integral - sabemos que Faust es una obra eternamente recortada, empezando por el ballet - sino planear nueve funciones con dos repartos de estos highlights resulta incomprensible y escandaloso. Lo sería en un teatro mucho menos venerable que el Liceu. Aunque según la prensa  algunos incluso agradecieron que ya que la ópera se ofrecía en versión de concierto les ahorraran los pasajes menos lucidos de esta larga obra (!). Siempre han existido aficionados a la ópera que van al teatro en busca de cuatro arias y una nota - hay infinitas maneras de disfrutar de esta pasión tan poco comprensible para el resto de los mortales- , pero la mayoría no está precisamente satisfecha con el experimento. Llamarlo tomadura de pelo sería desacertado, porque todos sabíamos en qué consistía la masacre desde que se anunció la temporada 2011-2012.
El asunto parece aún más sangrante teniendo en cuenta que se tenía a un reparto con buenos cantantes como Beczala y Stoyanova... y con una estrella operística cuyo rango de tal escapa a mi comprensión - dejando a un lado el tópico de que ello se debe a su condición de pareja de Anna Netrebko - como es Erwin Schrott. Habría compensado más escoger un reparto sin relumbrón, pero al menos proponer la ópera en su integridad, o bien celebrar una sola gala estelar con los fragmentos que al final se cantaron. Que, por cierto, eran estos:
Primera parte:
ACTO I.
Introducción
Escena (Faust y coro):Rien...En vain j'interrogue
Duo (Faust y Mephistophele): Me voci

ACTO II.
Kermesse: Vin ou bière, bière ou vin
Cavatina de Valentin:Avant de quitter ces lieux
Ronda de Mephistopheles: Le veau d'or
Vals:Ainsi que le brise légère

ACTO III.
Couplets de Siébel: Faites-lui mes aveux
Cavatina de Faust: Salut!Demeure chaste et pure
Balada de Margarite: Il était un roi de Thulé
Aria de las joyas: Ah!Je ris de me voir si belle
Cuarteto (Faust,Marguerite,Maphistopheles, Marthe): Prenez mon bras un moment!
Duo (Marguerite y Faust): Il se fait tard, adieu!

Segunda parte.

ACTO IV:

Ària de Marguerite: Il ne revinet pas
Escena de la iglesia (Marguerite y Mephistopheles): Segneur, daignez permettre
Coro de los soldados: Gloire inmortalle de nos aïeux
Serenata de Mephistopheles: Vous qui faites l'endomie
Terceto (Faust, Valentin, Mephistopheles): Que voulez-vous, messieurs?
Muerte de Valentin: Écoute-moi bien

ACTO V:

Duo (Margarite y Faust): Oui,c'est toi!Je t'aime!
Terceto (Faust, Marguerite, Mephistopheles): Anges purs,anges radieux
Coro final: Christ est ressucité!


El desaguisado en cuestión pudo seguirse en directo el día 11 de octubre, y ésa es la grabación que os dejo. La primera parte corresponde a mi grabación, aunque en la segunda he tenido que buscar otra fuente. En conjunto la retransmisión me dejó bastante fría, pero es un problema que suelo tener con el tenor que la protagonizaba. Quien más me gustó fue Krassimira Stoyanova, cómo no - en los últimos tiempos la estoy escuchando en cadena - aunque he de reconocer que su  Marguerite no acaba de convencerme, como si la relamida concepción de Gheorghiu le pegara más al personaje. De Schrott ya he indicado arriba lo que pienso en general, y este Mefistófeles viene con las habituales características del cantante. A Tézier y a Deshayes los dejaron reducidos a la mínima expresión. Él, que es un cantante que suelo apreciar, me pareció un tanto vociferante en el aria. En cuanto a Deshayes, la verdad, no la escuché lo suficiente y su desempeño tampoco me pareció nada del otro mundo. La orquesta, al nivel habitual de la casa, sin que la presencia de Vallet aportase gran cosa. 

Faust - Gounod 
(Extractos)



Faust Piotr Beczala
Marguerite Krassimira Stoyanova
Méphistópheles Erwin Schrott
Valentin Ludovic Tézier
Siebel Karine Deshayes
Marthe Julia Juon
Pierre Vallet
Coro y Orquesta del Gran Teatre del Liceu, Barcelona
Primera y segunda parte.

