miércoles, 4 de febrero de 2009

Favoritas de la casa: La Traviata


Después de sacudirse la pereza pos-pos-pos navideña, he aquí que comienza en el blog una nueva serie que espero me anime a atender el blog en medida simliar al caso del homenaje a Puccini que tuvo lugar el año pasado. En este caso, hablaremos de óperas que, por alguna razón, ocupan un especial lugar en mis preferencias. No estamos hablando de las mejores, ni de las más relevantes del repertorio, ni de las más representadas. Son simplemente aquellas que prefiero. Y como he hablado largamente de las puccinianas, o de mi ópera favorita (la Innombrable), vamos a empezar con otra favorita de la casa: La Traviata, de Giuseppe Verdi, la tercera en la famosa "Trilogía popular" integrada, además, por Rigoletto e Il Trovatore. Y sin duda (esta sí) una de las óperas más populares, representadas, grabadas, etc, todo lo que se quiera, del repertorio.
Estrenada el 6 de marzo de 1853 en el Teatro la Fenice de Venecia, La Traviata nos cuenta la historia de Violetta Valéry, célebre cortesana afectada de tuberculosis que cae víctima de las convenciones sociales, al tener que abandonar a su amado Alfredo porque el padre de éste se lo pide, en nombre del futuro de la familia Germont, o más concretamente, de la joven hermana de Alfredo. Una historia extraída directamente del drama a su vez basado en la novela de Dumas hijo La Dama de las Camelias; novela, por otra parte, con un fuerte componente autobiográfico y basada en la relación de su autor con una cortesana real: Marie Duplessis, que murió a los 23 años precisamente de tuberculosis. El estreno de La Traviata se saldó con un fiasco. No, como se ha dicho a veces, porque el público de La Fenice rechazara un tema contemporáneo (ese temor llevó a presentar una ambientación dieciochesca, y así, como si fuera una nueva Manon, se presentó Violetta ante los ojos del público hasta finales de siglo), sino porque el reparto era inadecuado y la idea de que la robusta soprano que estrenó el papel fuera tísica desató las carcajadas en algún momento de la representación. "La Traviata, ayer por la noche, fue un fracaso. ¿Culpa mía o de los cantantes? El tiempo lo dirá", escribió Verdi. El tiempo le dio la razón a él, y en un plazo muy corto. Al año de su estreno en la Fenice, Violetta volvía a la carga en la misma ciudad que la había visto nacer, Venecia, sólo que en otro escenario, el Teatro San Benedetto. Y como en tantas otras ocasiones, a la segunda fue la vencida. Esta vez, la ópera fue un éxito.

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