martes, 3 de marzo de 2009

Carmen, Carmencita

Un 3 de marzo de 1875 se estrenó en la Opéra-Comique de París Carmen, de Georges Bizet. La historia de su estreno es una más en la lista de títulos del gran repertorio que fracasaron en su primera representación. Más que de un fracaso absoluto, al parecer, se trató en este caso de una acogida gélida por parte del público, poco acostumbrado a heroínas como la célebre gitana nacida de la pluma de Mérimée. Heroína a la que, dicho sea de paso, se le han otorgado en el siglo XX ideas que poco tienen que ver con la época en la que nació.
La leyenda atribuye al fracaso de Carmen la temprana desaparición de Bizet, que moriría ese mismo año, en junio. Leyenda acrecentada por la narración de la primera cantante que encarnó al personaje titular, Celestine Gallie-Marie (en la imagen), que contó que había presentido el fallecimiento del compositor durante una representación, en la escena de las cartas. En realidad la causa fue más prosaica. Aunque sea cierto que el fracaso inicial de Carmen le desmoralizó, su muerte se debió más a que se empeñara en bañarse en el Sena en mayo, a pesar de la gélida temperatura de las aguas. Caería enfermo y ya no se recuperaría.
Irónicamente, Carmen, que había comenzado con tan mal pie, estaría destinada no sólo al éxito sino a la popularidad. Demasiada popularidad, acaso, que le ha acarreado el maltrato en mil y una formas distintas. y al que no es ajeno el mundo de la publicidad Después de la muerte de Bizet, Ernest Guiraud (que realizaría la misma tarea para Les Contes de Hoffmann, de Offenbach)le añadió recitativos. Así conocimos la obra hasta bien entrado el siglo XX. Actualmente se tiende a representar con preferencia la Carmen original, con su forma de opéra-comique, es decir, con diálogos insertados entre los números musicales.
Aunque sea un papel pensado para una mezzo, Carmen ha tentado a bastantes sopranos, de lo que es buena muestra la discografía. De los Ángeles, Callas (que solamente la grabó) o Price, por poner tres ejemplos célebres, cayeron en las redes de la gitana, personaje bastante suavizado respecto a su original literario, que era más sórdido. Eso sí, la dotaron de una "antagonista", Micaela, que no existe en la novela de Mérimée y que sale de una frase de Don José alusiva a la diferencia entre Carmen y las mujeres de su patria chica, siempre ataviadas con falda azul y con el cabello recogido en trenzas (mientras que la heroína de la historia va vestida de forma que, en Navarra, "habría hecho que todos se santiguasen"). También "ascendieron" a Escamillo (nombre no mencionado en la novela) a matador, ya que para Mérimée era simplemente miembro de una cuadrilla. Eliminaron al marido de Carmen, al que Don José mata en una pelea. Por último, suavizaron un poco las actividades delictivas a las que Carmen y compañía se dedican, y que quedaron en simple contrabandismo en la ópera.
L'amour est un oiseau rebelle es uno de los fragmentos más repetidos, cantados y populares de todo el repertorio operístico. Bizet la adaptó de una canción de Sebastián Iradier (autor de La Paloma), El Arreglito. Todas las cantantes femeninas, y no sólo las mezzos han caído alguna vez en la tentación, al menos, de la Habanera. La lista sería infinita. De modo que, para celebrar el aniversario, veamos a una que, en principio, no asociaríamos al papel de Carmen, Rosa Ponselle, que en las postrimerías de su carrera haría una prueba de cámara para Hollywood en la que cantó unos fragmentos de la ópera, como podréis ver en el vídeo (del canal de dorje1975):


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