Entrada que se ha quedado sin enlace gracias al cierre de MU. Más información aquí

viernes, 10 de junio de 2011

Comparaciones: Anges du paradis. La solución

Durante el último mes, comparábamos a cuatro tenores en el aria Anges du paradis, de Mireille, obra no demasiado popular de Gounod - aunque las hay todavía menos favorecidas, si nos ponemos a hablar de La nonne sanglante, por ejemplo... -; ya es hora de revelar el nombre de los cuatro tenores. Tenemos un ganador, el número 4, algo que, dicho sea de paso, me esperaba. Gracias a todos los votantes y... comencemos.
Los tenores 3 y 4 han empatado a dos votos. Así que primero desvelemos al Número 2. Se trataba de Gaston Micheletti (1892-1959). A veces me pregunto qué habría en el aire de Córcega en aquellos años en los que saldrían tres célebres tenores de la isla: Vezzani, Luccioni y Micheletti. Nacido en la localidad de Tavaco, Gaston Micheletti estudió en París, debutando en 1922 en Reims, en el papel de Faust. Después consiguió un contrato en la Opéra-Comique parisina. Des Grieux fue el primer papel que cantó allí. El teatro se convirtió en el centro de su carrera, delimitada casi exclusivamente a Francia y Bélgica. Se retiraría en 1946. En su repertorio, Don José - hay unos famosos fragmentos de Carmen junto a Supervía - Turiddu, Canio, Pinkerton, Hoffmann, Werther, Rodolfo, Cavaradossi y Roméo. Se llevó dos votos.
Empatado con Micheletti quedó Alain Vanzo (1928-2002), el tenor número 3, que además grabó el papel de Vincent en estudio. Nacido en Montecarlo, comenzó cantando, como tantos otros, en el coro de una iglesia. En los inicios de la década de los cincuenta cantaba ya en París, como cover de Luis Mariano en la opereta El cantor de México. Su carrera se lanza en 1954 después de ganar un concurso en Cannes. Se convirtió en un especialista en el repertorio galo: Nadir, Gérald, Vincent, Roméo, Werther o Hoffmann fueron algunos de sus papeles. Pero también se dedicó a la ópera italiana, cantando el Duque en Rigoletto, Alfredo en La Traviata o Edgardo en Lucia di Lammermoor. Junto a Caballé, protagonizó la sonada Lucrezia Borgia neoyorquina que dio el definitivo impulso a la carrera de la soprano. Entre sus grabaciones comerciales, que son pocas, Lakmé con Bonynge a la batuta, la Mireille que ya hemos mencionado y Le Jongleur de Notre-Dame.
Al tenor número 1, es decir, Nicolai Gedda, ya lo hemos escuchado en otras comparativas. Se llevó cuatro puntos, uno menos que el ganador. Gedda no es del gusto de todos y donde algunos ven un tenor versátil que cantó en prácticamente todos los idiomas y siempre salió airoso - en determinados casos, hay grabaciones que merecen un lugar en la Historia, como su Sobinin en La vida por el Zar de Glinka - otros ven frialdad y aburrimiento. Digamos que me posiciono más entre los primeros que entre los segundos, aunque depende del papel. Sea como fuere, Gedda, en su inabarcable repertorio - y no, no es una frase hecha, obsérvese su discografía - , ha estado fuertemente asociado a la ópera francesa. Don José, Werther, Raoul de Nangis, Pelléas, Gérald, Nair, Des Grieux, Faust, Roméo, Hoffmann... Correría el riesgo de no terminar nunca y eso que sólo nos estamos centrando en la ópera francesa. En lo que a Mireille respecta, también existe grabación completa, con André Cluytens a la batuta y Janette Vivalda en el papel titular.
El ganador fue el tenor 4, que no era otro que Georges Thill, considerado el más grande de los tenores franceses del siglo XX. Nacido en París el 14 de diciembre de 1897, estudió en el Conservatorio de su ciudad natal; después, acudió a Fernando de Lucia para completar su formación. En 1924 hizo su aparición en la Opéra como Nicias en Thaïs. También cantó en ese teatro Alfredo o Calaf, en lo que fue el estreno francés de Turandot. En la Opéra-Comique su primer papel fue Don José en Carmen. Thill se convirtió en la estrella de los dos teatros parisinos. Si hablábamos de repertorio amplio en relación a Gedda, Thill no se queda atrás. Entre los papeles que cantaba habitualmente estaban Chénier, Cavaradossi, Samson, Radamés, Roméo, Faust, Dick Johnson, Enée, Canio, Gérald, Werther, Des Grieux, Alfredo, Don Carlos, Lohengrin e, incluso en disco, Siegmund y Otello. En disco también grabó, entre otros títulos, Manon, Werther y Louise, las dos últimas con Ninon Vallin, que no se llevaba nada bien con el tenor - y hay quien dice que por eso Louise se quedó a medias, pero eso es otra historia -. La carrera de Thill lo llevó al Covent Garden, a la Scala,  a Viena, al Met o al Teatro Colón. Thill se retiró en 1953, aunque durante algunos años estuvo dando recitales. Murió en 1984.

