viernes, 18 de junio de 2010

La Ciudad Muerta desde el Real

Nacido en Brno en mayo de 1897, en aquella Europa en la que aún existía el Imperio Austro-Húngaro, Erich Wolfgang Korngold es conocido tanto por sus composiciones operísticas y sinfónicas aparte de, claro está, por los trabajos que realizó para el cine. Niño prodigio al que el propio Mahler llamó "un genio musical" y que impresionó también a Richard Strauss, a los once años ya había estrenado su primer ballet en la corte vienesa. Su carrera como compositor operístico fue también fulgurante: con quince años, estrena Violanta, su primera obra en ese género. A los veintitrés, Die Tote Stadt (con libreto de su padre, Julius, que firmó con el pseudónimo de Paul Schott) se convierte en un éxito. Sus trabajos para el cine le salvarán la vida, ya que, requerido por Hollywood, conseguirá eludir la persecución a la que fueron sometidos los judíos durante el régimen nazi. Entre sus trabajos para el cine caben destacar las bandas sonoras de Las aventuras de Robin Hood, La vida privada de Elisabeth y Essex y El Halcón del Mar:
vídeo de violinthief
Pese al éxito que había conocido en vida, Korngold dejó este mundo convencido de que su música no le sobreviviría demasiado tiempo y desanimado porque parecía estar cayendo en el olvido, especialmente la que había compuesto antes de que el cine se cruzara en su vida.   
 Die Tote Stadt, que cuenta la obsesión de un joven viudo con Marie, su esposa fallecida y la irrupción en su vida de una muchacha que se parece a ella de manera asombrosa. El libreto estaba basado en una obra del belga Georges Rodenbach,  Bruges-la-Morte. Contaba la historia de un viudo, Hughes, que vivía en la ciudad de Brujas, devastado por la muerte de su esposa. Un día encuentra a una bailarina, Jane, que guarda un sorprendente parecido con la fallecida. Hughes invita a Jane a su casa y la seduce, pero, como su comportamiento no es el que él esperaba, la mata estrangulándola con una de las trenzas de su esposa, que Jane había sacado del cofre donde Hughes las conservaba. Como se ve, la historia es básicamente la misma, sólo que los nombres de los protagonistas se cambian por Paul y Marietta y el asesinato no es sino un sueño de Paul, que, al final de la ópera, acepta la muerte de su esposa y abandona la ciudad.
Como ya he dicho por ahí arriba, el estreno, que tuvo lugar en 1920, fue un éxito. Hubo voces discordantes, claro. En Nueva York, algunos críticos acusaron a Korngold de carecer de ideas propias. Otros mostraron su disgusto de distinta manera - fue el caso de Klemperer, que dirigió las primeras representaciones en Colonia y no salió a saludar después de estas, como si se desvinculara de la obra que acababa de dirigir.
Esta pequeña parrafada pergeñada sobre Korngold viene a cuento de las representaciones de La Ciudad Muerta en el Teatro Real, una de las cuales pudo escucharse ayer en la radio.  Como quiera que estuve escuchando otra cosa - la Manon de Massenet desde Roma, con una Annick Massis indispuesta y pasándolo no demasiado bien- no puedo decir nada de cómo fue la función, que me limité a grabar. Así que ahí va la grabación, incluyendo la entrevista con el director - el hombre con el que me aprendí El Holandés Errante, vamos, que le puedo atribuir el nada despreciable mérito de mi flechazo con esa ópera y la introducción al mundo de Wagner, gracias a la grabación de Naxos- en el intermedio.

KORNGOLD: La ciudad muerta. [Die Tote Stadt]
Klaus Florian Vogt (Paul),
Manuela Hul (Marietta, Marie),
Lucas Meachem (Frank y Fristz),
Nadine Weissmann (Brigitta),
Susana Cordón (Juliette),
Anna Tobella (Lucienne),
Roger Padullés (Gaston),
Roger Padullés (Victorin),
Eduardo Santamaría (El conde Albert).
Coro de la Comunidad de Madrid, (Jordi Casas Bayer
Coro de niños de la Comunidad de Madrid, Oscar Gershenshon
Orq. Titular del Teatro Real, Dir.: Pinchas Steinberg.
Aquí y aquí
Y si queréis también la entrevista a Pinchas Steinberg, aquí.
Como propina final, y por no dejar como audición única la faceta de Korngold como compositor de bandas sonoras, he aquí a Renée Fleming cantando -y cómo- Ich ging zu ihm de otra de sus óperas, Das Wunder der Heliane, con la orquesta de la BBC y bajo la batuta de Gianandrea Noseda.
del canal de ancentre

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