sábado, 27 de junio de 2009

Un poco de todo

Parece que últimamente (qué malo es el calor para escribir) sólo publico entradas sobre vídeos y sobre las retransmisiones operísticas. Esta comienza precisamente con un vídeo, evidentemente. En concreto, de una entrevista que Juan Diego Flórez ha concedido a Canal Castilla y León con motivo de su reciente concierto en Valladolid.

del canal de cyltelevision
Otra visita sonada ha sido la de Leo Nucci que, finalmente (aunque siempre hubo dudas de si iba a hacerlo o no), cantó Rigoletto en el Real, concediendo el primer bis que se haya dado en el teatro madrileño desde su reconstrucción. Cómo no, en la Vendetta, algo que, en caso de Nucci, se ha convertido casi en una tradición. Pero que en el caso del teatro, es histórico. El vídeo podéis verlo aquí, aunque tiene algunos cortes.Los asistentes a la función que presidió el veterano barítono hablan de entusiasmo, de emoción, de, en fin, una gran noche de ópera a pesar de que la voz del protagonista ya no está en su mejor momento. Reconozco que Nucci jamás me ha gustado ni ha despertado el menor entusiasmo en mí, y no creo que eso vaya a cambiar, aunque respete su carrera y reconozca que, probablemente, sea uno de los pocos capaces en sacar adelante el papel del bufón con autoridad. Veamos lo que dijo una crónica "oficial", la de El País:

Desde el primer momento en que Nucci ha aparecido arrastrando una pierna y con joroba, el silencio ha reinado en el auditorio, que ha aplaudido prácticamente cada una de sus intervenciones, especialmente el dueto con su hija, una soberbia Patricia Ciofi, que ha bordado Caro nome. El barítono, en unas breves declaraciones a Efe en el intermedio, aseguraba que "eso" no había sido "nada todavía" y que la ópera, en realidad, "aún no había empezado".

Y tenía razón, porque cuando en el segundo acto ha cantado Cortigiani, vil razza dannata, con una hondura y sentimiento que estremecían, ha dado la medida de lo que se avecinaba: un dúo con Ciofi magistral en el que ha sido él quien ha marcado el ritmo al director de la orquesta, su amigo Roberto Abbado.

Naturalmente también podéis leer sobre esta función en el blog de Mocho; ya sé que he dicho que no me gusta Nucci. A pesar de todo una noche de ópera tan apasionante como la que todos los asistentes describen, no me importaría haberla vivido. Vamos, que me muero de la envidia. Yo me tuve que conformar con la retransmisión de días atrás, con otro barítono (Frontali) y otro tenor (Bros), en la cual sólo me gustó Ciofi y aborrecí al Sobrinísimo, Roberto Abbado.

Y otra visita más, la de Elina Garanca y José Cura; ambos fueron protagonistas de un concierto con fines benéficos (a favor de la Fundación Banco de Alimentos) en el Teatro Campoamor de Oviedo. Un éxito, según informa Pablo Gallego en La Nueva España, y según también comentarios de los asistentes que he podido leer en Una Noche en la Ópera y en La Tertulia. Otra razón más para la envidia. Me hubiera gustado estar allí escuchando a la Garanca y pensando en otra cosa cuando le tocase el turno a Cura. Con todos los respetos hacia los fans de este último. El programa estuvo compuesto por páginas de Verdi (Otello para él, Eboli para ella), Donizetti, Bellini (el dúo entre Adalgisa y Pollione) y de una selección de la Carmen de Bizet. Aparte de las propinas, que en el caso de la maravillosa Elina (se me espachurra la objetividad con ella), son de zarzuela, hacia la que manifiesta más amor que muchos cantantes españoles. Y que canta así de bien (nunca está de más recordarlo):

vídeo de leporello89





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