martes, 12 de julio de 2011

Las raras: La Magicienne, de Halévy

La Magicienne fue la última grand opéra de Halévy, y también la última que consiguió completar. Con los cinco actos y el ballet de rigor, se estrenó en París en 1858. El libreto de Henri de Saint-Georges se basaba  en un personaje legendario: el hada Melusina, mitad mujer, mitad serpiente alada. Si bien la historia que se nos cuenta en el libreto parece tener poco en común con la leyenda más conocida que rodeaba a la "antepasada" de los Lusignan. En realidad, hace que nos acordemos de Armida más que de la mujer-serpiente. La ópera de Halévy cosechó algunas opiniones desfavorables entre la crítica. Decía un anuario de 1859, entre amargas quejas por el estado de la música en París - ¿Existen todavía compositores y cantantes?, se preguntaban amargamente - La Magicienne de Halévy es la obra más débil de este hábil compositor, todo el mundo es de esa opinión y lo dice bien alto. Me aseguran sin embargo que La Magicienne sigue absolutamente todas las recetas de las óperas que consiguen mayores éxitos; tanto da, tan poco escucha el público y tan indiferente es a lo que se le hace escuchar. El público ya no quiere tomarse la molestia de juzgar. Rossini, o Meyerbeer, Halévy o Weber, Auber o Donizetti, ¡poco le importa! A Gounod, La Magicienne le pareció la señal evidente de que "las fuentes de la inspiración se estaban agotando". Otros reconocieron que, aunque era bastante inferior a La Juive, contenía páginas de gran belleza, además de una "instrumentación poderosa, colorida, magistralmente tratada". Las crónicas también destacaron el ballet, presentado de forma bastante ingeniosa, ya que su coreografía reproducía una partida de ajedrez. A pesar de los reparos de la crítica, según contaba un corresponsal estadounidense - el mismo al que debo el único resumen del argumento que he podido localizar- la ópera obtuvo un éxito que compensaba los antecedentes un tanto problemáticos de la ópera. Si hemos de creerle La Magicienne había necesitado un fuerte desembolso, aparte de seis meses de ensayos.

 
Aria de Melusina, Acto II, Primera Escena 

La Melusina que todos conocemos es la inmortalizada por Jean d'Arras, que la incluyó en La Noble Historia de Lusignan, si bien la leyenda del hada con cola de serpiente era más antigua. Condenada por su madre, que había pasado por unas circunstancias no muy diferentes a las suyas, a transformarse en serpiente de cintura para abajo todos los sábados, sólo sería dichosa si encontraba un hombre que la amase y que no rompiese el juramento de no acercarse a ella ese día de la semana. Raimondín de Poiteau pareció ser el marido ideal: la vio en el bosque durante una cacería- no en las mejores circunstancias: Raimondín acababa de matar accidentalmente a su propio tío-  y se enamoró de ella. Melusina le correspondía. Los dos se casaron, y ella puso a su esposo dos condiciones, no interrogarla acerca de sus orígenes y evitarla los sábados. Después de varios años y unos cuantos hijos - cada uno de los cuales nacía con una deformidad - los celos llevaron al conde a espiar a su esposa mientras se bañaba en sábado, con el resultado esperado. El hada-serpiente, condenada a vagar por el resto de la Eternidad, dejó el castillo, apareciéndose a sus descendientes cada vez que había una muerte en la familia.

