jueves, 25 de noviembre de 2010

Las raras: Fernand Cortez de Spontini, o primera entrada robot

Si el sistema de Blogger funciona correctamente, esta será una de las entradas que aparecerán "por generación espontánea" cuando no pueda actualizar el blog debido a un viaje. En los últimos días he tenido poco tiempo y aún menos inspiración como para actualizar. De modo que he dejado preparadas unas cuantas entradas hasta que vuelva con más energías. Aunque hay que decir que la primera entrada robot testimonia la falta de inspiración, ya que en rigor es algo que ya he hecho antes aquí, referido a una de las óperas de un compositor por el que siento una enorme debilidad: Spontini. Debo ser de la minoría que no las considera lo que en lenguaje coloquial se llama ladrillazo y una de mis fantasías operísticas es ver La Vestale puesta en escena, sin cortes y con un buen reparto (que es lo más arduo de cumplir). Absténganse Rohrers y demás fauna.
 Fernand Cortez se estrenó en París en 1810, fruto de una operación propagandística de utilidad bastante discutible.Su autor vivía entonces en la cima del mundo musical parisino, después de la lucha que supuso estrenar La Vestale, en gran parte gracias al apoyo imperial. Concretando, gracias al apoyo de la Emperatriz Josefina Bonaparte - me pregunto cuándo se aprenderá, entre otras cosas, a no llamarla Josefina de Beauharnais, nombre que jamás llevó en vida -, que prácticamente había exigido que la obra, rechazada por los académicos franceses, se pusiera en escena. Para cuando Fernand Cortez se estrenó, la Incomparable - por emplear los términos de su esposo - ya no estaba en la Corte,  pues en 1809 la pareja imperial se divorció por razones de Estado. Pero Spontini seguía gozando del favor de Napoleón, que pensó en encargarle una obra grandiosa - tanto que hasta implicaba una carga de caballería sobre el escenario-  que además le sirviera como arma propagandística.
El objetivo era justificar la invasión de España estableciendo un paralelo entre los fanáticos sacerdotes aztecas y los fanáticos sacerdotes españoles. Cortés y sus hombres eran comparados subliminalmente con el Emperador y las tropas francesas que iban a liberar a una España dominada por la Inquisición y el oscurantismo. Excusa empleada a menudo por ejércitos invasores de todos los tiempos. Se insistió especialmente en que el libreto debía exaltar las cualidades civilizadoras de Cortés. A cambio, Spontini recibiría 180.000 francos.
Era bastante difícil que la misión propagandística resultase, ya que de la misma manera se podía establecer un paralelo entre Cortés y los españoles del XVI y los que en 1808 lucharon contra los franceses. Además, la guerra de España empezó a convertirse en una sangría para el Imperio - los únicos favorecidos fueron los ingleses, que debilitaban a Napoleón en terreno ajeno y de paso también saqueaban y destruían - y Fernand Cortez, pese a su éxito inicial, en una ópera no deseada que se esfumó de los carteles. Spontini la someterá después a diversas revisiones, alguna bastante extrema. Que una de ellas implicara la alteración del orden de los actos no habla demasiado a favor de la coherencia argumental del libreto de De Jouy, que había sido responsable del texto de La Vestale y que también lo sería de la revisión francesa de Mosè in Egitto y de Guillaume Tell para Rossini.
El libreto es perfecta muestra de lo que aún no había nacido oficialmente, pero que Cortez era ya: la grand opéra. Amazily, sobrina de Moctezuma y hermana del guerrero Télasco, se debatía entre el deber hacia su patria y su gente y el amor por Cortés. Éste, además, debía rescatar a su hermano Alvar de las manos de los aztecas, hacer fracasar los planes del fanático Gran Sacerdote y superar el motín de sus hombres que le reprochaban hacer la guerra sólo por su gloria personal y no en nombre de España. Todo ello, después de varios ballets, batallas, quema de las naves, templos incendiados o golpeados por el rayo, culminaba en un final feliz: el matrimonio de Cortés con Amazily, oficiado por... Moctezuma, y la reconciliación entre españoles y aztecas. El parecido con la realidad histórica - sin necesidad de acudir a la Leyenda Negra - es mera coincidencia.
Después del estreno de 1810 conoció sucesivos "reestrenos" de 1817, 1824 y 1832. La recepción de crítica y público fue dividida. Algunos de sus críticos gruñían que Spontini sólo se preocupaba de la orquesta, tratando la voz humana como otro instrumentos más. Otros, como su adorador Berlioz, escribían encendidos panegíricos al compositor, que debió acogerlos de muy buen grado. Porque entre las virtudes de Spontini no estaba la modestia. Precisamente por eso debió de ser duro ver, en los últimos años, cómo sus obras dejaban de ser representadas y cómo ascendían a los escenarios las de su aborrecido Meyerbeer. En el siglo XX siguió la pauta: tenemos una representación milanesa en 1916, y luego nada hasta que en 1951 se rescató para el San Carlo de Nápoles, lógicamente en versión italiana. Y con cortes. Y con una obertura que no era la de Fernand Cortez, sino la de Olimpia, diez años posterior. Esta versión, con Renata Tebaldi como Amazily, puede escucharse en Spotify. Lo único parecido a una grabación integral que tenemos hoy en día es la de Jean-Paul Penin, en francés. A medio camino entre una y otra se sitúa una grabación de 1974 dirigida por Lovro von Matacic y de la que habéis podido escuchar diversos momentos en esta entrada. En versión italiana, eso sí, pero con un mayor cuidado que la de 1951, y también con mejor sonido. En tiempos recientes se han dado algunas representaciones - y versiones de concierto - integrales. Ya que Mortier parece tan interesado en el tema de la Conquista, ¿los pobres spontinianos podemos permitirnos una esperanza al respecto? Va a ser que no, me temo. Mientras tanto, aquí os dejo esta grabación:

SPONTINI FERNAND CORTEZ

Fernand Cortez - Bruno Prevedi

Montézuma - Ivan Stefanov

Télasco - Antonio Blancas(-Laplaza)

Amazily - Ángeles Gulin

Alvar - Aldo Bottion

Morales - Carlo Del Bosco

Le grand-prêtre - Luigi Roni

Spanish Prisoner 1 - Marco Vivicio Corda

Spanish Prisoner 2 - Ubaldo Carosi

Sailor - Italo D' Amico


Coro y Orquesta de la RAI de Turín
Lovro von Matacic, 1974

Aquí y aquí

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