lunes, 2 de mayo de 2011

Comparaciones: Anges du Paradis

Para la comparativa de este mes he escogido un aria de tenor. Corresponde al último acto de Mireille, esa obra de Gounod oscurecida por las otras dos que han conseguido no ya establecerse, sino superpoblar (¿cuántos Faust, cuantos Roméo et Juliette pueden verse al año en los teatros?) los escenarios. Ya hablaba por aquí de esta ópera con ocasión de las representaciones parisinas que acabaron en DVD. Muchos ya habréis adivinado que se trata de  Anges du Paradis, el aria de Vincent. En ella el muchacho pide a Dios que proteja a su amada, atormentado por presentimientos que se revelarán acertados. La muchacha, que ha ido a Saintes-Maries-de-la-Mer para orar, ha quedado agotada después de su travesía por el desierto de la Crau. Muere poco después, en brazos de Vincent. Aquí tenéis las cuatro interpretaciones de costumbre:
 

VINCENT
(seul)
Mon cœur est plein d'un noir souci!
Qui l'arrête? Pourquoi n'est'elle pas ici?

Anges du paradis, couvrez-la de votre aile!
Dans les airs étendez votre manteau sur elle!
Et toi, brûlant soleil d'été,
Fais grâce à sa jeunesse, épargne sa beauté!
Je l'ai vue à travers mon rêve,
Dans la lande aux souffles de feu,
Accourant seule vers la grève,
Pâle et le front courbé, sous l'éclat du ciel bleu,
Invoquant les Saintes et Dieu!

Anges du paradis, couvrez-la de votre aile!
Dans les airs étendez votre manteau sur elle!
Et toi, brûlant soleil d'été,
Fais grâce à sa jeunesse, épargne sa beauté!

VINCENT
(Solo)
¡Mi corazón esta lleno de un pesar sombrío!
¿Qué la retiene? ¿Por qué no ha llegado aún?

¡Ángeles del cielo, amparadla!
¡Extended vuestras alas sobre ella!
¡Y tú, brillante sol de estío,
apiádate de ella y no agostes su belleza!
La he visto en mis sueños,
vagando por las llanuras abrasadas por el sol,
caminando sobre la arena, pálida y vacilante,
bajo la claridad insoportable del cielo,
¡invocar a los Santos y a Dios!

¡Ángeles del cielo, amparadla!
¡Extended vuestras alas sobre ella!
¡Y tú, brillante sol de estío,
apiádate de ella y no agostes su belleza!

lunes, 14 de febrero de 2011

De amantes veroneses y óperas

La legendaria pendencia entre las familias de los Montesco y de los Capuleto ya era añeja cuando Shakespeare tomó como inspiración la historia de Romeo y Julieta recogida por Matteo Bandello. Se remontaba tan atrás en el tiempo que Dante ya había mencionado a las familias rivales en su Divina Comedia, situándolas en el Purgatorio. En el Canto VI, para ser exactos. Y desde que la inmortal tragedia se estrenó en 1597, muchas son las obras, musicales o no, que han surgido inspiradas en esta historia de jóvenes amantes con los que el destino juega a su antojo. La lista es larga, tanto en música sinfónica como en la escénica. Naturalmente no todos han alcanzado la popularidad de Gounod, Tchaikovsky o Prokofiev y su "indanzable" ballet. Pero ya en el siglo XVIII se estrenaron varios singspiel dedicados a Romeo y Julieta. En todos ellos no hay que buscar una fidelidad al texto de Shakespeare. En realidad, hasta bien entrado el siglo XIX los compositores utilizarán otras fuentes.
Después de esas obras llegaron Zingarelli, Vaccai y, utilizando el mismo libreto que el anterior, Vincenzo Bellini  con I Capuleti e i Montecchi. En marzo de 1831 el compositor francés, que se encontraba en Florencia, presenció una representación de la obra belliniana y montó en cólera. Había escuchado conversaciones no sólo sobre la excelencia de la música, sino sobre la fidelidad del libreto a la historia de Romeo. Naturalmente, la obra desilusionó a Berlioz, que reflejó su descontento en sus memorias:

