jueves, 7 de octubre de 2010

Las raras: Mayr y su Lodoïska

 La ópera de rescate conoció un verdadero auge en los últimos años del siglo XVIII, y principios del siglo XIX y en especial a raíz de la Revolución Francesa. En el París de la Revolución, eran  numerosos los  títulos que surgieron de forma oportunista y que se alimentaban de los hechos contemporáneos, por lo que  al representarse eran anunciados como fait historique. Los mártires de la joven República, como Bara o Viala, tuvieron sus óperas. También acontecimientos  como el sitio de Lille. Sin embargo, el público prefería las tramas en las que, con una fuerte influencia de la novela gótica, los héroes y heroínas eran encarcelados -  ya fuera a raíz de sus opiniones políticas o por  otras causas  - en oscuras mazmorras, por culpa de  los caprichos de los poderosos. La cumbre del género surgirá lejos de ese agitado ambiente y será Fidelio de Beethoven, que tiene sus antecedentes precisamente en óperas como Leonore ou l'amour conjugal  (1798), con música de Pierre Dervaux - el cantante que estrenó la Lodoïska más conocida, esto es, la de Cherubini- y  libreto de Jean-Nicolas Bouilly. Pero antes de Fidelio habían existido La Caverne de Lesueur, Richard-Coeur-de-Lion de Grétry o, dentro de la obra de Cherubini, Les deux jornées, Faniska y Lodoïska. La fuente de esta última ópera de  Cherubini, era Les amours du chevalier de Faublas, una novela publicada en 1787 por Jean-Baptiste Louvet de Couvrai (aquí  se puede leer, en su traducción inglesa). Fue estrenada en 1791 y contaba la historia de una joven princesa polaca que es prisionera de un tiránico señor que quiere hacerla suya a toda costa... eso sí, casándose primero con ella. Naturalmente ella lo rechaza. Las peripecias de la joven y de su amado, que en el libreto de Cherubini recibe el nombre de Floreski - mientras que para Mayr será, como en el original literario, Lovinski - incluyen el asedio y el incendio de la fortaleza, de la que la heroína será al fin rescatada para ser feliz en brazos de su amado. Escuchemos, más que ver dada la calidad de la imagen, a Mariella Devia como Lodoïska:
vídeo de coloraturafan
Cinco años más tarde, Mayr estrenaba en La Fenice de Venecia una ópera de idéntico título y trama similar,   aunque con pequeñas diferencias en cuanto al argumento. No sería la única vez en la que los compositores "compartirían" temática, recordemos las dos Medeas. De todas maneras, lo que más las separaba era la forma ya que Lodoïska, la de Cherubini, era una opéra-comique que alternaba el canto con los diálogos. La obra de Mayr fue estrenada con gran éxito en 1796 en La Fenice, y dio lugar a un ballet ton el mismo argumento que vería la luz al año siguiente. Originalmente en tres actos, Mayr la revisaría y los reduciría a dos, aunque al mismo tiempo aumentó los números musicales. La versión en dos actos se representaría en la Scala, en Lisboa y en el San Carlo de Nápoles; en este último teatro Isabella Colbran cantaría el papel de Lovinski, que en el estreno asumió el castrato Luigi Marchesi.
La trama en Mayr gira nuevamente en torno a la prisionera Lodoïska y a su lujurioso guardián, en esta ocasión llamado Boleslao. Éste quiere forzar a la joven a que se case con él, pero por supuesto ella se resiste, pues ama a Lovinski. Este tiene entretanto otras cosas que hacer, como batirse con el príncipe tártaro Giskano, al que vence. Pero en vez de matar a su enemigo, al que tiene al alcance de su acero, Lovinski perdona su vida, dejándolo libre. Giskano corresponderá jurando eterna amistad a Lovinski. Éste acaba averiguando el paradero de Lodoïska y se presenta en el castillo de Boleslao de incógnito, bajo el nombre de Siveno. Para poder ver a la joven, Boleslao exige al "desconocido" que haga creer a Lodoïska que Lovinski ha muerto. Complicado, ¿verdad? Al final Sigeski, padre de la prisionera, se presenta en el castillo justo cuando la muchacha va a casarse con Boleslao e impide la boda. Sigeski pasa a ser prisionero de Boleslao, igual que Lodoïska, pero Loviski acaba liberando a padre e hija con la ayuda del tártaro Giskano. Al final el bien triunfa, por supuesto. 
Si el final feliz es cliché, no lo es menos lo que esperó a la ópera de Mayr una vez se agotó la popularidad de finales del siglo XVIII y principios del XIX: el silencio, como al resto de la producción del compositor que fuera maestro de Donizetti. Y si su homónima cherubiniana al menos tiene dos grabaciones comerciales (aunque en Operaclass sólo figure una, la de Muti en 1991 con Mariella Devia, a la que veíamos más arriba en un vídeo de ignota procedencia) y alguna encontrable en las procelosas aguas de Internet, La Lodoïska de Mayr carece de referencias... Hasta este año, en el que la ópera ha sido interpretada -en el mes de septiembre- en forma de concierto, ocasión que ha sido recogida por la radio alemana. Escuchemos la obertura:
Y si os parece lo suficientemente apetecible -o si tuvísteis una buena experiencia con Medea in Corinto -, el resto:
Simon Mayr: "La Lodoïska"
Dramma per musica in zwei Akten
Konzertante Aufführung in italienischer Sprache
Lodoïska - Anna Maria Panzarella
Lovinski - Elena Belfiore
Boleslao - Jeremy Ovenden
Resiska - Elvira Hasanagic
Narseno - Ines Krapp
Radoski - Nam Won Huh
Sigeski - Marc Megele
Giskano - Marco Cilic
Männerchor des Philharmonischen Chors Prag
Leitung: George Petrou

Aquí y aquí

De la Lodoïska de Cherubini habrá que volver a hablar la semana que viene -para ser más exactos, el viernes 15-, cuando podremos escuchar por la radio su próxima interpretación en Roma a cargo de las huestes de Jéremie Rohrer  lo que no  sé si es muy alentador para la suerte de la joven polaca. Ya se verá.
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