sábado, 21 de febrero de 2009

La Traviata: pequeña videoteca

(No están todas las que son, lo sé, pero sí todas las que he visto; algunas de ellas en varias ocasiones).
Hace ya bastante tiempo estuve hablando en el blog de alguna edición en DVD de esta obra maestra de Verdi. Vamos ahora a repasar unas cuantas ediciones. Empecemos por las versiones fílmicas de La Traviata, que no han sido pocas. No obstante, y a falta de que se edite en ese soporte (o en el que le suceda) la película con Freni, Bonisolli y Bruscantini, se señalarán dos:
La más antigua es la protagonizada por Anna Moffo, Franco Bonisolli y Gino Bechi, con la dirección orquestal de Giuseppe Patané. La película está filmada por Mario Lanfranchi y ha sido reeditada en DVD por VAI. No hay que esperar gran cosa del sonido de 1967. Una pequeña muestra la podéis ver aquí. Anna Moffo ya había realizado anteriormente varias películas dedicadas a la ópera, como La Sonnambula (1956), que la convirtió en una celebridad, Falstaff, Madama Butterfly (ambas, también, de 1956) o La Serva Padrona (1960); posteriormente a La Traviata, rodaría Lucia di Lammermoor, o, dentro de la opereta, Der Csardasfürstin (ambas de 1971). Aparte, es de todos conocida su otra carrera cinematográfica. Estadounidense de origen italiano, Moffo había debutado en 1955 como Norina en el festival de Spoleto. Ya en su época de estudiante en Philadelphia había llamado la atención de un productor de cine que le había ofrecido una carrera en Hollywood. Ella prefirió seguir su formación como cantante, pero puede decirse que estaba destinada a acabar en la pantalla. Lo que nos ofrece esta película es una Traviata al estilo de entonces, con los cortes tradicionales que comenzaban a abolirse. Moffo tenía la voz, y además el físico del personaje, convenciendo además como actriz. Menos convincentes son sus compañeros de reparto; la envoltura general de la película es bastante kitsch y no ha envejecido demasiado bien. No obstante, y a pesar de ofrecernos la versión cortada de la partitura, es preferible a la posterior...
Estoy hablando de la famosa Traviata filmada a comienzos de los ochenta (1983, para ser exactos) por Franco Zeffirelli, con Teresa Stratas, Plácido Domingo y Cornell MacNeil. Que, además, ha sido recientemente reeditada en DVD por Deutsche Grammophon. Problema número uno: la protagonista. No es posible tener a una señora con la voz hecha unos zorros en el papel principal. Zeffirelli reincidió en su fichaje después de la Nedda que aparece en su película de Pagliacci. Segundo, y gravísimo, a mi entender, problema: Zeffirelli mismo. Y dejando a un lado su tendencia a llenarlo todo de gente y de cosas de manera en muchas ocasiones innecesaria, llama la atención otra cosa: la tendencia a cortar y pegar la partitura cuando le conviene. Esta película (que supuso para muchos el primer acercamiento a la obra de Verdi, y eso está muy bien, ojo) puede ser llamada "la Traviata de Zeffirelli", pero no la de Verdi. El director se inventa un "entreacto" con la música de baile del Acto I, o alarga el ballet de la fiesta de Flora con repeticiones inexistentes en Verdi (y lo podéis comprobar aquí). Al menos no se carga recitativos enteros como en la posterior Otello. Lo que más me molesta no es eso, sino que eso lo haga un señor que siempre acusa al resto de directores de escena de estar en el camino equivocado y de traicionar al espíritu del autor.
Una Traviata muy aconsejable es la de Angela Gheorghiu en el Covent Garden, en 1994, con Solti. Claro que tenemos el inmenso, inmenso, inmenso, problema de Frank Lopardo. Aún no me explico lo de ese caballero y la extraña preferencia que los grandes directores demostraron por él. Que si Solti, que si Abbado (en ese Barbiere de galería de los horrores con Domingo y Battle), que si Muti... No, no lo comprendo. Bueno, vamos a lo que nos importa en una Traviata, que es Violetta. Bien, la joven Gheorghiu, recién descubierta por Sir Georg, hace una buena protagonista. Además lo canta todo, todo y todo, salvo los añadidos tradicionales, ya que Solti quiso una edición libre de ellos. Como intérprete está creíble y mucho más contenida que en su posterior vídeo de la Scala (compárese esto y esto). Nucci no es santo de mi devoción (bien, tampoco lo es Gheorghiu), aunque, con el panorama actual de barítonos, esperemos que nos dure mucho, mucho y mucho. Sobre Lopardo ya se ha hablado... Ah, la puesta en escena, tradicional y sin excesos. Lo que menos me gusta es el Acto III, en el que da la sensación de que a Richard Eyre se le han agotado las ideas. En conjunto, muy recomendable... y una cosa más. Este fue mi primer referente en vídeo de La Traviata y el primer DVD de ópera que tuve. Así que, a pesar de los pesares, y de que cada vez que lo reviso lo encuentro menos atractivo, le tengo cierto cariño.