¡¡¡Qué desilusión!!! En el libreto no hay baile en la casa de los Capuleto, ni rastro de Mercutio,  ni  de la nodriza charlatana, no aparece el eremita grave y calmo, ni la escena del balcón,  ni el sublime monólogo de Julieta al recibir la redoma de manos del fraile, ni el dúo entre Romeo desterrado y el eremita desolado ; nada de Shakespeare, nada ; una obra fallida. ¡Y es un gran poeta, sin embargo, es Félix Romani, al que las mezquinas tradiciones de los teatros líricos de Italia han, obligado a pergeñar un libreto tan pobre a partir de la obra maestra shakesperiana! 

Peor sería su impresión de la Vestale de Pacini - recordemos que era un ferviente defensor de la obra spontiniana -, de la que salió en el primer acto tras expresar su disconformidad con un puntapié en el suelo de madera del teatro. Pero esa es otra historia. Uno de los motivos por los que Berlioz expresó su cansancio era la tendencia de los compositores a encomendar el papel de Romeo a una contralto, y no a un tenor. Romeo había sido territorio primero de los castrados y luego de las contraltos, resaltando la idealización de la figura de un personaje que no es otra cosa que un adolescente. Cuando la obra se recuperó en el siglo XX para el escenario de la Scala, llegó a cometerse la herejía de convertir la parte de Romeo en un papel para tenor. Eso a pesar de que en años anteriores se había representado con una mezzo en el papel de marras. La "herejía" que podemos escuchar en la famosa grabación de Abbado, Aragall, Pavarotti, etc,  incluso creó una pequeña moda que se extinguió en pocos años. Por comparar, escuchemos después a Horne.
Ya antes de su encontronazo con la ópera belliniana - hay que decir que el libreto de Romani bebía de las fuentes italianas anteriores a Shakespeare- Berlioz tenía la idea de  componer una obra sobre la tragedia de Shakespeare. Idea espoleada por la fascinación que sentía por la actriz Harriet Smithson. El fruto será  la "Sinfonía Dramática" Roméo et Juliette, estrenada en 1839.

Supongo que Berlioz se habría quedado más contento con la obra de Filippo Marchetti por dos motivos: su Romeo e Giulietta seguía a Shakespeare y no a otras fuentes y, además, su Romeo era tenor. Marchetti es más conocido (!) por Ruy Blas. Romeo e Giulietta se estrenó en 1865, dos años antes de la obra de Gounod, que no dejó mucho espacio a las demás y que siempre ha sido una favorita del público. Los interesados pueden escuchar en Spotify la grabación que de la obra de Marchetti se realizó con motivo de las representaciones en el festival de Martina Franca. Es interesante, pero también se explican muchas cosas acerca de su pronta desaparición de escena.
Charles Gounod, tras el apoteósico éxito de Faust, recurrió a los libretistas Michel Barbié y Jules Carré para que escribieran un libreto que adaptase la tragedia de Shakespeare. Fruto de la colaboración entre los tres  fue Roméo et Juliette, una ópera en cinco actos que respeta con bastante fidelidad no sólo la historia de amor entre los dos adolescentes, sino todo el entorno que los rodea. Incluso la charlatana nodriza que echaba de menos Berlioz. Pero tanto detalle acabó creando una ópera que se prestaba a ser bárbaramente mutilada a la hora de llevarla a la escena... y de grabarla. Incluso en una época tan completista como la de hoy el ballet sigue cayendo ante la tijera implacable, como cayeron en el pasado el "aria del veneno" o incluso el coro del prólogo. Así lo reflejaban en un periódico inglés con ocasión del estreno londinense - los críticos británicos, por cierto, encontraron la obra no sólo inferior a Faust, sino también a Mireille -, en el que se decía que, aunque los cortes efectuados reducían la obra de Gounod a dimensiones razonables, también destruían el balance de la composición. Con cortes y todo, es una obra cuya presencia en los escenarios es constante, algo que no se puede decir de todas las que, como ella, buscaron en esta tragedia su inspiración.
vídeo de MUEZZAB
Por ejemplo, no puede decirse que Giulietta e Romeo, de Zandonai, haya conquistado su rincón en el repertorio. En realidad, lo más conocido de esta ópera estrenada en 1922 es el aria de Romeo, de la que existen grabaciones históricas como las de Fleta o Del Monaco y, en los últimos años (con cierto resurgir del interés por el verismo y aledaños), de Alagna o Kaufmann. Existen sin embargo grabaciones integrales de la ópera, como la dirigida por Angelo Questa, que también puede escucharse en Spotify. Con la grabación de Fleta termino con esta entrada muy acorde con la fecha en la que nos encontramos.
vídeo de lido2008ve

