sábado, 18 de abril de 2009

Más comparaciones: la obertura de La Flauta Mágica

Hace mucho, mucho tiempo que no tenemos comparativa de directores. Así que el próximo mes, cuatro caballeros (los cuatro en grabación de estudio) competirán para ver qué obertura de La Flauta Mágica mozartiana se lleva el gato al agua.
Estrenada en 1791, el año de la muerte del compositor, La Flauta Mágica es un singspiel (el género alemán que mezcla diálogos con la música, en el caso de Mozart podemos encontrar otro ejemplo de obra maestra en El Rapto en el Serrallo) con libreto de Anton Schikaneder. La historia de una "iniciación" a la que se ha disfrazado de código secreto, debido a las alusiones masónicas que podemos encontrar desde los tres famosos acordes iniciales de la obertura. Que las hay (para nadie es un secreto que Mozart y Schickaneder pertenecían a la masonería) es evidente, aunque de ahí a, como se ha podido leer en algunos sitios, pretender que Mozart murió por reveler algún "secreto" gracias a Die Zauberflöte media un mundo. El 30 de septiembre de 1791, como ya se ha dicho, se estrenaba La Flauta Mágica, con Schikaneder (el autor del encargo) en el papel de Papageno. Mozart, que había simultaneado la composición del singspiel con la ópera seria La clemenza de Tito y con el Réquiem que dejaría inacabado (y que no tiene nada de misterioso en sus orígenes, por más que algunos se empeñen, ya que su encargo se debió a un noble, el conde Walsegg, ansioso de homenajear a su esposa fallecida y de paso dispuesto a adjudicarse la autoría), dirigió las primeras representaciones. La Flauta Mágica se convirtió en un éxito y se hizo enormemente popular. Mozart, desgraciadamente, estaba demasiado enfermo por entonces como para disfrutarlo.
Vayamos ahora a la comparación. Cuatro versiones diferentes y algo más de un mes para votar, como de costumbre.


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