Volvemos a Zeffirelli, aunque no en una filmación, sino en el pequeño teatro de Busetto, en el que se llevaron a cabo una serie de representaciones verdianas para celebrar el centenario de la muerte del Maestro. El pequeño escenario del teatro en cuestión sienta bien a nuestro director de escena, sólo hay que pensar en la Aida del mismo año y representada en también en Busetto, brillantemente resuelta a pesar, o tal vez a causa, de la angostura del espacio (véase la marcha triunfal, que huye de los tópicos y se convierte en algo bastante más intimista). Protagonistas de esta Traviata son Stefania Bonfadelli, Scott Piper y Renato Bruson, dirigidos por Plácido Domingo. Ella es una buena actriz, que además resuelve bastante bien las dificultades del papel, y hasta tiene el físico adecuado para dar vida a Violetta. Podéis verla aquí. Bruson es un Germont incombustible, como ya se ha apuntado en otra entrada. El eslabón débil es aquí Scott Piper, el tenor, que también aparece como Radamés en la Aida antes mencionada. Plácido Domingo no pasará a la Historia precisamente por su trabajo como director de orquesta, pero los hay profesionales que son bastante peores. La partitura está completa; ya he hablado un poco de Zeffirelli. Recupera la idea de la película de empezar por el final, con Violetta vagando por la casa semivacía en la que agoniza. Afortunadamente, aquí hay menos gente y menos cosas que en el film, todo está más claro y la partitura es respetada y se ofrece en su totalidad.
Pasemos ahora a una propuesta "diferente", la que con dirección escénica de Robert Carsen pudo verse en el teatro de La Fenice en el año 2003. Se trataba de la primera ópera representada en el teatro reconstruído. El reparto de esta Traviata está formado por Patrizia Ciofi, Roberto Saccà y Dmitri Hvorostovsky, siendo nuestra protagonista la mejor de los tres. Dirige a las huestes del teatro veneciano Lorin Maazel, que varios años más tarde ha puesto de hoja de perejil el trabajo de Carsen. Es una lástima que una actualización tan inteligente y respetuosa del espíritu de la obra (con algún detalle sorprendente que apunta al manejo de las fuentes primigenias de La Traviata; por haber, hay hasta un ejemplar de Manon Lescaut) no cuente con un reparto a su altura. Si Patrizia Ciofi (a la que podéis ver aquí en Amami, Alfredo!) sale con bien del envite, sus compañeros no están en el mismo caso, especialmente Saccà. Como espectáculo, me parece fascinante, incluso consiguiendo que tolere cosas que normalmente me chirrían bastante, como la escenificación de ambos preludios, que se realiza de forma muy efectiva e inteligente.Tal vez no sea ideal como primera opción, pero en todo caso me parece de visionado imprescindible.
La Traviata que se representó en 2003 en el Teatro Real de Madrid también sitúa a Violetta en el siglo XX, si bien en una época muy definida: los años cuarenta. Un espectáculo que en su vertiente escénica estaba a cargo de Pier Luigi Pizzi y que había sido pensado para Angela Gheorghiu. Ésta apareció brevemente por Madrid y acabó cancelando su aparición, en desacuerdo con la puesta en escena, que consideraba indigna de Verdi. Las malas lenguas, que nunca paran, achacaron su decisión al hecho de que la soprano del segundo reparto, Norah Amsellem, podía alcanzar el tradicional "mi" de Sempre libera. Fue Amsellem (a la que podéis ver aquí), finalmente, quien cantó en el primer reparto, alcanzando un éxito suficiente para que la producción fuera repuesta dos años más tarde con los mismos protagonistas: la propia Amsellem, Josep Bros y Renato Bruson, dirigidos por Jesús López Cobos. De estas funciones (que se retransmitieron en directo por la 2 de TVE) procede el DVD. Como espectadora de las primeras representaciones, debo decir que el DVD no sorprende a ninguno de los protagonistas en su mejor noche. En la representación a la que yo acudí, recuerdo que me impactó mucho Josep Bros; me pareció una voz muy bella, y recuerdo que en general fue una Traviata conmovedora. Con respecto a la puesta en escena, no hay nada de escandaloso en ella. A menos que consideremos como tal el bastante discreto top-less de alguna de las bailarinas de la fiesta de Flora, durante la dichosa escenita de las gitanas y toreros.