domingo, 27 de septiembre de 2009

Mireille en París

Canto a una muchacha de Provenza. En los amores de su juventud, a través de la Crau, hacia el mar, por los trigales, humilde discípulo del gran Homero, quiero seguirla. Como era solamente una hija de la tierra, poco se ha hablado de ella fuera de la Crau.
                                                                                                       Frédéric Mistral, Mirèio.
Así comenzaba Frédéric Mistral su poema en doce cantos Mirèio, que narraba la historia de amor entre dos adolescentes de la Provenza procedentes de clases sociales distintas: Mirèio, hija de unos labradores adinerados, y Vincèn, un pobre cestero. Como es lógico, el padre de la jovencita se opone a la relación y aspira a casarla con un mejor partido. Mirèio huye de su casa y atraviesa el desierto de la Crau para ir a Saintes-Maries-de-la-Mer e implorar a las santas que sus parientes acepten a Vincèn. Mirèio sufre una insolación durante el viaje y en su delirio las santas se le aparecen... En la capilla, mientras agoniza, la encuentran sus padres y Vincèn, en cuyos brazos muere la muchacha.

Inva Mula y Charles Castronovo como Mireille y Vincent


El poema de Mistral inspiró a Charles Gounod, que lo tomaría como base para el argumento de una de sus óperas, Mireille; el libreto corrió a cargo de Michel Carré. La ópera se estrenaría el 19 de marzo de 1864 en el Théâtre Lyrique de París. La partitura sería después sometida a diversas revisiones, en parte por exigencia de la cantante que estrenó el papel (Marie Miolan-Carvalho, la esposa del director del teatro),  en parte por otras cuestiones (incluso hubo una versión con final feliz). En una de esas revisiones  (que desembocaron en las representaciones de diciembre del mismo año 1864) se redujo el número de actos de cinco a tres y se añadió en el primero de ellos el que es posiblemente el fragmento más conocido de Mireille, el vals O légère hirondelle. La edición preparada en 1939 por Reynaldo Hahn se considera hoy en día como la más próxima a las intenciones originales de Gounod. Y es esta edición la que se ha seguido en las representaciones de Mireille en la Ópera Nacional de París, que han abierto la temporada en el Palais Garnier.


 Mireille, siempre oscurecida por Faust o Roméo et Juliette,  ha supuesto el inicio de la "era Joël" en la ONP, después de la controvertida etapa de Gérard Mortier. En la primera función hubo bastante descontento con la propuesta escénica, que muchos encontraron demasiado conservadora y con una nula dirección de actores. Otros han criticado el desempeño de los cantantes o del director musical, Marc Minkowski, últimamente empeñado en la resurrección de ciertos títulos del repertorio francés. Parece que, en todo caso, en las funciones sucesivas los aplausos han prevalecido. El estreno de la producción fue retransmitido por la televisión francesa, y los vídeos pueden encontrarse en Youtube fácilmente. Por ejemplo, el de la famosa Chanson de Magali (aún me queda verlo completo, aunque si fuera por este fragmento yo estaría por darle la razón a los que critican la dirección de actores):

Ayer, además, France Musique y otras emisoras de Euroradio ofrecieron esta Mireille en directo, aunque no pude escucharla completa sino que me limité a dejar "trabajando" al ordenador para preservarla, por lo que no opinaré sobre el reparto... O sobre la dirección, en especial porque  no entiendo  qué le ve la gente a Minkowski, de veras (su Gluck me hizo huir despavorida, pobre de mí y de mi oido hiperromantizado). De esa retransmisión procede la grabación que podéis encontrar debajo. 
 