Final del Acto III de La Magicienne 

La criatura retratada por Halévy y Saint-Georges es bastante diferente. Pero vayamos al inicio. La ópera se abre no con el hada, sino con su rival amorosa, Blanche de Poitou, que, rodeada por sus damas, espera a René, su prometido. El vizconde de Thouars va a regresar de las Cruzadas, que han termiado. Al castillo de Blanche llega un Peregrino que le da noticias de René, que ha acampado en un bosque cercano. En ese bosque, en el que transcurre - entre hadas y duendes que forman su corte, Melusina lo ve mientras está dormido... y se enamora perdidamente de él. Con un hechizo, el hada le envía un sueño en el que la ve en el esplendor de su belleza. René se despierta con los primeros rayos del sol, cuando la hechicera y su fantasmagórica corte se han esfumado, y se pregunta sobre la identidad de la hermosa desconocida. 
Después averiguamos que Melusina es una  hechicera que debe sus poderes a un pacto demoniaco con Stello, descrito como un nigromante. Otra cosa que averiguamos es que era él mismo quien llevaba, disfrazado de Peregrino, las noticias del regreso de René a Blanche. Hace tiempo Stello sedujo a Melusina y todavía la mantiene sujeta a su voluntad. Ahora ella quiere romper esas cadenas, aunque su amo no está por la labor. Conoce su amor por René y amenaza con torturarlo. Pero, en fin, para eso ya se basta nuestra hechicera. Presentándose en la fiesta que se celebra la víspera de la boda, se hace pasar por profetisa y dice a René que su prometida lo engaña. El vizconde sufre el azote de los celos, y más cuando, esa noche, Melusina lo convence de que el paje Aloïs - que, cumpliendo con todos los tópicos sobre los pajes operísticos, es interpretado por una soprano-  y Blanche mantienen una relación amorosa. Por supuesto Blanche es inocente, mas sus súplicas no sirven de gran cosa. René la acusa de infidelidad, pero es ella quien rompe el compromiso para ir a un convento, evitando así que el vizconde repita ante su padre las acusaciones hechas en privado. Melusina provoca una tormenta y se lleva de allí a René. Los dos pasan algún tiempo en el castillo del hada, entregados a los placeres. Pero Stello agua la fiesta apareciendo; al comienzo parece que él y René van a batirse en duelo, pero el nigromante prefiere vengarse de Melusina de otra manera. Pese a las súplicas de la hechicera, Stello desvela a René la identidad de su nueva amante. Para colmo de males, debe ser sábado: Melusina se convierte en un ser monstruoso. El vizconde la maldice y sale de allí, en pos de Blanche. Ésta se ha decidido a entrar en el convento, hasta el que llega una ahora arrepentida Melusina, que le confiesa todo. Pero, aunque Blanche la perdona, Stello aparece para arrastrarla al Infierno. Es entonces cuando las oraciones de su antigua rival, de René y de todos los demás se elevan por Melusina. Stello y sus demonios se retiran, mientras exclamando "Soy Cristiana", la hechicera expira. Su alma asciende a los cielos. 
Ayer en la radio pudimos disfrutar de una verdadera "exhumación" de La Magicienne desde Montpellier. No  podía dejar de escucharlo - las rarezas decimonónicas son mi perdición- y disfruté como una enana. Entonces no había encontrado el libreto y lo seguí como buenamente pude gracias a la redución para canto y piano que puede encontrarse aquí. Por ella pude comprobar que había unos cuantos cortes, no sólo en el ballet de la Partida de Ajedrez, lo que es bastante lógico, en una versión concierto, sino en muchos otros  puntos. Los culpables de la maravillosa idea  de rescatar esta ópera son éstos:
  
Fromental Halévy
La Magicienne
Opéra en 5 actes sur un livret de Henri Vernoy de Saint-Georges crée en 1858

Norah Amsellem, Soprano, Blanche
Marianne Crebassa, Mezzo-soprano, Mélusine
Florian Laconi, Ténor, René de Thouars
Marc Barrard, Baryton, Stello de Nici – Le Pélerin
Nicolas Cavallier, Basse, Le Comte de Poitou
Jennifer Michel, Soprano, Aloïs
Chœur de Radio France
Matthias Brauer, Chef de chœur
Orchestre National de Montpellier Languedoc-Roussillon
Lawrence Foster
Parte 1 y Parte 2

Editando. Para los que queráis una versión con hojas cue que puede grabarse fácilmente (gracias a este maravilloso programilla), podéis conseguirla aquí.
...Y segunda edición. Gracias al cierre de Megaupload de momento no podréis contar con esta maravillosa rareza no editada comercialmente y ofrecida sin ánimo de lucro blablablabla. Intentaré remediarlo. 

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Musik Edition Lucie Galland, en Alemania ha publicado el libretto de La Magicinne en frances.

Elena Vigil dijo...

Nina extraordinaria aportación, ¿existe a posibilidad de fragmentación, al menos por actos?
Muchas gracias

Nina dijo...

¡Intentaré hacerlo en los próximos días! Me gustaría haberla subido ya en condiciones pero no he podido editarla aún.

Nina dijo...

He subido una versión con hojas cue. A la hora de grabarlo es mejor que mp3 fragmentados, por aquello de las pausas.

Elena Vigil dijo...

De vuelta de mis vacaciones me encuentro con La Magicienne "troceada". Muchas gracias Nina, eres un cielo !!!

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