En el Festival de Salzburgo de 2005 se estrenó una nueva producción de La Traviata a cargo de Willi Decker. Sus protagonistas, Anna Netrebko, Rolando Villazón y Thomas Hampson, dirigidos por Carlo Rizzi y acompañados de un reloj omnipresente sobre el que, mucho más tarde, agonizará Violetta. La puesta en escena (o gusta, o no, no hay términos medios con esta propuesta) somete a una dura prueba a los cantantes, que corren constantemente de un lado para otro. Hacer eso y seguir con la representación no debe ser nada fácil. Netrebko, pese a las dificultades en el primer acto, es quien mejor sale de ello; además compone un personaje convincente (no obstante, yo prefiero las grabaciones de la Traviata que cantó a principios de 2008 en Londres; es dudoso que salga en DVD, dado que se trata de la producción de Richard Eyre de la que otrora fuera protagonista Gheorghiu), muy especialmente en los Actos II y III. Villazón pone toda la carne en el asador, resultando un Alfredo tal vez algo más apasionado de lo conveniente. Hampson, siendo benévolos, nunca ha sido un cantante adecuado para Verdi. Rizzi, ni bien, ni mal, sino todo lo contrario. Dirige "adecuadamente" sin aportar nada especial; claro que la Filarmónica de Viena no puede sonar mal. Eso sería un contrasentido. Decker incurre en bastantes contradicciones con respecto al libreto de Piave; la presencia constante de Grenvil persiguiendo a Violetta como si fuera la misma Muerte o vestir a todos los miembros del coro (y a la mismísima Flora Bervoix) de hombre son algunas de las ideas que aporta esta producción.
En una temporada (2006-2007) en la que su esposo había comenzado huyendo del escenario del mítico teatro, Angela Gheorghiu encarnó a Violetta en el escenario de la Scala, con Ramón Vargas y Roberto Frontali como compañeros de reparto y bajo la batuta de Lorin Maazel. Es por todos conocidos que una soprano que cante Violetta en la Scala se arriesga a ser comparada con Ella, Callas. Es conocido por todos y cada uno de los que escucharon en directo la primera función de esta Traviata (o la siguieron por la radio) en concreto, que Gheorghiu no se encontraba en su mejor noche, y que sólo la dirección plúmbea de Maazel (que, entre otras cosas, hizo cortes no demasiado frecuentes a estas alturas de siglo) la salvó de un tratamiento más duro por parte de crítica y público, al acaparar las iras de ambos. En ocasiones sus gestos parecen la caricatura de los que ella misma empleara en el Covent Garden (obsérvese Sempre libera), y resulta demasiado verista. Mejor estuvieron los caballeros, Vargas y Frontali. Sobre todo el primero. La producción de Liliana Cavani tiene más de veinte años, ya que fue estrenada en 1990 (primera Traviata escalígera en décadas) y en su momento se publicó un VHS (y Laser-Disc) de las representaciones del año 92, con Tiziana Fabbricini y Roberto Alagna dirigidos por Riccardo Muti (vídeo descatalogado, pero que puede encontrarse por ahí). Las dos décadas se notan mucho, y el nuevo vídeo no le hace demasiado favor a la puesta en escena. Ni siquiera la caída de los vestidos (por no hablar del sentido de pequeños gestos que aquí se han esfumado) parece natural en esta "reedición". Si queréis a la mejor Gheorghiu, es preferible que la veáis en el DVD del Covent Garden.




3 comentarios:

Mantoval dijo...

Gracias por todo el interés que te tomas con las cosas de la ópera, siempre resulta instructivo y ameno leerte.

Anónimo dijo...

He visto cada una de las versiones expuestas aquí, y las tengo en casa. Gracias por los comentarios y el análisis. Ayudan a valorar el material a quienes como yo soy sólo un amante apasionado de la ópera y de Verdi y, que como apasionado... pierdo la capacidad de crítica...
Pregunta... no eres muy dura con los alfredos?
Saludos
Diego
San Luis, Argentina

Anónimo dijo...

Te olvidaste de incluir la version filmada por Edita Gruberova...despues de Callas y Sutherland... la mejor Violetta.
Lean R.
Paraná
Argentina

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