 
Charles Gounod
Mireille
Opéra en cinq actes et sept tableaux sur un livret de Michel Carré
d'après le poème de Frédéric Mistral
Inva Mula : Mireille
Charles Castronovo : Vincent, son amoureux
Franck Ferrari : Ourrias, gardien de taureaux
Alain Vernhes : Maitre Ramon, père de Mireille
Sylvie Brunet : Taven, vieille femme, présumée sorcière
Anne-Catherine Gillet : Vincenette
Sébastien Droy : Andreloux, berger
Nicolas Cavallier : Maître Ambroise, père de Vincent
Amel Brahim-Djelloul : Clémence
Ugo Rabec : Le Passeur
Choeur et orchestre de l'Opéra National de Paris
Direction : Marc Minkowski (3 hrs., 30 min.) 

lunes, 29 de junio de 2009

Comparaciones: el aria de las joyas de Faust. La solución.

A lo largo de este mes se ha comparado a cuatro sopranos en Ah, je ris de me voir, más conocida como el "aria de las Joyas" de la ópera Faust, de Charles Gounod. Gracias a los votantes que han participado en el juego, que en esta ocasión, y al contrario que en ocasiones anteriores, no ha tenido una opción ganadora que aplastase al resto, como si sucedió en la comparativa en torno a Felipe II (con victoria clara de Siepi) o en la obertura de la Flauta Mágica de Mozart, que venció con total claridad Otto Klemperer. Eso sí, hemos tenido a una soprano que se ha quedado sin votos, nuestra Marguerite número 2.
¿Y quién era Marguerite número 2? Pues Mirella Freni, en una grabación de estudio (la única en directo era Marguerite 4) de 1978, con la orquesta de la Ópera de París bajo la dirección de Georges Prêtre, una grabación para EMI en la que sus compañeros de reparto eran Plácido Domingo y Nicolai Ghiaurov. Consultando la discografía de Freni puede verse que esta grabación no es ni mucho menos el único testimonio que tenemos de su Marguerite, aunque sí el más tardío. Al menos, uno de los más tardíos editados "comercialmente". Escuchémosla nuevamente, aunque se haya ido de vacío:

Marguerite número 1 y Marguerite número 4 han empatado a tres votos, así que primero nos ocuparemos de la uno. Se trataba de Joan Sutherland. En esta ocasión el aria procede de un estudio de 1966 para Decca, dirigido, cómo no, por Richard Bonynge, aquí a cargo de la London Symphony. Compañeros de reparto de Dame Joan en esta grabación reeditada en serie económica por la casa londinense eran Nicolai Ghiaurov (omnipresente en esta época en el papel de Mefistófeles) y Franco Corelli. Al contrario que en el caso de Freni, el papel se haya curiosamente ausente de la discografía "oficial" de la Stupenda. Volvamos a escucharla:

La soprano que ocupaba el cuarto lugar en la lista, Marguerite 4, era Renata Scotto. Ya se ha dicho que su grabación era la única en directo. Proviene de una de esas habituales giras de grandes compañías operísticas europeas por Japón. En esta grabación de 1973 (de la que también está disponible el vídeo) la dirigía Paul Ethuin, al mando de la NHK Orchestra de Tokio. Como podréis escuchar, el sonido es razonablemente bueno para ser un directo. Compañeros de Scotto en aquellas funciones fueron, otra vez, Nicolai Ghiaurov y Alfredo Kraus como Faust. Volvamos a escuchar a Scotto:

Ganadora, aunque por la mínima, de esta encuesta, resulta Marguerite número 3: Victoria de los Ángeles, en su segunda grabación de estudio para EMI, en 1958. La casa discográfica realizó dos grabaciones de estudio de Faust en muy poco tiempo (la primera en 1953), ambas dirigidas por André Cluytens y ambas con Victoria de los Ángeles como protagonista (otros que repitieron fueron Boris Christoff y Nicolai Gedda), la segunda más completa (ya que se incluyó el ballet) y con mejor sonido. De la Marguerite de De los Angeles existe también una grabación en vivo del Met (1953), con Richard Tucker y Nicola Moscona. Volvamos a escucharla:

martes, 26 de mayo de 2009

Comparaciones. Marguerite y sus joyas

No hará demasiado tiempo se habló por aquí de Faust, de Gounod, una de las obras cumbres de la ópera francesa y también una de las más célebres del repertorio galo. No menos conocida es el Aria de las Joyas de Marguerite (la Gretchen de la leyenda original), Ah, je ris de me voir. Un aria del Acto III, en el que se encuentra también la intervención más conocida del tenor, Salut, demeure chaste et pure. La escena de Marguerite se compone también del recitativo Je voudrais bien savoir... y del aria del Rey de Thule (Il était un roi de Thule), durante los cuales Marguerite rememora mientras hila en su rueca el encuentro que ha tenido con Fausto al salir de la iglesia. Después, la jovencita decide dejar de pensar en el joven que parecía tan distinguido y encuentra las flores que su eterno enamorado, Siebel (papel representado por otra soprano) le ha dejado. Pero no mucho más allá está el joyero bien repleto que Mefistófeles ha dejado a su alcance y se olvida del ramillete, dedicándose a adornarse con las joyas. Bien, pues allá van las cuatro damas. Como de costumbre, algo más de un mes para votar. Creo que son fácilmente reconocibles, pero, por supuesto, los nombres no se van a revelar hasta el final:




