viernes, 11 de febrero de 2011

Comparaciones: la obertura de El Holandés Errante

En el blog se ha hablado en varias ocasiones de El Holandés Errante, que supuso para mí - tengo la impresión de que muchos hemos empezado por ahí- la puerta de entrada a Wagner, y que aún sigue siendo mi favorita del compositor de Leipzig. De eso se deduce que no soy wagneriana de pro: los más acérrimos suelen pasar por el primer éxito de su admirado Richard con la indulgencia debida a los pecadillos de juventud. Así que para la comparativa he escogido en esta ocasión cuatro versiones distintas de la obertura de esta ópera estrenada en Dresde en enero de 1843. Los cuatro directores no tienen gran cosa en común, he mezclado épocas - aunque la mayoría son grabaciones relativamente recientes - y alguno de ellos ya no está entre los vivos.  
Muchos recordarán la tristemente desaparecida - aunque disponible en algunas bibliotecas que tengan una sección de música al menos aceptable - serie de libretos de Daimon, acompañados de un análisis musical tan certero como asequible incluso para los legos en todo lo que a descifrar una partitura se refiere. Por fortuna dispongo de una copia del correspondiente al Holandés - a la espera de seguir rescatando volúmenes en las librerías de segunda mano. Sobre la obertura se nos decía:
Es ante todo una tempestuosa y sugerente marina. Como las oberturas de Tannhäuser y de Los maestros cantores de Nuremberg, ésta propone una anticipación-resumen de la acción de la ópera. Al igual que la de Tannhäuser adopta la forma Sonata, con dos temas básicos contrapuestos en la estructura, en la orquestación, en el tempo y en contenido expresivo y psicológico; pero se diferencia de ella fuertemente por su evidente sabor de poema sinfónico, característica igualmente de otras dos oberturas románticas no pensadas para la escena: El Corsario, de Berlioz, y La gruta de Fingal, de Mendelssohn, también dos bellas marinas.
Continuaba el análisis con la división de la obertura en cinco secciones:  la introducción que nos presenta el tema que corresponde al Holandés y a su tripulación; el andante que expone el motivo de la redención, ligada al amor de Senta hacia el extraño hombre pálido y  recoge parte de la música de la Balada, una tercera sección que vuelve a la música tempestuosa del inicio, otra dedicada al motivo de la tripulación de Daland y por último la lucha entre los temas del Holandés y el de la redención introducen una última sección. La coda es distinta en las versiones de 1843 y 1864.  Vamos con las versiones, con, como de costumbre, algo más de un mes para votar:
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