domingo, 4 de mayo de 2008

El Rapto en el Serrallo


Demasiadas notas. Eso, según la leyenda recogida por mil y un biógrafos, dijo el emperador José II a Mozart después de asistir al estreno del singspiel (género lírico alemán que emplea diálogos hablados en vez de recitativos, como la opéra-comique y la zarzuela) El Rapto en el Serrallo (primigeniamente conocido como Belmonte und Konstanze, como demuestran los carteles del estreno). Según esa misma leyenda, Mozart habría contestado: Las justas, Sire. Si José II pronunció la frase, podría expresar su perplejidad ante una ópera que era muy novedosa, y que cambiaría para siempre el género en el ámbito alemán. Para Mozart, además, supondría establecerse en Viena como compositor adulto, lejanos ya los tiempos en los que paseó su prodigiosa niñez por media Europa. Estrenada el 26 de julio de 1782, la ópera contaba con libreto de Gottlieb Stephanie, quien, escribiría Mozart "tiene en Viena, y bien que lo lamento, una pésima fama; la de persona grosera, falsa y calumniadora, que ha hecho de todo a todo el mundo. Puede que sea verdad, puesto que todos lo dicen...". Falso o no, Stephanie había logrado poner en pie un libreto que, sin ser una maravilla, al menos era útil para lo que se quería. La idea no era suya. Christoph Friedrich Bretzner (1748-1807) había publicado precisamente Belmont y Constance o el rapto del serrallo, representada como singspiel en Berlín. Stephanie se limitó a adaptarlo, para desesperación y furia de Bretzner. Claro que el propio Bretzner había adaptado su libreto de otro llamado Adelheid von Velheim. Y es que el tema turco y oriental hacía furor en Europa desde el siglo anterior. En cuanto a la calidad del libreto, no era una obra maestra, pero sí efectivo. No en vano decía Mozart que la poesía debía ser la hija obediente de la música. Los ensayos generales comenzaron en junio de 1782. La iniciativa era apoyada por José II, interesado por crear una ópera "alemana" libre de influencias italianas y francesas. Eso teniendo en cuenta que los italianos (resulta inevitable hablar de Salieri) "reinaban" en la Viena de finales del XVIII, antes de que Mozart apareciera en escena y también después de que dejara el mundo prematuramente. Wolfgang vio enemigos por todas partes, dispuestos a sabotear el estreno; aunque felicitado por Gluck, parece que la segunda representación fue accidentada: El primer acto me lo han hundido, aunque no hayan podido impedir los gritos de "¡Bravo!" que coronaban las arias, escribiría Mozart. Este olvidó reservar sus derechos sobre la venta de las partituras, así que no cobró ni un céntimo por las sucesivas impresiones y ventas. Viena, como de costumbre, había reaccionado de forma fría ante Mozart. Sería Praga la que se pondría a sus pies, como si- escribiría su biógrafo Niemetschek (1766-1849), asistente además al estreno- "todo lo conocido y oído hasta ahora no hubiese sido música". Y Goethe añadiría: "Con el Rapto, la experiencia artística de Mozart había llegado a su plena madurez; lo que luego fue injertándose no fue más que la experiencia de su vida".
Para redondear el tema, ¿qué mejor que escuchar El Rapto en el Serrallo? La grabación que sigue corresponde a una función que tuvo lugar ayer mismo en el Metropolitan de Nueva York. Los protagonistas, la maravillosa Diana Damrau, Mathew Polenzani, Steve Davislim y Alekxandra Kurzak, bajo la dirección de David Robertson. La calidad del sonido no es del todo mala, para lo que suele ser una grabación radiofónica. Para los interesados en encontrar emisoras de música clásica en internet, Operacast es la mejor opción. Que disfrutéis de la velada, realmente lo merece.

Konstanze: Diana Damrau
Blondchen: Aleksandra Kurzak
Belmonte: Matthew Polenzani
Pedrillo: Steve Davislim
Osmin: Kristinn Sigmundsson
Pasha Selim: Matthias von Stegmann

David Robertson
Coro y Orquesta del Metropolitan de Nueva York

Acto I
Acto II
Acto III

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