miércoles, 16 de diciembre de 2009

Otros compositores, otras Vestales


El mundo de las sacerdotisas de Vesta y la terrible pena que les acarreaba el incumplimiento de sus votos han atraído a otros compositores aparte de Spontini, que no fue ni mucho menos el primero en llegar. Dejando a un lado a la más famosa sacerdotisa  infiel del repertorio operístico, Norma (que tantos puntos en común tiene con Julia), nuestra lista comenzaría con Gluck. La obra en cuestión es L'innocenza giustificata, una festa teatrale estrenada en Viena en 1755. El libreto se basaba en la leyenda de la vestal Claudia, una de las más célebres sacerdotisas de la orden. Si creemos la tradición, hacia el año 204 antes de Cristo, estando Roma en guerra con Cartago, una de las vestales fue acusada de romper sus votos. Claudia, la presunta culpable, consiguió arrastrar una barcaza que  había encallado en el puerto de Ostia con la ayuda de su ceñidor. No se trataba de una embarcación cualquiera: a bordo se encontraba una estatua de la diosa Cibeles. La inocencia de Claudia quedó demostrada con este prodigio. Como en la historia real, la peripecia de la vestal de Gluck acaba felizmente. Escuchemos Non è la mia speranza, de la grabación editada por Deutsche Harmonia Mundi:

vídeo de Sarma230

Saltándonos, claro está, a Gaspare Spontini, tendríamos una nueva incursión en el tema de las vestales gracias a Vicenzo Pucitta (1778-1861), cuya ópera La Vestale se estrenó en 1810, es decir, tres años después de la obra del compositor de Maiolati. Se trataba de un vehículo de lucimiento para Angelica Catalani, la superdiva afincada en la capital inglesa. En la Vestal de Pucitta, Giulia, la protagonista, está secretamente enamorada de Licinio, un general victorioso cuyo más leal amigo se llama... Cinna. Nos va sonando, ¿verdad? Pues sí, no sólo el nombre de los personajes es idéntico a los de Spontini, sino que podríamos hablar de plagio indisimulado. Eso sí, la Vestal de Pucita añade nuevos personajes (como el de Fulvia, amiga de Giulia) o pone nombre a algunos que sólo conocíamos por el título, pero el resto transcurre por los mismos caminos que en Spontini. El libreto es el de De Jouy, convenientemente traducido al italiano y modificado para la inclusión de Fulvia. En la copia del libreto que podéis consultar aquí no aparece el nombre de De Jouy. No tengo  la menor idea de cuál fue la reacción de Spontini a esta nueva Giulia,  aunque supongo que le reforzaría en su creencia de que todos los compositores lo plagiaban con mayor o menor fortuna. Después de su estreno londinense, la Vestale de Pucitta se estrenó en Lisboa y Milán; a la ciudad lombarda llegó en 1817. Después se sumió en una oscuridad mucho mayor que la que engulliría a su hermana mayor. No parece haber sido representada más allá de la primera mitad del siglo XIX, aunque sí se ha grabado un fragmento, gracias a la infatigable (y cara) firma Opera Rara:

vídeo de Meyerbeer1

Y si hablamos de oscuridad, más aún reina en torno a La Vestale de Giovanni Pacini. Aquí podéis consultar un libreto de la época de una representación en Barcelona, en 1830. Una de las escasas referencias que tengo al respecto procede del testimonio de Hector Berlioz, un verdadero adorador de Spontini en general y de La Vestale en particular, que asistió a una representación de la obra en Italia y acabó saliendo del teatro en mitad del segundo acto, descontento con todo lo que veía, y oía ,entre otras cosas con el hecho de que a Licinio lo interpretase una mujer (ya había tenido un problema parecido con los Capuleti bellinianos, aparte de su irritación por la escasa fidelidad del libreto a Shakespeare). El libreto de Luigi Romanelli toma los nombres canónicos, por así decirlo  de Giulia, Licinio, Cinna, etc, cambiando el nombre de la Gran Vestal (innominada en Spontini, llamada Marcia en la  ópera de Pucitta) por Emilia, conservando a Fulvia como amiga/confindente de Giulia, y añadiendo un elemento más al drama, ya que el Pontífice Máximo resulta ser el padre de Giulia, cosa que se descubre justo después de la condena de la joven. No obstante las fechas en las que nos movemos, el final seguía siendo feliz y Giulia era devuelta a los brazos de su amado y de su recién encontrado progenitor.
No fue así en el caso de Mercadante, que se decidió por un final trágico.  Como ya se dijo por aquí, también compuso su Vestale, obviamente con cierta influencia de la obra de Spontini, pero con libreto de Cammarano y sin concesión al final feliz.  En realidad pasamos de un extremo al otro:, del happy end al baño de sangre nuestra heroína muere enterrada viva, nuestro héroe Decio se suicida sobre su tumba y Publio, su mejor amigo, pierde la vida en la lucha por rescatar a la vestal.  La sacerdotisa de Mercadante se llama Emilia, y el encargado de condenarla a muerte es el padre de su enamorado, el cónsul Licinio. Aquí podemos escuchar dos arias, para Giunia (la amiga y confidente de Emilia), en la que ruega por la salvación de su amiga (Se fino al cielo ascendere) y para Metello, el sacerdote, secundado por el pueblo que pide la muerte de la vestal culpable. Mercadante tuvo más suerte que Pucitta o Pacini y de su Vestale sí existe grabación completa:

vídeo de LindoroRossini
Massenet compuso en 1912 Roma, una ópera trágica en cinco actos cuyo libreto se basaba en un drama visto años atrás, Rome vaincue, de Alexandre Parodi. Parodi retomaba el nombre histórico de una vestal que fue enterrada viva durante la segunda Guerra Púnica, Opimia. En su drama, hacía aparecer la figura de su

abuela, Posthumia, ciega por más señas. En el desenlace Posthumia atravesaba con un puñal el corazón de su nieta (que debía antes guiar su mano para indicarle el lugar donde herir) para ahorrarle la espantosa muerte a ella reservada.  Después, Posthumia se sentaba sobre la tumba de Opimia (los demás creen conveniente enterrarla y dejar las cosas como están, a pesar del sacrilegio) y esperaba la muerte. Massenet cambia el nombre de Opimia por el de Fausta, pero en esencia la trama es la misma. Existe grabación completa, procedente del Festival de Martina Franca; sin embargo vamos a escuchar una grabación realizada en el año en el que se estrenó Roma: 1912. El aria, Le soleil se couchait, no corresponde a la protagonista, sino a otra de las vestales, Junia. Canta Lily Dupre.

del canal de CurzonRoad

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