lunes, 27 de abril de 2009

Je veux vivre...

Un día como hoy se estrenaba Roméo et Juliette, de Charles Gounod. Celebrémoslo con Anna Moffo:

El vídeo es de elias12186

jueves, 19 de marzo de 2009

Anges purs, anges radieux

Un día como hoy de 1859 se estrenaba Faust, de Charles Gounod. Así que, para recordarlo, terminemos el día con tres monstruos en el final de esta ópera: Freni, Kraus y Ghiaurov. El año, 1977, y el vídeo, del canal de Oneguin65.

lunes, 13 de octubre de 2008

Un Faust vienés

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Que un tal Doctor Fausto existió parece demostrado, aunque desde luego ni pactó con el diablo ni tuvo nada que ver con una tal Marguerite, o Gretchen que para el caso es lo mismo. El personaje en el que tantas obras literarias y musicales se han basado (de Marlowe a Mann, pasando por Goethe, de Listz a Boito, pasando por Gounod) habría nacido hacia 1480 en la ciudad alemana de Knittlingen y muerto en torno a 1540, por culpa según se dice de un experimento con sustancias químicas que salió mal y acabó con el célebre doctor volando por los aires. El primero en atribuírle poderes demoniacos al personaje fue Martín Lutero. Se le unió otro reformador, Phillip Melanchton, que además añadió el pintoresco detalle de que Fausto siempre iba acompañado en sus correrías por dos perros infernales. El mito fáustico aparece por primera vez, sin embargo, en un libro publicado en 1587 por el librero Johann Spies: Historia von D. Johann Fausten. El autor del volumen, que conoció gran éxito, es anónimo. En esta obra aparecía por vez primera Mefistófeles, o, como se le conocía por entonces, Mefostófiles ("el que odia la luz"), un demonio súbdito de Satanás que ofrece un pacto a Fausto: responderá a sus preguntas y le otorgará todo el conocimiento que quiera, pero al cabo de veinticuatro años el doctor le entregará su alma a cambio. A su muerte, en efecto, es llevado al Infierno. Tal fue el éxito de esta primera manifestación del mito que (previa publicación de un "Fausto" versificado también en Alemania, que no obtuvo el favor de los lectores) pocos años más tarde, en 1592, el doctor y su demonio "doméstico" conocen los escenarios de mano de Christopher Marlowe (1564-1593), The Tragicall History of Dr. Faustus. Como en la primitiva obra alemana sobre Fausto, al final el personaje se condenaba.
De todas maneras, el texto que va a fundamentar el mito es el Faust de Goethe, cuya primera parte se publicó en 1808, mientras que la segunda vio la luz póstumamente, en 1832. La primera parte coincide en gran medida con el argumento de la ópera de Charles Gounod. Mefistófeles apuesta con Dios (como en el prólogo del Mefistófeles de Boito) que será capaz de apartar a Fausto del buen camino... En su estudio, el doctor, que ahora se siente incapaz de responder a todos los interrogantes que se plantea, decide dedicarse a las artes mágicas. Un día en que se encuentra paseando con su ayudante Wagner, un perro callejero le sigue hasta su estudio. Una vez allí, el animal se transforma en Mefistófeles y le ofrece un pacto a cambio de su alma: le entregará todo lo que quiera si Fausto se convierte después en sirviente del Demonio. El doctor acepta y firma el pacto con su sangre. Con la ayuda de su nuevo aliado, unas cuantas joyas y el beneplácito de la vecina de la muchacha, Fausto seduce a la joven Gretchen. La familia es destruida gracias a los manejos de Mefistófeles: su hermano Valentin muere a manos de Fausto, y la propia joven, enloquecida, envenena a su madre y ahoga al niño que tiene de su amante... Por todo ello, es encarcelada y condenada a muerte. Fausto intenta en vano sacarla de la prisión, pero la joven muere en su celda, mientras el doctor y Mefistófeles huyen. Una voz celestial anuncia la salvación del alma de Gretchen. En la Segunda parte, más alegórica, Fausto entra en contacto con personajes míticos para acabar redimido ante Dios.
A Charles Gounod le obsesionaba la obra de Goethe, y siempre pensó en ponerle música. Lo leyó por vez primera a los veinte años, en 1838, y cuando partió al año siguiente para la Academia de Roma, llevó el libro consigo. Su Faust se basó no sólo en la obra de Goethe, sino en un drama inspirado en ésta, Faust et Marguerite, de Michel Carré. Hay que recordar que Carré fue uno de los libretistas empleados por Gounod, si bien parece que la contribución mayoritaria fue de Jules Barbier. La obra (estrenada en el Theatre Lyrique de París en 1859) sufrió variaciones a lo largo de la composición y de los ensayos: Gounod hizo cortes en una partitura que alargaba la ópera: retiró un duo entre Marguerite y su hermano, por ejemplo. Los diálogos hablados del estreno (no muy bien recibido, por cierto) fueron sustituidos por recitativos más tarde. En cambio, el coro Gloire immortelle de nos aïeux y el aria de Valentin Avant de quitter ces lieux fueron añadidos posteriores. También fue un añadido el Ballet del Acto V, indispensable para que se representara en la Ópera de París (1869) y que -por otra parte- es cortado en tantas representaciones y grabaciones, como es el caso de la que nos ocupa.


