martes, 21 de diciembre de 2010

Don Carlo desde el Met

Comenzaron las habituales retransmisiones de los sábados desde el Met con Don Carlo, de Verdi, en su versión italiana en cinco actos. Esta vez, sin la inserción de la escena entre Isabel de Valois y los pobres leñadores de Fontainebleau. Inserción esta que era habitual en la anterior producción del teatro neoyorquino y que se encuentra bien documentada, tanto en el deuvedé protagonizado por Ghiaurov, Freni y Domingo como en el disco reeditado en tiempos recientes por Sony, así como en el correspondiente vídeo - esta vez con Scotto como Elisabetta - que se incluye en la caja Levine.  La puesta en escena procedente del Covent Garden Londinense  y que muchos comparan con Legolandia  también es conocida y cuenta con edición comercial. Se trata de una propuesta bastante inofensiva, con algún detalle risible, como el Auto de Fe - donde por otra parte es fácil que un director de escena haga un estropicio - o el descomunal y pseudoneoclásico sepulcro de Carlos V.

La verdad es que encuentro poco rescatable en la retransmisión radiofónica del sábado. El público mostró su contrariedad  - con una coordinación curiosa- ante la cancelación in extremis de Furlanetto, indispuesto. Lo sustituyó Giorgio Giuseppini, con un largo historial - según su discografía -de papeles secundarios a sus espaldas y que compuso un Felipe II bastante gris y discretito, hasta que llegó el gran momento al inicio del Acto IV y se estrelló. A Marina Poplavskaya le he escuchado con esta tres Elisabettas - cuatro, si contamos con la grabación del pasado noviembre, en la que estuvo con un Alagna también preocupante - y en esta función es donde ha estado peor,  insegura y también fallando en el peor momento posible, en Tu che le vanità. Veremos qué tal se las apaña más adelante con La Traviata, donde además tiene que hacer frente a una verdadera ginkana entre los sofás... y a la alargada sombra de Anna Netrebko, unida de forma indisoluble a la producción de Decker. El tenor, el coreano Yonghoon Lee - del que había leído grandes elogios en los foros de habla inglesa - engolado y sin demasiados matices. El dúo de la amistad con Keenlyside fue gritado por tenor y barítono, en una especie de competición a ver quién alcanzaba más decibelios. En cuanto al propio Keenlyside, su Posa fue más un rudo soldadote que otra cosa. El marqués habrá combatido en Flandes, pero no deja de ser un Grande de España. Hablando de tosquedad, la Eboli de Smirnova se lleva la palma, véase la inexistente agilidad en la Canción del Velo o el aria del Acto IV . Incluso Yannick Nézet-Séguin me decepcionó lo suyo. 
 
DON CARLO


Filippo II Giorgio Giuseppini
Don Carlo Yonghoon Lee
Rodrigo Simon Keenlyside
il grande inquisitore Eric Halfvarson
Elisabetta di Valois Marina Poplavskaya
la Principessa Eboli Anna Smirnova
un frate Alexei Tanovitsky
Tebaldo Layla Claire
una voce dal cielo Jennifer Check
il Conte di Lerma Eduardo Valdes
sei deputati fiamminghi:
Donovan Singletary
Keith Harris
Christopher Schaldenbrand
Joshua Benaim
Tyler Simpson
Eric Jordan


  Coro y Orquesta del Metropolitan Opera House 
Yannick Nézet-Séguin
Parte 1, Parte 2, Parte 3

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Desde que supe de la cancelación y sustitucion de Ferruccio Furlanetto, sabia que la produccion sería nada celebre.

Anónimo dijo...

en montevideo tuvimos la oportunidad de ver la función en el teatro solís en hd con furlanetto, estuvo muy bien realmente, creo que elevó el nivel general, pero aún así daba la sensación de algo "lavado", sin fuerza, lo que en esata obra es imperdonable
federico

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