jueves, 10 de septiembre de 2009

Debilidades irreprimibles: Roberto Alagna

Sí, de acuerdo. A veces se le va un poco la cabeza, ya no es lo que era y en no pocas ocasiones de su reciente pasado le ha echado bastante cara (como por ejemplo en el recital madrileño). De hecho el común de los mortales lo recuerda especialmente por esto, número que posteriormente se completó con un improvisado (!) concierto ante las puertas de la Scala. Pero no nos olvidemos que el señor Alagna lleva en este negocio (y en la cumbre) unos veinte años, y que todos los cantantes han cometido de cuando en cuando una excentricidad (o han convertido la excentricidad en su modo de vida, véase el caso de Bonisolli). La verdad es que en mi caso, a la predilección por la voz del tenor francés de ascendencia siciliana se une un sentido de simpatía irrefrenable. Vamos, que le tengo cariño. Como si fuera el simpático pariente golfo que no deja de meterse en líos y al que no sabes si abrazar o dar una reprimenda, a ver si espabila. Lo cierto es que ha sido una debilidad que se ha acentuado paulatinamente, y que no tenía en el principio.
Resumamos unos cuantos hechos conocidos para todo el mundo: Roberto Alagna nació un 7 de junio de 1963 en Clichy-sous-Bois. Los estudios los cursaría en París. Uno de los primeros en apreciar su talento fue Gabriel Dussurget, el fundador del festival de Aix. Este le auguró un futuro como tenor dramático, como puede oirse en el siguiente vídeo en el que, además, podemos escuchar a un joven Alagna cantando Tu ca nun chiagne en homenaje a su mentor:

video de MUEZZAB
Sin embargo, había otros que pensaban de distinta manera. En 1988, Alagna ganaba en Philadelphia el concurso Luciano Pavarotti. El propio tenor modenés tenía unas ideas muy diferentes a las de Dussurget: su joven colega era un tenor lírico, y debía dejar de lado los papeles más dramáticos si quería llegar a la final del concurso... y tener una carrera más larga (aparte de las intervenciones de Pavarotti y del propio Alagna, hay algunos extractos de las famosas representaciones de Roméo et Juliette con Vaduva en el Covent Garden):
vídeo de stallano
La victoria en el concurso de Philadelphia trajo aparejado el debut profesional de Roberto, que tuvo lugar en Glyndebourne con el papel de Alfredo Germont en La Traviata. Con ese papel recorrió varias ciudades europeas. Con ese papel también, y dos años más tarde, debutaría en la Scala de Milán bajo la dirección de Riccardo Muti. Alagna se convirtió en un habitual de la casa en aquel entonces, pues aparte de Alfredo (recogido en audio y en vídeo) cantaría en Rigoletto, Macbeth o La Bohème. Después las relaciones con la Scala (y con Muti) se rompieron  y ni Alagna ni la que se convertiría en su segunda esposa, Angela Gheorghiu, pisaron otra vez la Scala hasta que la "era Muti" acabó como todos sabemos. Teniendo en cuenta cómo les fueron las cosas a ambos, es probable que tampoco vuelvan a pisarla hasta que la directiva vuelva a cambiar.
vídeo de Onegin65 
(Los frecuentadores de Youtube también sabrán de la existencia del vídeo de uno de los ensayos. Este es de clopjj)
 
Conforme entraba en la década de los noventa, Alagna fue añadiendo papeles más pesados a su repertorio. Canio, Don José, Manrico, Don Carlos... También se casó con Angela Gheorghiu, a la que había conocido en Londres y con la que se casaría en 1996. Los dos habían pasado por la dolorosa experiencia de perder a seres queridos prematuramente; Alagna a su esposa y madre de su hija, Angela a su hermana. Se convirtieron en las estrellas por excelencia del panorama operístico noventero y también comenzaron a ser tan adorados como odiados, en especial en los teatros en los que se les contrataba (y en los que cancelaban); acabaron por bautizarlos como Bonnie and Clyde, entre otras cosas menos agradables. En el aspecto importante, es decir, en el musical, Alagna y Gheorghiu compartieron protagonismo en una serie de grabaciones realizadas mayoritariamente para la EMI (también hay una Bohème para Decca con Chailly)  ,  como Manon, Roméo et Juliette, Werther La Rondine ( una vez más repito, muy aconsejables, hasta consiguen que me guste Gheorghiu), en la mayoría de los casos dirigidos por Antonio Pappano, que formó con ellos uno de esos triunviratos entre cantantes y director que tanto gustan a las discográficas. También rodaron algunas adaptaciones cinematográficas, como la de Roméo et Juliette o la de Tosca, esta última en mi opinión no demasiado afortunada, y una grabación de Il Trovatore para el centenario verdiano de 2001. La pareja también participó en un famoso Réquiem verdiano dirigido por Claudio Abbado.
vídeo de AliceBathory00
 
vídeo de jpedrocp 
Paralelamente, Alagna grabó todo tipo de recitales para su casa discográfica (hoy reeditados por DG), solo o en compañía de otros. Con Angela, claro, pero también sus hermanos David y Fréderico. Arias francesas, belcantistas, verdianas o veristas serían las protagonistas de estos discos, a los que se unen otros menos ortodoxos como por ejemplo los más recientes, dedicados a Luis Mariano y a las canciones sicilianas.
Pues lo dicho. Que a pesar de la vertiente extravagante-hortera que se gasta a veces, le tiene una ley a este muchacho.

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