Una grabación de este sábado, con algunos problemas de sonido (pido disculpas por adelantado) en la que lo mejor de la noche fue la Marguerite de la señora Alagna, o Gheorghiu, (como quiera el lector) que no es precisamente una de mis cantantes favoritas... Pero lo que es, es... En conjunto una muy disfrutable versión de Faust. A Gheorghiu ya la habéis escuchado más abajo, ahora es el turno de Alagna...


Faust
(Gounod)

Faust - Roberto Alagna
Marguerite - Angela Gheorghiu
Méphistopélès - Kwangchul Youn
Valentin - Adrian Eröd
Siebel - Michaela Selinger
Wagner - Alexandru Moisiuc
Marthe - Janina Baechle

Bertrand de Billy

domingo, 3 de agosto de 2008

Villazón y Machaidze en Roméo et Juliette

De ayer mismo, en Salzburgo. Parece que en el caso de la televisión por satélite no hubo los problemas que arrastró la radio, que se cortó durante algunos momentos, por poner un ejemplo, en el dúo final (como yo llegué justo ahí después del final del Ocaso de los Dioses maravillosamente dirigido por Thielemann, no sé si existieron otros cortes). Y van dos funciones así, contando con el Otello (que podrá verse por la televisión satélite el día 10)...




martes, 17 de junio de 2008

Gounod


Un día como hoy de 1818 nacía en París Charles Gounod, uno de los compositores esenciales del repertorio galo, y también el padre de dos de las óperas en lengua francesa más representadas: Faust y Roméo et Juliette. Hijo de un pintor y de una pianista, Charles Gounod recibió sus primeras lecciones musicales de manos de su madre; en cierta manera, no le quedaba otra que dedicarse a la música. Después, estudió en el Liceo de San Luis, además de recibir lecciones de composición de Antoine Reicha (1770-1836); más tarde, en el Conservatorio de París, sería alumno de Halévy y de Lesueur. En 1839 ganó el Premio de Roma, donde pasaría tres años. Allí estudió la polifonía del siglo XVI, interesándose mucho en Palestrina. En 1842 haría un viaje a Austria y Alemania, donde entró en contacto con la música de Mendelssohn y Schumann. De regreso en París estuvo trabajando como organista. Primero se dedicó a la música sacra (Gounod era muy religioso, incluso estuvo a punto de tomar los hábitos). En 1851, sin embargo, estrena su primera ópera, Sapho. Su éxito sin embargo no llegaría hasta 1859, año en el que estrenó Le médecin malgré lui y, sobre todo, Faust. Repetiría el golpe con Mireille (1864) y Roméo et Juliette (1867). En 1870 y debido a la guerra franco-prusiana, Gounod buscó refugio en Londres, donde llegó a ser director de la Sociedad Coral del Royal Albert Hall. En 1874 regresaría a París. Sus últimas óperas no alcanzaron el éxito de antaño. Terminó su carrera tal y como la había empezado: dedicado a la música sacra.
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